Llegó la estación estrella del año. Y mientras una mayoría disfruta de los días más largos, el clima agradable y el paisaje que se tiñe de verde, otro porcentaje, nada menor, padece las famosas alergias de primavera. Sumado al hecho de que seguimos en pandemia, poder diferenciar sus síntomas de los del COVID-19 cobra especial relevancia.

«La rinitis alérgica es causada por una reacción nasal a pequeñas partículas en el aire llamadas alérgenos, que son las sustancias que provocan una reacción alérgica», explican Daniel Carlés y Vanesa Abrate, coordinadores de la sección Neumonología Clínica y Medicina Crítica de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).

«En algunas personas, estas partículas también causan reacciones en los pulmones, como el asma; y en los ojos, como la conjuntivitis alérgica«, agregan.

Y aclaran: «Los alérgenos que más comúnmente causan rinitis alérgica estacional incluyen pólenes de árboles, pastos y malezas. Los alérgenos que más comúnmente causan rinitis alérgica perenne (durante todo el año) son los ácaros del polvo, las cucarachas, la caspa de animales y los hongos o mohos».

Algunos datos sirven para graficar su incidencia: «Según el Reporte Mundial de Alergias de la Organización Mundial de la Salud, la rinitis alérgica es una de las afecciones crónicas más comunes a nivel global, y por lo general persiste durante toda la vida. Esta problemática afecta a más del 40% de los adultos», manifiestan.

«Comparada con otras enfermedades -continúan- la rinitis alérgica no parece seria o grave, ya que no está asociada a manifestaciones severas o mortalidad, pero tiene un elevado impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes que la padecen».

Los alérgenos que más comúnmente causan rinitis alérgica estacional incluyen pólenes de árboles, pastos y malezas. Foto Shutterstock.

Los alérgenos que más comúnmente causan rinitis alérgica estacional incluyen pólenes de árboles, pastos y malezas. Foto Shutterstock.

Según expone Raquel Mercedes Rodriguez, especialista en Alergia e Inmunología Clínica e Infantil, médica de la División Alergia e Inmunología del Hospital de Clínicas, la principal causa es el polen de ciertas plantas que durante la etapa de floración pueden encontrarse en concentraciones muy altas en la atmósfera.

El hecho de que los granos de pólenes sean de tamaño microscópico hace que se transporten con facilidad por el aire y que, de hecho, todas las personas los respiren, pero sólo los pacientes con alergia manifiestan síntomas.

«Hay que tener en cuenta que las condiciones meteorológicas influyen sobre la cantidad de polen ambiental, siendo mayor en los días soleados, secos y ventosos, mientras que se reduce con la humedad y la lluvia», aclara Rodríguez.

Y agrega otros factores influyentes: “Se observa que el calentamiento global y la polución ambiental están provocando que los períodos de polinización de las plantas se inicien antes de lo normal, y que éstos sean más prolongados e intensos».

«Otra causa de la alergia estacional -continúa- son las esporas de hongos pertenecientes al género Alternaria, Aspergillus, Cladosporium y Penicillium, que habitan naturalmente en la vegetación y cuyas esporas son aerotransportadas como los pólenes”.

¿Cómo diferenciar sus síntomas de los del COVID-19?

Claro que no es lo mismo padecer una alergia de primavera en tiempo de pandemia: cualquier síntoma como estornudo, mocos o tos genera preocupación tanto en quienes lo experimentan como en su entorno.

“La alergia estacional y la COVID-19 pueden causar síntomas similares. Sin embargo, existen algunas diferencias: en la alergia estacional se presentan principalmente los estornudos, la picazón de la nariz y los ojos, la secreción nasal acuosa y la obstrucción nasal asociada a tos y dificultad para respirar en pacientes con asma bronquial» explica Rodríguez.

En tanto, la profesional aclara que con el COVID-19 «puede asociarse además a la pérdida repentina del olfato y/o el gusto, el dolor de garganta, la fiebre, los dolores musculares, vómitos y/o diarrea como consecuencia de la infección por el virus SARSCov-2”, enumera.

El barbijo actúa como una barrera mecánica que evita la entrada de alérgenos. Foto Shutterstock.

El barbijo actúa como una barrera mecánica que evita la entrada de alérgenos. Foto Shutterstock.

Por su parte, Daniel Buljubasich, médico neumonólogo ex presidente de la AAMR, desarrolla: «Quizá lo más confuso, por ser un síntoma común a ambas enfermedades, es la rinorrea. Ese agüita por la nariz que es el síntoma principal de la rinitis alérgica y que se agregó como síntoma de COVID», asegura.

«Pero no complejiza la diferenciación, porque el COVID cuenta con otros síntomas, como fiebre, decaimiento, alteración de gusto u olfato. Por lo tanto, no debemos basarnos en un solo síntoma», coincide.

A su vez, aclara que al darse siempre las alergias en determinada estación, generalmente en personas con antecedentes que ya conocen su sintomatología, «muchas veces el mismo paciente se acerca a la consulta porque nota la diferencia entre sus síntomas alérgicos habituales y los que podrían ser síntomas de COVID», grafica.

Por último, Buljubasich hace hincapié en el contexto: «Debemos considerar la situación epidemiológica, es decir, la cantidad de casos de COVID. En este momento, debido a una baja significativa de los casos y la llegada de la época primaveral, podemos inducir que es más probable que se trate de una alergia», asegura.

Tratamiento y prevención: ¿puede el barbijo ayudar a evitarlas?

Por otro lado, uno de los íconos de la pandemia, el barbijo, además de formar parte del nuevo folclore de los habitantes del mundo, podría convertirse también para quienes padecen alergias en un aliado.

“Es importante recalcar el uso obligatorio y correcto del barbijo porque, además de impedir la transmisión de la COVID-19 y de otros patógenos respiratorios, al actuar como una barrera mecánica también evita la entrada de los alérgenos a la vía aérea al quedar retenidos en la capa externa del barbijo”, enfatiza Rodríguez.

Y añade que el resto de los cuidados que estamos teniendo por el Covid-19, como el distanciamiento y el lavado de manos, también resultan útiles para prevenir las alergias.

«Sobre todo los protectores oculares, faciales y las mascarillas de varias capas para evitar el contacto directo de la mucosa ocular y de la vía respiratoria con los pólenes del ambiente, agrega.

Respecto a los medicamentos más usuales para combatirla, Rodríguez explica que buscan minimizar la exposición a los pólenes , así como controlar los síntomas.

«Se indican en relación a la localización e intensidad de los síntomas del paciente, para ello contamos con un amplio arsenal terapéutico compuesto por antihistamínicos y descongestivos orales, spray nasal e inhaladores bronquiales de corticoides, antileucotrienos orales y colirios oculares», detalla.

Si hay personas alérgicas en la casa, la ventilación debe hacerse al mediodía. Foto Shutterstock.

Si hay personas alérgicas en la casa, la ventilación debe hacerse al mediodía. Foto Shutterstock.

«El spray con corticoides es lo primero que se indica para los síntomas nasales. La administración diaria durante toda la estación suele ser muy eficaz y bien tolerada. Para los síntomas oculares, contamos con colirios que contienen antihistamínicos. Para los síntomas bronquiales, se reserva el salbutamol y corticoides inhalados», detalla.

La profesional aclara que los tratamientos locales pueden combinarse con la administración de antihistamínicos orales «de nueva generación como la loratadina, desloratadina, fexofenadina, cetirizina, y levocetirizina, aunque se debe advertir del posible efecto sedante de los mismos», apunta.

Y agrega que en el caso de que no se logre controlar los síntomas con los fármacos habituales, o de provocar demasiados efectos secundarios, está indicada la inmunoterapia específica.

«Consiste en la aplicación de una vacuna, por vía oral o inyectable, con extracto alergénico (uno o varios pólenes identificados como responsables de la alergia), con cierta regularidad y por un período de 3 a 5 años. El objetivo es inducir la tolerancia a estos alérgenos y evitar así los síntomas ante posteriores exposiciones, modificando el curso natural de esta enfermedad», se explaya.

El tratamiento convencional resulta efectivo para minimizar y controlar los síntomas en la gran mayoría de los pacientes.

Medidas útiles

El primer paso es conocer cuáles son los pólenes responsables de la alergia y en qué meses poliniza, para tener en cuenta ciertas pautas generales, informan desdel el Hospital de Clínicas.

  • Minimizar las actividades al aire libre en los horarios de 5 a 10 de la mañana, y de 7 a 10 de la noche.
  •  Ducharse después de estar al aire libre y cambiarse la ropa para quitarse el polen adherido.
  • Mantener las ventanas cerradas de casa, y ventilar al mediodía.
  • Emplear aire acondicionado o purificador HEPA para filtrar los alérgenos.
  • No secar la ropa en el exterior.
  • Evitar las actividades de jardinería, como cortar el césped o recostarse sobre éste.
  • Viajar en auto con las ventanillas cerradas y usar aire acondicionado con filtro – Consultar las condiciones meteorológicas para prepararse especialmente en los días soleados, secos y ventosos.



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