Caminar es uno de los ejercicios universalmente recomendados. Es bueno para la salud física y mental, es accesible para la mayoría de las personas y económico. A muchas, sin embargo, les aburre. En esos casos, la compañía funciona como estímulo. Pero, ¿cómo impacta eso en la actividad?

El consenso es amplio sobre que, en materia de actividad física, todo movimiento suma. Si caminar de a dos ayuda a tomar envión, entonces bienvenido. 

No obstante, si caminás con tu pareja regularmente, es posible que deban pisar un poco el acelerador, según un nuevo estudio realizado por investigadores de diversas disciplinas (enfermería, kinesiología, desarrollo humano y estudios familiares) de la Universidad de Purdue (Indiana, Estados Unidos), que halló que quienes caminan de a dos suelen disminuir su velocidad al caminar juntos.

E ir de la mano resultó un agravante: en esos casos, la rapidez se vio todavía más afectada.

El estudio analizó los tiempos de caminata y la velocidad de la marcha de 140 personas de entre 25 y 79 años, que conformaban 70 parejas.

En el marco del estudio, los participantes se enfrentaron a diferentes entornos, como senderos despejados o llenos de obstáculos, y a diversas modalidades, como caminar juntos, por separado o tomados de la mano.

«En nuestro estudio, nos enfocamos en las parejas porque las relaciones comprometidas a menudo brindan apoyo esencial para promover los comportamientos de estilo de vida saludable de los demás, incluido el ejercicio», explicó Melissa Franks, profesora asociada de desarrollo humano y estudios familiares.

«Esperábamos que no hubiera una reducción en la velocidad cuando los integrantes de la pareja caminaban juntos. Esperábamos que el más lento acelerara para igualar al más rápido, pero no fue el caso», dijo sobre los resultados Libby Richards, profesora asociada de enfermería.

No obstante, aclaró que «es importante tener en cuenta que cualquier actividad física o caminar, independientemente de la velocidad, es mejor que nada«.

Los adultos deben hacer al menos 150 minutos de actividad intensa a moderada a la semana. Foto Shutterstock.

Los adultos deben hacer al menos 150 minutos de actividad intensa a moderada a la semana. Foto Shutterstock.

Velocidad y salud

Lo positivo de caminar en pareja es que aumenta las probabilidades de cumplir con las pautas de ejercicio físico recomendadas.

Según las nuevas guías de actividad física de la Organización Mundial de la Salud, los adultos deben realizar al menos 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada; o al menos 75-150 minutos de actividad física aeróbica de intensa intensidad; o una combinación equivalente de actividad de intensidad moderada y vigorosa durante la semana.

La caminata es uno de los ejercicios simples a los que se puede recurrir para cumplir con ese objetivo.

«Si alguien disminuye sustancialmente la velocidad cuando camina con otra persona, eso podría anular algunos de los beneficios para la salud reconocidos si caminara solo a un ritmo más rápido», plantea Richards.

Según Shirley Rietdyk, profesora de salud y kinesiología y especialista en biomecánica, hay muchas razones para medir la velocidad de la marcha.

«Es importante medir la velocidad de la marcha porque está relacionada con la salud en general. La velocidad de la marcha típica predice el riesgo de caídas, la capacidad funcional, la recuperación de la discapacidad y la mortalidad», precisó.

Cualquier ejercicio, independientemente de la velocidad, es mejor que nada.

Cualquier ejercicio, independientemente de la velocidad, es mejor que nada.

Entrenamiento de fuerza

«Las intervenciones habituales de ejercicio, incluido el entrenamiento de fuerza, coordinación y multimodal, son todas efectivas para aumentar la velocidad de la marcha. Estas intervenciones también pueden retrasar la aparición de una velocidad de marcha más lenta y ayudar a reducir la pérdida de la velocidad de la marcha», dijo Rietdyk.

Y aconsejó: «Ningún tipo de entrenamiento es mejor que el otro, así que hacé la actividad que mejor te resulte».

Si bien caminar es una de las actividades más fáciles, las personas tienden a caminar más lento a medida que envejecen y es posible que tengan que encontrar otras rutinas de ejercicios para mantenerse activas, plantearon los investigadores.

Los adultos mayores que caminan más lento tienden a tener una salud más precaria y un estado funcional más bajo, señaló la investigadora. Sin embargo, aclaró que «una marcha más lenta no es un aspecto inevitable del envejecimiento«, ya que los adultos mayores que son más activos tienen a mantener la velocidad.



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