No es una novedad, pero sí una variante que se repite en muchas parejas de larga data: pasa el tiempo, y con él, las ganas van decayendo progresivamente hasta, en muchos casos, desaparecer por completo. ¿Es el deseo algo sobre lo que puede trabajarse? ¿Podemos pensar en volver al mismo tipo de deseo que al principio, o deberíamos pensar en una variante reconfigurada?

Claramente, no existen soluciones ni recetas mágicas a la hora de pensar en opciones para que la pareja pueda reencontrarse de manera renovada, en un plano en el que manden la pasión y las ganas, en detrimento de la rutina.

Sin embargo, entender por qué esto suele ocurrir es una de las claves para intentar solucionarlo. En este sentido, como explica Florencia Salort, médica ginecóloga y sexóloga, hay un factor fisiológico que opera a la hora de sentir ganas y deseos de encontrarse con la otra persona en un plano íntimo, y que varía a lo largo del tiempo.

«Al principio, cuando una pareja se conoce, es todo dopamina, adrenalina, los neurotransmisores están que vuelan, uno siente la necesidad aplastante de estar con esa otra persona y cuando la dejás de ver, querés verla de nuevo, poco importa la práctica que se utilice, y no necesitás cosas diferentes para estar ahi y pasarla bien», describe.

Uno de los problemas aparece cuando uno se aburre pero el otro no. La idea es poder conciliar posturas. Foto Shutterstock.

Uno de los problemas aparece cuando uno se aburre pero el otro no. La idea es poder conciliar posturas. Foto Shutterstock.

Y añade lo que ocurre una vez que pasa determinado tiempo: «Luego, la dopamina que es el gran neurotransmisor del placer-recompensa, empieza a bajar, y los receptores se empiezan a guardar, y uno necesita más dopamina y que vuelvan a salir, por eso puede resultar necesaria la novedad y el salir de la rutina», detalla.

En el mismo sentido, Sandra Magirena, ginecóloga y sexóloga, acuerda: «El sexo, como el hambre y la sed, comparten el circuito neuronal de la motivación, y la sustancia química dominante es la dopamina , si no hay motivación el deseo no aparece , y la motivación se alimenta de la acción satisfactoria: o sea, si haces algo que te gustó y la pasaste bien, es probable que vuelvas , pero si siempre es lo mismo es probable que te aburras y ya no tengas ganas de jugar», explica.

Ambas profesionales coinciden en que una de las cuestiones que atenta en parejas de larga data contra una vida sexual plena suele ser la falta de comunicación.

Como sostiene Salort: «Muchas veces no sabemos lo que le pasa a la otra persona, qué es lo que le gusta, no le podemos decir tampoco nuestros gustos o qué nos estimularía, cuáles son nuestras fantasías, y cuando hay poca comunicación todo se vuelve rutina, porque nadie le dice al otro que lo que están haciendo no lo complace», explica.

Esta falta de diálogo es la que impide también tener registro de que a lo largo del tiempo el otro puede haber cambiado en cuanto a sus gustos, y por lo tanto se sigue haciendo lo mismo, pero no se goza de la misma manera que antes.

Los caminos del deseo

Otra de las cuestiones centrales a la hora de analizar la falta de deseo es precisamente qué idea previa tenemos sobre el deseo. ¿Es un sinónimo de espontaneidad? ¿O por el contrario es una dimensión sobre la que se puede trabajar?

«Las personas creen que el deseo va a volver a ser espontáneo como al principio, pero normalmente después de un tiempo empieza a ser algo no espontáneo, algo ligado a estímulos internos y externos que nos excitan, y nos llevan a pasarla bien», manifiesta Salort.

En este sentido, muchos son los elementos de la rutina que pueden hacer que la energía, en lugar de estar al servicio del compromiso con la relación sexo afectiva, se derive hacia las vicisitudes de lo cotidiano.

«Hay tantas cuestiones que pueden interferir en el deseo en la pareja: el estrés, los chicos, noticias inesperadas, el nido vacio, la menopausia, algún problema de salud, emociones. Si todo esto está en la mente de uno de sus integrantes y no se hablan, es muy dificil de identificar lo que nos pasa y empezamos tambien a enojarnos, no nos entendemos, creemos que por ahi se fue el amor, porque nos vendieron que el deseo en es una pareja contra la pared matándose», profundiza.

Los juegos de dados pueden sumarle creatividad al erotismo en la pareja. Foto Shutterstock.

Los juegos de dados pueden sumarle creatividad al erotismo en la pareja. Foto Shutterstock.

En este sentido, buscar aliviar de este mandato a las parejas: «Eso sucede en las películas, y el problema es que a veces podemos creer que si no se siente eso es porque no hay más amor, y eso es un grave error», analiza.

Además, enumera los factores que pueden estar operando: «A nivel de deseo sexual pueden también haber recurrencias de dolor, disfunciones sexuales como falta de erección, eyaculación precoz o retardada, anorgasmia [NDR: dificultad de las mujeres en alcanzar el orgasmo luego de mucha estimulación], falta de conocimiento a nivel de los genitales, falta de educación sexual»,

Y añade: «No saber por ejemplo que el orgasmo la mayoría de las veces hay que buscarlo tocándose el clítoris y no solamente por penetración».

«Entonces, cuando todo eso no aparece, empiezan a pensar que las cosas no suceden como desean porque están fallados, o porque está fallando la pareja, pero la anatomía, la fisiología y la respuesta sexual de las personas son diferentes a la que nos contaron«, concluye.

5  consejos para combatir el tedio

Es sabido: si ocurre una rutinización del sexo en la pareja que lleva a la falta de deseo de ambos o de uno de sus miembros, los riesgos son grandes: «Las parejas entran en una suerte de des-erotización del vínculo, se pierde la pasión , y pasan a ser buenos compañeros, o bien alguno no renuncia, se genera tensión y peleas, o se busca la pasión en otros vínculos», destaca Magirena.

Por eso, es importante tener en cuenta que el deseo puede reconfigurarse y que la estimulación puede trabajarse.

1. Generar puentes de comunicación. Poder conectarse con el otro desde diferentes ámbitos es lo que en definitiva va traducirse en que el acto sexual no sea algo separado de la rutina, sino que pueda aparecer como consecuencia de otras formas de estar vinculados.

«La sexualidad se va transformando, el sexo no es solamente un encuentro de dos personas desnudas en una cama, la sexualidad se vive en todo momento: con miradas, caricias, interconexiones, mensajitos, diferentes prácticas como sexting, pero también simplemente emocionarte por compartir una serie, una película, una mirada, todo esto también es sexualidad y es muy importante», sugiere Santort.

2. Respetarse y respetar al otro si no hay ganas. Una de las máximas que sostiene Santort es que el consentimiento es clave en el terreno sexual, y que no debería apelarse al «hacelo por mi», sino generar consensos.

Aún así, propone consultar si la falta de deseo se extiende por más de seis meses, ya que podrían estar operando otras cuestiones, como un «deseo sexual hipoactivo», expone Salort.

«Esto puede estar vinculado a problemas hormonales, orgánicos, de salud, y descartar que no sea un problema displacentero que tenga que ver con una depresión, un hipotiroidismo, alguna alteración como las que se producen al hacer quimioterapia en un proceso oncológico, muchos procesos que pueden acompañar una falta de deseo instalada», detalla.

«Cuando realmente no hay ninguna cuestión orgánica que lo justifique, ahí obviamente empezamos a indagar en toda la esfera psicosocial afectiva donde en realidad tenemos que ver muchísimos factores, para buscar profundamente por qué ocurre», agrega.

3. No temerle a los juegos y dar rienda a la fantasía. Los mensajes eróticos y los juegos de rol pueden ser grandes aliados de la estimulación.

Santort propone algunas ideas: «Comprar juegos de dados, de cartas, aliados para el placer como juguetes sexuales, algún tipo de pelicula, de erotismo, leer juntos algo, ponerse música, hacer sexting aunque vivan juntos, empezar con los mensajitos desde la mañana a erotizar la mente, besarse más», sugiere.

Poder encontrar nuevas formas y escenarios para vincularse, es central. Foto Shutterstock.

Poder encontrar nuevas formas y escenarios para vincularse, es central. Foto Shutterstock.

Por otro lado, es central poder dejar actuar a las propias fantasías, sin tabúes ni pudores: «Fijarse las cosas que les gustan, hacer juegos de roles al estilo ´la azafata y el comandante´, ´el jardinero y la dama´, esas cosas que nos excitan porque tiene que ver con la fantasia, cuya concreción siempre es positiva, tanto tenerlas en la cabeza como también compartirlas», asegura..

4. Mantenernos estimulados. Hace un tiempo, Nancy Duplaá lo mencionó como uno de los secretos para mantener una vida sexual activa junto a Pablo Echarri luego de 20 años: «Seguir caliente es el 98% de la pareja», había dicho la actriz.

En este sentido, tanto la estimulación con el otro como no abandonar la autosatisfacción juegan un rol clave a la hora de manter viva la llama, ya que, de mantenernos motivados, hay una parte del trabajo que ya está hecha: «El erotismo y la autosatisfacción son fundamentales para que tu fuego interior se mantenga y así sea mas fácil de encender , de cero siempre va a costar más», aporta Magirena.

5. Cambiar horarios, poses y escenarios. Puede ocurrir que a una determinada persona o determinada pareja, la rutina no le aburre, y hasta incluso, la erotice.

Sin embargo, Salort se pregunta: «Hay una zona de confort que muchas veces nos es plácida y eso está bien, pero muchas veces hacemos siempre lo mismo por miedo, por prejuicios’, culpa, por mandatos, por roles, por no animarse a ser diferente; el tema del confort también hay que hablarlo para ver si nos sentimos bien en ese rol», cuestiona.

Por lo tanto, no está de más -en el caso de que la rutina agobie- probar cosas nuevas. El umbral lo determinará cada pareja según cómo se sienta más cómoda, pero si el sexo es eso que viene siempre después de que termina el día, luego de la cena, una vez finalizada la serie, en el momento en que se apaga la luz, por ahí sea hora de probar otro momento del día, otra pose, u otro escenario.

Como afirma Magirena, la pareja puede probar: «Que juegue, que cambie escenarios , que sea creativa , como cuando te pones a cocinar con ganas que combinas sabores , buscas nuevas recetas y te atreves a condimentar con sabores intensos», refuerza, antes de cerrar.



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