La hidradenitis supurativa es la enfermedad dermatológica más discapacitante. Casi tan frecuente como la psoriasis, se estima que más de 400.000 argentinos la padecen.

Se trata de una enfermedad crónica de la piel, que se caracteriza por bultos o granos con pus en axilas, ingles, región genital, glúteos, mamas. Las lesiones muchas veces son dolorosas, supurativas, y malolientes, y se localizan en zonas íntimas, lo que genera un gran impacto en la calidad de vida. El dolor y la supuración que moja la ropa llevan a limitaciones en el desarrollo laboral y en la vida social. El olor y el compromiso de los genitales pueden tener fuertes consecuencias negativas en la autoestima y en la vida sexual. No llama la atención, entonces, la elevada proporción de estos pacientes que sufre de ansiedad o depresión.

De cada 3 casos, 2 son mujeres. La edad de presentación es variable, pero lo habitual es que el debut sea a partir de la pubertad y que decline hacia los 50 años. Afecta aproximadamente al 1% de la población, pero con frecuencia es subdiagnosticada.

Demora en el diagnóstico

En Argentina, según un estudio realizado en el Hospital Italiano de Buenos Aires, la demora en el diagnóstico puede ser de hasta 11 años. Este retraso en el diagnóstico se debe a dos factores: la demora en la consulta por el pudor que genera en los pacientes, y el desconocimiento de la enfermedad entre la comunidad médica.

Cuando los pacientes tienen un brote de la enfermedad (por ejemplo, un absceso), suelen recurrir a una guardia de urgencias, donde son atendidos por médicos clínicos, cirujanos o ginecólogos, y lo habitual es que sean diagnosticados y tratados como procesos infecciosos agudos con antibióticos y drenajes. En este punto es importante hacer hincapié en que la hidradenitis supurativa no es una infección, sino una enfermedad inflamatoria crónica, y frente a su sospecha los pacientes deben ser derivados a un dermatólogo.

En pandemia, mayor desatención

En este contexto, la pandemia no hace más que profundizar la desatención de la hidradenitis supurativa, dado que el foco de la salud, tanto de los pacientes como de los médicos, está puesto en la prevención y tratamiento del coronavirus, dejando de lado esta como tantas otras patologías crónicas.

En el caso de la hidradenitis supurativa, la consecuencia de no tratar los brotes conlleva la progresión a estadios más severos con fístulas (túneles debajo de la piel) y cicatrices de difícil manejo. Y desde el punto de vista psicológico, la falta de diagnóstico en una enfermedad crónica y recurrente genera angustia y desesperanza en el paciente, al no poder ponerle el nombre y encontrar una explicación a lo que le está pasando.

Cuándo sospechar

La enfermedad se inicia con la oclusión de los folículos pilosos (orificios por donde salen los pelos); esta obstrucción determina la formación de los «bultos» y genera una inflamación crónica de la piel. Las causas no son del todo conocidas y aún están en estudio, pero existe un consenso en que es de origen multifactorial: hay una predisposición genética (30 a 40% de los pacientes tienen un familiar de primer grado afectado) y participan factores predisponentes como el tabaquismo y la obesidad.

Algunas de las claves para sospechar hidradenitis supurativa son:

  • Bultos dolorosos o granos o cordones con pus, recurrentes, debajo de las axilas, en las ingles, región perianal o genital, glúteos, mamas.
  • Puntos negros o cicatrices en dichas áreas.
  • Antecedentes familiares de lesiones similares (30 a 40%).
  • Empeoramiento premenstrual en las mujeres .

Si un paciente cree que padece hidradenitis supurativa, se sugiere realizar una consulta con un dermatólogo. Es fundamental el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno, para evitar la potencial progresión a lesiones irreversibles y debilitantes.

Tratamientos

Los tratamientos van desde cremas, pasando por antibióticos y otros medicamentos orales, hasta tratamientos biológicos inyectables, dependiendo del estadio y de otros factores a tener en cuenta. Por otro lado, en muchos casos también es necesario realizar una o más cirugías. Y más allá de los tratamientos específicos, es fundamental el abordaje multidisciplinario para optimizar el apoyo psicológico, el manejo nutricional, del tabaquismo y de otras enfermedades asociadas.

*Dra. Sabina Zimman Médica. Especialista en Medicina Interna y Dermatología (UBA). Coordinadora de la Sección Hidradenitis Supurativa del Hospital Italiano de Buenos Aires.



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