Como consecuencia de políticas públicas implementadas, en Argentina el consumo de tabaco descendió de manera significativa en los últimos años: mientras que en 2005 fumaba casi el 30% de los adultos, hoy lo hace el 22,2%, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Pero todavía se está muy lejos del ideal y, según especialistas, la mayor urgencia se centra en tapar los vacíos legales que hoy tiene la Ley 26.687 de Control del Tabaco en materia de publicidad, promoción y patrocinio de productos.

Esos vacíos son aprovechados con frecuencia por la industria para llegar a los más jóvenes, advierten desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y organizaciones no gubernamentales que -en el marco del Día Mundial Sin Tabaco que se conmemora el domingo- plantean la necesidad de exponer las acciones utilizadas por las tabacaleras para atraerlos al consumo. El llamado de la OMS es a que «reconozcan, denuncien y resistan las tácticas engañosas utilizadas por la industria del tabaco y sus aliados para reclutar nuevos y más jóvenes usuarios, a costa de millones de vidas perdidas».

En Argentina, de acuerdo a los resultados de la 5ta Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes (EMTJ) difundidos el año pasado, el 20,2% (18,7 % varones y 21,4% mujeres) consumen algún producto de tabaco. El 18% elige cigarrillos tradicionales, porcentaje que disminuyó levemente desde la edición anterior, de 2012 (19,6%), pero que representa una baja importante respecto del 24,5% de 2007. También se redujo a 35,3% el porcentaje de los que están expuestos al humo de tabaco ajeno en el hogar (47,5% en 2012 y 54,7% en 2007). Sin embargo, y a pesar de que están prohibidos en el país, el 7,1% de los adolescentes de 13 a 15 años utilizan productos de vapeo y el 14,4% los probó alguna vez.

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«La industria del tabaco necesita que los jóvenes compren sus productos, lo que puede resultar en adicción a la nicotina, para que se conviertan en consumidores a largo plazo», advirtió Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). «Esto crea la oportunidad de reemplazar a los 8 millones de personas en todo el mundo que mueren por causas relacionadas con el tabaco cada año. Es una cuestión de rentabilidad a costa de la gente, una elección indefendible». En el país, causas relacionadas al tabaquismo provocan más de 44.000 muertes al año.

Un comunicado difundido por OPS resalta que los fabricantes de tabaco, la industria de los cigarrillos electrónicos y otras relacionadas gastan alrededor de 9.000 millones de dólares anualmente en agresivas tácticas de marketing, muchas de ellas dirigidas específicamente a niños, niñas y jóvenes. «Los jóvenes son un segmento de mercado importante para la industria, ya que los estudios muestran que 9 de cada 10 fumadores empiezan antes de cumplir 18 años. A nivel mundial, más de 40 millones de jóvenes entre 13 y 15 años ya han comenzado a consumir tabaco”, precisan. En Argentina, la edad de inicio se sitúa entre los 12 y 15 años.

Desde la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina advierten que a nivel local se replica la situación identificada a nivel global. «El marketing del tabaco está presente en múltiples canales y se enfoca, especialmente, en atraer la atención del público más joven a través de conceptos ligados a la diversión, la independencia y la creatividad».

En el país, según un relevamiento realizado por la Coalición Argentina de Control del Tabaco en el marco de un proyecto de la FIC, las compañías tabacaleras implementan una estrategia combinada en la que se destacan 7 acciones.

-Acciones en punto de venta: «Las empresas diseñan displays luminosos y coloridos que ocupan gran espacio en los kioscos. También colocan avisos publicitarios visibles desde el exterior y promociones con precios de descuento, ambos aspectos violan la normativa de control de tabaco vigente».

-Exhibición de productos de tabaco: «Se trata de una estrategia muy utilizada en contextos de restricción a la publicidad y promoción de tabaco para continuar mostrando sus productos y así incentivar su consumo».

-Packaging: «Las empresas aprovechan los paquetes para destacar algunas características de los productos como el sabor y, además, lo utilizan como un canal complementario para difundir promociones, concursos y nuevos lanzamientos».

-Acciones digitales y de comunicación directa. «Ante prohibiciones parciales de publicidad, las empresas redireccionan su marketing a internet donde realizan campañas de e-mail y concursos en los sitios webs de sus marcas».

-Eventos y fiestas. «Paradores, boliches y recitales son los espacios que las empresas priorizan para montar stands donde proponen iniciativas atractivas para el público joven (juegos, promociones de “combos” de cigarrillos, etc)».

-Publicidad encubierta en ficciones de cine y televisión. «La presencia de actores fumando en las películas es una de las estrategias de publicidad históricas que ha utilizado la industria tabacalera».

-Programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE). «En Argentina, estas acciones se desarrollan principalmente en provincias tabacaleras. Las acciones de RSE son herramientas utilizadas por las empresas para aumentar su credibilidad, acceder e influir en los formuladores de políticas y crear aliados para evitar o debilitar la regulación de control de tabaco».

Desde FIC advierten por los vacíos legales que habilitan indirectamente este tipo de acciones y por las violaciones a la normativa vigente. «Es necesario que el marco regulatorio se actualice y se adapte a los estándares internacionales que prohíben toda forma de publicidad, promoción, patrocinio y exhibición de productos de tabaco para cumplir con las obligaciones de proteger el derecho a la salud de la población», afirma Marita Pizarro, codirectora de la institución, quien añadió que «la pandemia actual pone al descubierto una vez más la urgencia de adoptar medidas firmes de control de tabaco ya que los fumadores integran el grupo de mayor riesgo ante el Covid-19».

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En la misma línea, desde Campaign for Tobacco-Free Kids (Campaña por niños libres de tabaco) llaman la atención sobre que «las compañías de tabaco y cigarrillos electrónicos están explotando la crisis de Covid-19 para anunciar sus productos nocivos y adictivos en las redes sociales. Al mismo tiempo, socavan las restricciones de compra de edad mínima destinadas a proteger a los jóvenes y hacen declaraciones de salud ilegales y no comprobadas», de acuerdo a un análisis publicado por la organización sin fines de lucro que incluyó el relevamiento de tácticas de grandes compañías tabacaleras, fabricantes de cigarrillos electrónicos y tiendas de vapeo en 28 países.

En los Estados Unidos, destacan, los fabricantes de cigarrillos electrónicos y las tiendas de vapeo recurrieron a las redes sociales para promocionar sus productos y aumentar las ventas desde el inicio de la crisis por la pandemia de Covid-19. Las promociones incluyen desde mascarillas gratuitas con la compra de cigarrillos electrónicos hasta la oferta de descuentos “Covid-19” (obtenga un 19% de descuento en líquidos electrónicos de nicotina ingresando el código Covid-19).

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«No se trata solo de las grandes tabacaleras: las tiendas de vapeo y los fabricantes de cigarrillos electrónicos se han adoptado tácticas para apuntar a los jóvenes, engañar a los consumidores y vender más cigarrillos electrónicos. A medida que continuamos aprendiendo más sobre los vínculos dañinos entre Covid-19 y el consumo de tabaco, estas tácticas deberían dar la alarma en todos los países del mundo«, enfatizó Matthew L. Myers, presidente de la Campaign for Tobacco-Free Kids.



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