Cada vez hay mayor conciencia sobre que una buena alimentación tiene impacto positivo en la salud del organismo y mejora todo tipo de rendimiento personal. Esto incluye, por supuesto, al trabajo. Por eso muchas compañías empezaron a incluir menús saludables en sus kioscos o buffet. Pero todavía falta bastante para crear entornos laborales verdaderamente saludables.

En ese sentido, hace unos años surgió el movimiento denominado Nutrición in company, a través del cual distintas instituciones adoptan programas nutricionales para el bienestar de sus empleados. El objetivo es prevenir riesgos derivados de una mala alimentación y favorecer una mejor productividad.

«Nuestra tarea como nutricionistas es hacer educación alimentaria dentro del ámbito laboral. Tenemos el desafío de identificar las necesidades que presentan las empresas o instituciones, ofrecerles soluciones mediante programas de alimentación e investigar la población a la que nos vamos a dirigir, ya que dentro de una misma empresa podemos encontrar diversos grupos de empleados que se diferencian por las actividades que realizan y los contextos socio-económicos», aseguró la licenciada en nutrición Agostina Benedettini, quien desde hace dos años asesora en la megaobra que se está realizando en la cuenca del Riachuelo.

Además, dijo que dentro de un programa de alimentación se pueden ofrecer actividades como «talleres teorico-prácticos, charlas, newsletters, asesoramiento personalizado, control de comedores; con el objetivo de aportarle a los empleados herramientas para mejorar su calidad de vida».

«Si bien aún son pocas las empresas comprometidas con la salud nutricional de sus empleados, de a poco se está tomando conciencia de los beneficios que aporta llevar a cabo una alimentación saludable tanto en el clima laboral como en el rendimiento y productividad», continuó Benedettini, quien está por finalizar la diplomatura en Gerenciamiento de Servicios de Alimentación en la Universidad Abierta Interamericana (UAI).

Lo fundamental para el empleador y el empleado es entender que una buena alimentación trae beneficios en la salud y el desempeño laboral. A continuación, cinco de ellas.

Combate el cansancio

Diseñar un plan de alimentación personalizado, acorde a las necesidades de cada empleado según sus funciones, genera mas energía y mayor vitalidad, por ende va a mejorar su rendimiento laboral.

Mejora la concentración y potencia la memoria

El cerebro es un órgano que depende de la glucosa para su correcto funcionamiento. Es clave iniciar el día con un buen desayuno y realizar todas las comidas principales, esto va a reponer los niveles de glucosa en sangre y generar mayor productividad. Asimismo, es importante que los alimentos que se ingieran sean ricos en fibra y ácidos grasos esenciales y bajos en grasas saturadas y carbohidratos simples.

Control del peso

El hecho de mantener un esquema de comidas ordenado permite tener una alimentación equilibrada, lo cual hace que disminuya la ansiedad, y la ingesta sea moderada de acuerdo a los requerimientos calóricos de cada individuo.

Ayuda a prevenir enfermedades

Una correcta ingesta de los distintos grupos de alimentos aporta nutrientes fundamentales como carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales que son esenciales para fortalecer el sistema inmune y reducir factores de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer. Esto colabora en mejorar el presentismo laboral.

Mejora el estado de ánimo

La omisión de comidas por falta de tiempo hace que no se aporten los nutrientes necesarios, tales como las vitaminas B12, B6 y ácido fólico, que desempeñan un papel importante en la formación de sustancias químicas en el cerebro que afectan el estado de ánimo y conlleva a un mal clima laboral.

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