El dolor de espalda es una de las causas más frecuentes de consulta médica: a nivel mundial, ocho de cada diez personas lo sufren en algún momento de sus vidas, además es causa frecuente de invalidez y de pérdidas de días laborales.

Puede originarse por múltiples causas que incluyen desde sedentarismo y malas posturas hasta lesiones y accidentes, entre muchas otras. ¿Un riesgo adicional? Naturalizarlo, subestimarlo y no buscar atención, ya que esas conductas pueden contribuir a cronificarlo y agravarlo.

Impacto en la calidad de vida

Cuando el dolor de la espalda o del cuello se hace presente, la actividad normal se ve alterada.

Las causas para el dolor de la espalda y el cuello varían desde problemas hereditarios hasta consecuencias de un trabajo con mucha exigencia física, un accidente o una enfermedad.

Si bien la mayoría de los dolores de la espalda y el cuello se resuelven solos, es importante no ignorar un dolor persistente, subraya Mohamad Bydon, neurocirujano de la Clínica Mayo (Estados Unidos) en vísperas del Día mundial de la columna vertebral, que se conmemora el 16 de octubre.

«En la espalda y el cuello, la columna vertebral está compuesta por muchas articulaciones, las cuales pueden degenerarse y provocar dolor. El dolor es la forma que usa el cuerpo para advertirnos de que algo anda mal«, añade el especialista, editor de Back and Neck Health: Mayo Clinic Guide to Treating and Preventing Back and Neck Pain (Salud de la espalda y el cuello: guía de Mayo Clinic para el tratamiento y la prevención del dolor de la espalda y el cuello).

Cuándo consultar

Según Bydon, se deber realizar una consulta médica cuando los síntomas de dolor de espalda y cuello no se resuelven en cuestión de tres o cuatro semanas y/o cuando esos signos empeoran o aparecen nuevos, como entumecimiento, hormigueo o debilidad en el brazo, la mano, la pierna o el pie.

También aconseja no dilatar la búsqueda de atención profesional en caso de que el dolor se presente después de un traumatismo (como un accidente automovilístico o una caída), si el dolor es intenso, si se presenta acompañado de fiebre, si se encuentra asociado a la pérdida de fuerza en un brazo o pierna, si impide el control de esfínteres. También si junto con el dolor de cuello se presenta dolor de cabeza, hormigueo o entumecimiento.

Subrayan que no hay que ignorar ni subestimar el dolor. Foto Shutterstock.

Subrayan que no hay que ignorar ni subestimar el dolor. Foto Shutterstock.

Estudios y tratamientos 

Identificar los problemas de la espalda y el cuello mediante radiografías, imágenes por resonancia magnética (IRM) u otros exámenes permite seleccionar con exactitud un tratamiento eficaz, que incluye desde medidas de autocuidado hasta cirugía.

«Lo bueno es que la mayoría de los casos de dolor de espalda y cuello pueden controlarse en casa. Cuando no alcanza con consejos de autocuidado, siempre se puede ayudar de alguna manera y normalmente se empieza con medidas no quirúrgicas«, sostiene Bydon.

Cómo aliviar el dolor de espalda

El menú de opciones para aliviar el dolor incluye, según la guía editada por Bydon:

Medidas de autocuidado. La aplicación de compresas calientes o frías en el área afectada y los masajes pueden ofrecer algo de alivio. Hacer estiramientos y ejercicios suaves también ayuda a relajar la tensión muscular. Los analgésicos de venta libre permiten controlar el dolor, pero hay que tener cuidado con estos medicamentos y tomarlos solo en la dosis recomendada, advierte.

Fisioterapia. Un fisioterapeuta puede enseñar ejercicios específicos que sirvan para disminuir el dolor, reanudar las actividades y mejorar tanto la postura como la fuerza.

Intervenciones no quirúrgicas. El neurocirujano menciona una amplia variedad de intervenciones que pueden tratar el dolor de la espalda y el cuello, como la acupuntura, la quiropraxia, las inyecciones para estimular los nervios y la prescripción de medicamentos. Siempre, afirma, con indicación y supervisión médica.

Cirugía, último recurso

Si las alternativas anteriores no funcionan, puede ser necesario realizar una intervención quirúrgica.

«La cirugía normalmente es el último recurso de tratamiento para el dolor de la espalda y el cuello», dice Bydon.

¿En qué casos puede indicarse?

«Puede ayudar cuando los nervios de la médula espinal están comprimidos debido a cambios degenerativos en la columna vertebral. El cirujano extrae el hueso, el tejido dañado del disco, o ambos. La cirugía para fusión permanente conecta dos o más vértebras y, de esa manera, elimina el dolor producido por el movimiento vertebral», precisa.

Y añade que los tumores o las deformidades de la columna vertebral también pueden justificar la realización de una intervención quirúrgica.

Los avances tecnológicos, como las cirugías guiadas por imágenes o por robot, continúan mejorando los resultados que se obtienen en los pacientes con las intervenciones quirúrgicas de la columna vertebral, alienta.

No obstante, advierte que toda cirugía conlleva posibles problemas que pueden variar desde sangrado e infección hasta complicaciones catastróficas, en raras ocasiones. «Con base en sus antecedentes de salud, el cirujano debe hablar de manera franca y abierta con usted acerca del riesgo de complicaciones«, sostiene Bydon y recomienda buscar una segunda opinión.

La intervención quirúrgica no es una alternativa ante cualquier afección, ya que no elimina por completo el dolor ni cura enfermedades, como la artritis que provoca el desgaste natural y propio de la edad de las vértebras, así como de los discos que sirven de amortiguadores entre esos huesos.

Hábitos saludables

El especialista hace fuerte hincapié en la importancia de incorporar hábitos para prevenir el dolor de espalda y cuello, como el ejercicio regular, la buena postura, un descanso adecuado y la relajación.

Hacer ejercicio con regularidad fortalece los músculos, las articulaciones y los huesos que sostienen la espalda y el cuello. El ejercicio también ayuda a mantener un peso saludable, lo que significa menos tensión sobre la espalda y el cuello. Hay que empezar a hacer actividad física de forma lenta.

«La mejor actividad es aquella que le gusta hacer y que hará, como caminar, bailar, practicar yoga, nadar, andar en bicicleta o cualquier cosa que le entusiasme«, señala Bydon. Y sugiere hacer 30 minutos, por lo menos, de actividad física moderada durante la mayoría de los días de la semana.

Mantener una buena postura es también importante. «Sea que esté de pie, sentado o levantando algo, una mala postura lleva a debilidad y tensión en los músculos, así como a excesivo estiramiento de los ligamentos y más tensión sobre la columna vertebral. Evite encorvarse», indica.

Y concluye: «en la salud en general, marca una gran diferencia el tener hábitos sanos, como dormir bien y aplicar técnicas de relajación. Eso puede prevenir problemas graves, como el dolor de la espalda o del cuello, y permite recuperarse más rápidamente».

Tres ejercicios para evitar el dolor de espalda

Stuart McGuill, profesor de la Universidad de Waterloo, en Canadá, es también experto en dolor de columna y autor de El mecánico de la espalda (traducido a 12 idiomas).

Para McGuill, la única regla es que no hay reglas generales. Y lo que puede ayudar a una persona puede no ser lo indicado para otra. Y eso incluye hasta el pilates o el yoga, que para algunos pueden no ser alternativas recomendables, aunque estén ampliamente aconsejadas.

Lo que recomienda enfáticamente el canadiense es tres tipos de ejercicios a los que define como “no negociables” y que estimula a realizar todos los días, no muy temprano, sino entre el mediodía y la cena. Su importancia, afirma, radica en que mantienen la columna vertebral en una posición neutra y fortalecen los músculos que garantizan la estabilidad.

Para el primero, llamado curl-up, hay que acostarse en el suelo con las manos detrás de la espalda, en la región lumbar, y elevar un poco la cabeza, el cuello y los hombros.

Curl-up. Imagen Shutterstock.

Curl-up. Imagen Shutterstock.

Para el side bridge (puente lateral) la persona debe colocarse de costado con las rodillas dobladas. Para mantenerse, debe apoyar el antebrazo en el suelo. El ejercicio se basa en levantar las caderas para formar una línea recta desde la cabeza hasta las rodillas. Hay que mantenerse en esa posición durante 10 segundos y repetir el movimiento.

Side bridge. Imagen Shutterstock.

Side bridge. Imagen Shutterstock.

Por último, el bird-dog (pájaro-perro): hay que ponerse de rodillas y levantar al mismo tiempo el brazo derecho y la pierna izquierda sin doblar la espalda. El brazo no debe superar la línea del hombro, y la pierna también debe estar alineada.

Bird-dog. Imagen Shutterstock.

Bird-dog. Imagen Shutterstock.

Otro hábito saludable que promueve es el de caminar rápido (si el dolor lo permite) durante tres intervalos de 15 minutos por día. Para las personas que deben estar sentadas largos períodos, aconseja levantarse regularmente, aunque sea por pocos minutos.



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