Por varios meses las piletas estuvieron cerradas, las actividades, reducidas; ni siquiera se podían utilizar los espacios al aire libre
Por varios meses las piletas estuvieron cerradas, las actividades, reducidas; ni siquiera se podían utilizar los espacios al aire libre

Como consecuencia de la crisis sanitaria, las ligas profesionales tuvieron que replantearse sus actividades. Por consiguiente, los clubes debieron modificar el vínculo con sus hinchas y socios. Sus puertas ya no estaban abiertas de par en par para recibirlos a diario y brindarle los servicios habituales. Por varios meses las piletas estuvieron cerradas, las actividades, reducidas; ni siquiera se podían utilizar los espacios al aire libre. Pero por sobre todo, los ingresos que le daba a los clubes un partido de fútbol en su estadio, quedaron obsoletos. Nada de pago de entradas, menos de estacionamientos. Tampoco existió la venta de merchandising.

Fueron unos pocos clubes de fútbol los que decidieron actualizar los medios de interacción y repensar sus modelos productivos. Desde su rol como presidente de Comunidad River y de la Fundación Salud, Deporte y Educación (FuSaDe), Matías Barreiro decidió analizar esta situación tan particular junto a Daniel G. Kelly, director académico de programas de posgrado en el Instituto de Deporte Global de la Universidad de Nueva York.

En una charla para mix5411, comparten algunas conclusiones sobre las nuevas “jugadas” que hicieron los clubes para que la maquinara del fútbol no deje de funcionar, aún en tiempos difíciles.

–¿Cuál creen que fue la mejor herramienta se salvataje que se inventó en tiempos de pandemia?

M.B: El panorama era difícil. Los clubes de fútbol necesitan de la venta de entradas, además de la mensualidad de sus socios. Pero como éstos no estaban recibiendo ningún tipo de beneficio por las restricciones del COVID-19, tuvieron que repensar sus jugadas. La primera fue el streaming, sin dudas.

D.G.K: Cuando volvió el fútbol sin hinchas decidieron activar el proceso de “corte de cables”. Son consumidores que “asan por encima” (OTT – Over the Top) de los intermediarios de transmisión por cable y acceden a los eventos deportivos directamente a través de plataformas de transmisión en vivo de los clubes de fútbol globales.  Así cada club comercializa todo su ecosistema digital. Que no nos extrañe que a lo largo del año vayamos descubriendo que los clubes argentinos van lanzando sus propias señales.

–También están las redes sociales y cuanto más activas, más satisface a sus socios, ¿no?

M.B: Esa es la segunda jugada. Se la llama Direct to Consumer Engagement ó directo a la participación/compromiso del consumidor. En el extranjero es algo habitual hoy en día que los clubes de fútbol interactúen con sus respectivas bases de socios e hinchas. Acá los estamos imitando con el fin de mejorar la identificación y penetración de su marca en los mercados extranjeros. Instagram, Twitter y Facebook son vitales en esta Era para unir a clubes, socios e hinchas.

–¡Me prometieron tres herramientas! ¿Qué otra opción existe?

D.G.K: ¡Las apuestas! Aunque tradicionalmente están mal vistas, por las limitaciones y restricciones del Coronavirus los clubes de fútbol tuvieron que estudiar esta posibilidad y así encontrar una manera productiva y segura de generar un modelo de ingresos.

M. B: La Premier League de Inglaterra, por ejemplo, está empecinada en encontrar casas de apuestas deportivas con experiencia en análisis de datos para que todos los clubes de fútbol quieran participar y, por ende, sus seguidores. En este mercado las posibilidades de crecimiento en los próximos años son millonarias. Muchos deportes ya utilizan este sistema y ahora es el fútbol el que quiere sumarse para sacar rédito y subsistir en plena pandemia.

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí