De frente a cámara, en un video que publicó en redes sociales, Federico Bal contó que le diagnosticaron cáncer intestinal. Habló de cómo será el tratamiento y envió un mensaje a personas jóvenes: “Si tenés papás o abuelos que tuvieron problemas como este, sos mucho más propenso a que te suceda”. Es que en la mayoría de los casos, el cáncer de colon​ -que se desarrolla en el intestino grueso, en la última porción del aparato digestivo- se da a partir de los 50 años, por eso chequeos claves para el abordaje temprano, como el test de sangre oculta en materia fecal y la colonoscopia, se indican a la población general desde esa edad, pero el mensaje en el que insisten los especialistas y -del que se hace eco el actor- es que las personas con antecedentes familiares deben iniciar antes los controles.

Las estadísticas muestran que entre el 75% y el 80% de los casos de cáncer de colon se desarrollan en personas que no presentan antecedentes personales ni familiares de la enfermedad.

“Pero hay una minoría en la que debemos ser mucho más finos para detectar síndromes hereditarios y enfermedades como la inflamatoria intestinal que aumentan el riesgo”, explica a Clarín Lisandro Pereyra, gastroenterólogo del Hospital Alemán, miembro de Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires (ENDIBA) y capacitador del Programa Nacional de Prevención y Detección del Cáncer Colorrectal (PNCCR) en el área de calidad en colonoscopia.

En Argentina, las guías indican que a partir de los 50 y hasta los 75 años todas las personas, aunque no tengan síntomas, deben efectuarse los chequeos que, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2018), sólo se hacen uno de cada tres. A nivel local, pese a ser uno de los más prevenibles, el cáncer de colon o colorrectal es el segundo más frecuente: produce más de 15.000 casos nuevos al año y más de 7.000 muertes.

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Sin importar la edad, deben consultar las personas que presenten síntomas como sangrado o cambios en la forma habitual de evacuar el intestino, dolores abdominales o en el ano frecuentes (que no responden a dieta o tratamiento), anemia o pérdida de peso y quienes vivan con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn; así como aquellas que ya hayan tenido cáncer de colon o pólipos adenomatosos en el pasado, o que tengan antecedentes familiares cercanos (padres, hermanos o hijos), recomiendan desde el Instituto Nacional del Cáncer.

“Todos vengan a los 50, pero el que tenga el mínimo síntoma tiene que consultar a cualquier edad, porque puede ser una pista”, enfatiza Pereyra. y subraya: “Tenemos que interrogar mejor a los pacientes sobre antecedentes familiares de cáncer de colon y también de otros cánceres para ver si constituye un síndrome genético, algo poco frecuente, pero que ocurre y a lo que solemos llegar tarde por la dificultad que genera el diagnóstico”, dice el médico que es uno de los creadores de CaPtyVa, un aplicación gratuita que asiste a los profesionales de la salud en el proceso de diagnóstico y vigilancia de los pacientes.

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Hay personas en las que el cáncer de colon en la familia es clave, explica el médico. En esos casos, se aconseja que empiecen a controlarse 10 años antes de edad en la que el familiar recibió el diagnóstico (por ejemplo: si el padre enfermó a los 40, el hijo debe empezar a controlarse a los 30). Santiago Bal, papá de Federico, también había tenido cáncer de joven y fue operado en varias oportunidades de pólipos en el intestino grueso.

Los casos en personas jóvenes también pueden estar relacionados a síndromes genéticos heredo-familiares (como el de Lynch) que se vinculan también a otros tipos de cáncer (intestino delgado, vía biliar, páncreas, endometrio, uréter, ovario o pelvis renal, vejiga) por lo que la pesquisa de antecedentes debe ser exhaustiva, lo que puede determinar la necesidad de realizar un test genético que, en caso de ser positivo, debería ser realizado al resto de los integrantes del grupo.

La poliposis adenomatosa familiar es otra mutación genética que puede provocar casos de cáncer en gente joven, añade Pereyra. “La sospechás cuando en la endoscopia encontrás más de 10-15 adenomas. Debe estudiarse porque puede ser que constituya un síndrome, una alteración genética por la que ese colon tiene alto riesgo de hacer pólipos en el colon y requiere un seguimiento muy estricto”, señala Pereyra.

Si bien Bal no precisó en qué parte del intestino se localiza el tumor, contó que le habían extraído 10 pólipos. «El de intestino delgado puede deberse a uno de estos síndromes, pero es mucho más raro y es poco probable que pueda prevenirse, salvo que se encuentre en forma temprana el síndrome hereditario.»

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En los últimos años, estudios realizados en Europa y Estados Unidos empezaron a mostrar un aumento de la incidencia de este tipo de cáncer en personas de 20 a 49 años. La conclusión mayoritaria, hasta el momento, es que la evidencia disponible no justifica bajar la edad de tamizaje en la población general a los 45 años, aunque en Estados Unidos algunas sociedades médicas emitieron recomendaciones condicionadas en ese sentido.

La Asociación Americana de Gastroenterología (AGA, por sus siglas en inglés) no adhirió a la recomendación, pero el debate, cuenta el médico de ENDIBA, dejó planteado un desafío: “Mejorar el interrogatorio y encontrar pistas de síndromes hereditarios para hallar más rápido a los jóvenes que tienen riesgo de presentar la enfermedad, así como reforzar la recomendación de que las personas menores de 50 estén atentas a la aparición de síntomas, no los subestimen y consulten rápidamente”.



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