Sobre que la actividad física es buena para la salud mental no hay dudas. Pero también depende de lo variada que sea. Eso es lo que muestra un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Basilea, en Suiza, que señala una de las razones por las que el bienestar se ve reducido en el marco de la pandemia.

Un paseo por la mañana, un trote por la noche o incluso simplemente salir a comprar comida: la actividad ayuda a la mente.

Como consecuencia de las restricciones que se dispusieron en el mundo para contener el avance del nuevo coronavirus, muchas personas trataron (y tratan) de mantenerse activas en medio de las limitaciones.

Otras, en tanto, sostienen que se están moviendo significativamente menos que antes de la pandemia porque las actividades cotidianas anteriores se vieron modificadas por la nueva normalidad impuesta por el avance de la pandemia de Covid-19.

En este contexto, un estudio dirigido por el profesor Andrew Gloster de la universidad suiza proporciona una indicación del impacto que podrían tener los patrones de movimiento restringido. Los resultados se publicaron en la revista BMC Psychiatry.

Todo movimiento suma. Foto Shutterstock.

Todo movimiento suma. Foto Shutterstock.

Moverse hace bien a la mente

Que el ejercicio promueve no solo la salud física sino también la mental ya lo probaron varios estudios. Sin embargo, esas investigaciones se centraron principalmente en la influencia de los programas de ejercicio.

«Por el contrario, se sabía poco acerca de si los patrones de movimiento diarios elegidos naturalmente también influyen en la salud mental», indicó Gloster.

Para investigar esto, él y los investigadores de las Clínicas Psiquiátricas Universitarias de Basilea recopilaron datos de GPS de 106 pacientes con trastornos mentales que aceptaron participar.

Para ello, los participantes del estudio recibieron teléfonos inteligentes adicionales que llevaron con ellos durante una semana. Esto permitió a los investigadores rastrear sus movimientos sin interferir con la rutina diaria de los pacientes.

El ejercicio produce bienestar físico y emocional. Foto Shutterstock.

El ejercicio produce bienestar físico y emocional. Foto Shutterstock.

Luego, el equipo de investigación comparó los datos de movimiento con encuestas sobre el bienestar de los participantes y los síntomas de su enfermedad mental.

Los resultados mostraron que cuanto más se movían y más variados eran sus movimientos, mayor era su sensación de bienestar. Sin embargo, no se pudo determinar ninguna influencia sobre los síntomas.

«Nuestros resultados sugieren que la actividad por sí sola no es suficiente para reducir los síntomas de los trastornos mentales, pero al menos puede mejorar el bienestar subjetivo«, explicó Gloster.

«Aunque los datos se recopilaron antes de la pandemia, los resultados también son relevantes a la luz de las limitaciones durante la crisis del coronavirus», añadió.

En pandemia, muchas actividades recreativas se vieron interrumpidas. Foto Shutterstock.

En pandemia, muchas actividades recreativas se vieron interrumpidas. Foto Shutterstock.

Debido a que muchas actividades sociales y recreativas se interrumpieron durante ese tiempo, los patrones de actividad física de muchas personas probablemente también se volvieron más monótonos.

Varias investigaciones iniciadas en el último año demostraron que la pandemia afectó la psique de la población. Los resultados del equipo dirigido por Gloster sugieren que los patrones de movimiento restringidos también podrían desempeñar un papel en esto.



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