4to gol de River a Binacional (Infobae)

River se floreó en Lima: goleó 6-0 a Binacional por la cuarta fecha del Grupo D de la Copa Libertadores. Así, con las ocho conquistas que le había asestado en el Monumental de Núñez, quedó con un récord de 14-0 ante los peruanos. Contundente.

Pero más allá de la enorme distancia futbolística que marcó respecto de su adversario, la Banda dejó varios detalles de la mística que lo acompañó a lo largo de la era de Marcelo Gallardo. Si en el 2-2 frente a San Pablo demostró que los seis meses de parate no le habían restado ritmo o identidad, en su segunda presentación post pausa ofreció pasajes del funcionamiento que lo llevó a tres finales de Copa Libertadores (y a una de Sudamericana) en los últimos seis años.

¿Buenas noticias para el Millonario? Muchas, más allá de lo estadístico, dado que le sacó tres puntos a San Pablo en la tabla de posiciones y dio un paso importante en el objetivo de alcanzar los octavos de final (y si gana los dos partidos que le quedan terminará como líder de su zona sin depender de otros resultados). La confirmación de que a Julián Álvarez no le pesa su rol como titular (aportó otro gol), la voracidad de siempre, el regreso a la red de Lucas Pratto (por duplicado).

Sin embargo, más allá de algunas imprecisiones propias de la inactividad que va quedando atrás, River logró elaborar jugadas colectivas de alto nivel, tal como su obra de arte en la noche de Lima. El 4-0 que firmó Ignacio Fernández llegó luego de 13 toques limpios antes del remate del mediocampista ofensivo que venció las manos del arquero adversario.

La acción comenzó luego de la arremetida de Martínez Quarta en el área de Binacional que resultó rechazada en la línea, a los 68 minutos de juego. Fueron 60 segundos de toque y rotación, de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, para el ingreso de Nacho, con el sello en la mano.

River - Binacional
Nacho le agradece la asistencia a Montiel. Generosidad pura, espíritu colectivo (Foto: AFP) (PAOLO AGUILAR/)

Se inició en Montiel, quien capturó el balón en mitad de campo. El esférico pasó por De la Cruz, Enzo Pérez como eje, fue para Angileri en la banda contraria y rebotó otra vez en Enzo. De ahí derivó en Pinola, luego en De la Cruz, hasta la aparición de Suárez. El ex Belgrano combinó con Fernández, quien descargó en Julián Álvarez, el factor aceleración. El juvenil abrió y profundizó para Montiel, que soltó el centro atrás para el moño del ex Gimnasia La Plata.

Una oda al estilo del Muñeco en un minuto. La prueba de que River quiere volver a pelear la Libertadores hasta el final. El próximo miércoles 30 de septiembre, en el estadio de Independiente (el Monumental está en obra), el Millonario volverá a jugar frente a San Pablo. Podrá ganar, empatar o perder. Pero siempre con la partitura que le permite construir obras como el 4-0 parcial, un poema al fútbol.

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