Werewolf: The Apocalypse – Earthblood – Trailer de jugabilidad (Infobae)

Son raras las ocasiones en las que nos permiten personificar a un hombre lobo: una criatura mitológica que parece haber escapado del interés no sólo de los jugadores, sino de la industria toda. Pero Cyanide Studio va a fondo con el concepto al inspirarse en un popular juego de mesa para sentar las bases del universo en el que se mueve Cahal, el protagonista. En Werewolf The Apocalypse – Earthblood el balance de la tierra está designado por tres fuerzas bien distintas: el Wyld, el Weaver y por último, el Wyrm. Gracias a los avances tecnológicos y la explotación de los recursos del planeta, el Wyrm está fuera de control, personificado en una mega corporación llamada Endron, donde no sólo se depreda el planeta sino que también hay experimentación con humanos.

Cahal y compañía, personificando a “los Soldados de Gaia”, deben poner freno a la megacorporación en una historia sumamente lineal y con pocos matices que comparte motivaciones con los sueños hippie más salvajes de los años 70. Werewolf: The Apocalypse – Earthblood se vende como un juego de acción y RPG con toques de exploración y lo justo es decir que, en líneas generales, cumple con esta premisa. La acción -en tercera persona, todo el tiempo- es el principal aliciente y el componente que mejor funciona en todo el compendio. Cahal puede realizar ataques fuertes y débiles; emplear combinaciones y poderes especiales, con un medidor de “furia” que nos da habilidades únicas y otro de “frenesí”, que nos eleva las capacidades de combate momentáneamente.

Werewolf: The Apocalypse - Earthblood
Cahal responde a todos los clichés de los héroes de acción de los noventas. Sus compañeros y el repertorio antagonista, también.

Cuando la cosa se pone difícil y estamos rodeados de múltiples enemigos, nos convertimos en una especie de lobo gigante bípedo que despedaza sin piedad a todo lo que se pone en su camino. La jugabilidad que ofrece es bastante frenética y espectacular por momentos; visceral y cruda a nivel visual. En estos momentos es donde brilla Werewolf: The Apocalypse – Earthblood, mostrando lo mejor que tiene para dar de sí. El combate es tan resultón que barre por completo las partes más tediosas de la repetitiva estructura de los niveles, que por lo general consiste en ir de un punto “A” a un punto “B”, primero con sigilo -tiene varias mecánicas como una “visión de detective” para planificar la ruta- para después caer en el combate, irremediablemente. Esto quita por completo la posibilidad de explorar u optar por distintas formas de completar un nivel, por lo que la sensación que nos queda al terminar varias misiones es que son básicamente las mismas que se repiten una y otra vez.

No ayuda la simpleza con la que los niveles están diseñados desde lo artístico y lo estructural: ofrecen pocos recovecos, caminos alternativos demasiado obvios y en general transmiten una sensación sosa y poco espectacular, el opuesto exacto a lo que sucede cuando combatimos. Esto se debe principalmente a que es evidente que estamos ante una producción que tiene más ideas que presupuesto, algo a lo que Cyanide nos tiene acostumbrados. Por lo general, el control suele sentirse sin peso; el factor RPG brilla por su poquísima profundidad; el arco narrativo principal y el de los personajes secundarios está resuelto a los ponchazos, por lo que todos los giros y momentos dramáticos que nos plantea el relato pierden el efecto y, en ocasiones, se prestan a la risa. Porque las secuencias “cinematográficas” y otras escenas actuadas parecen propias de la era de PlayStation 2 y la vieja Xbox, tanto en su dirección como en la interpretación de las voces del reparto, generando así una comedia involuntaria que se pone codo a codo con las películas de clase Z.

Werewolf: The Apocalypse - Earthblood
El sigilo está inspirado en clásicos como Metal Gear. No tiene su profundidad, pero ofrece algunos pasajes con variedad de interacción.

Técnicamente es un juego igual de irregular que el resto de sus apartados: tiene sus destellos aquí y allá, pero en general muestra un acabado simplón y poco espectacular. Para este análisis se utilizó una copia de optimizada para Xbox Series X provista por el distribuidor del título y realmente me costó encontrar grandes diferencias con respecto a la versión de PC en un setup inferior al que ofrece mi consola: no hay ray tracing ni tampoco texturas nativas en 4K, ni HDR, ni ninguno de los chiches visuales propios de la actual generación de consolas. A su favor, al menos, hay que decir que la performance es muy buena en cuanto a rendimiento, más allá de algunos bugs y glitches visuales, especialmente recurrentes en el segmento final del juego.

Werewolf: The Apocalypse – Earthblood ofrece unas 12 horas de duración incluso si completamos todo. En mi caso, terminé la partida con un 90% de compleción total en esa cantidad de horas. Esto es porque los niveles son pequeños, hay poca exploración y tiene pocas oportunidades para hacer misiones secundarias; las que hay son cortas y hacen poco por darle más textura y matices al universo. Da la impresión de que este título podría haber sido genial si hubieran respetado más el material original y se hubieran tomado el tiempo para darle el desarrollo que merecen las ambiciones narrativas del libreto. Entornos más variados, con más opciones de expresarse a nivel jugable, con espacios amplios para explorar. Más presupuesto, para simplificarlo. Lo que hay entonces es un juego que ofrecerá momentos intensos para aquellos que puedan hacer de tripa corazón con todo lo que está cocido a medias en el juego, que no es poco.

Desarrolla: Cyanide Studio

Distribuye: Nacon

Fecha de lanzamiento: 4 de febrero de 2021

Plataformas: PC, Xbox One, Xbox Series X/S, PlayStation 4 / 5

Versión analizada: Xbox Series X

Puntaje: 5.5

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