Una de las consecuencias que dejó el 2020 atravesado por la pandemia fue el descenso o la pérdida del deseo sexual.

Florencia Salort, ginecóloga y sexóloga, describe este comportamiento como “apagón sexual” y lo relaciona con el hecho de que para tener deseo sexual hay que estar en foco y durante los meses de aislamiento preventivo y obligatorio justamente la atención pasó por otro lado. La preocupación por no contraer la enfermedad, el temor a perder el empleo, las energías colocadas para reinventarse laboralmente y la presencia de toda la familia en el hogar, entre otras cosas, hicieron que mucha gente no pudiera focalizarse en lo sexual.

“Cuando uno tiene deseo tiene que tener energía para eso y en el 2020 hubo un gran apagón de energía y de foco hacia lo que tuvo que ver con el disfrutar en las relaciones sexuales y el sexo. Nuestra sexualidad es mucho más abarcativa que las relaciones sexuales. Vimos que hubo parejas convivientes con replanteos de la relación, parejas que tuvieron muy poco espacio para la intimidad. Se vio una especie de agotamiento al estar en los mismos ambientes. Por lo tanto, uno necesita vincularse con otras personas y esto quedó limitado”, dice Salort a Clarín.

María Gabriela Simone, psicóloga especialista en sexualidad y pareja, lo define como una especie de “abulia sexual”, ya que se hizo foco en otras cuestiones que mantuvieron a la gente en un estado de incertidumbre.

“Se trata de una expresión que manifiesta un grado de desconocimiento acerca de una condición futura, es la falta de seguridad, de confianza y eso genera inquietud. Esto aplanó el deseo sexual ya que la libido se sublimó y se depositó en otras cosas o bien se apagó debido a un estado de ánimo afectado”, dice Simone a Clarín.

“Creo que muchos de los problemas de pareja durante la cuarentena han tenido que ver con el trabajo de la mujer que se ha visto particularmente afectado por el cuidado de los hijos al estar suspendida la escolaridad presencial, y por la necesidad de ayudarlos en las modalidades de educación a distancia en los casos en que no tenían experiencia previa. La distribución de la tarea parental y doméstica ha sido un factor de conflictos de pareja y donde esto ocurrió, obviamente, pudo provocar pérdida del deseo sexual”, comenta a Clarín Rolando Salinas, jefe del Servicio de Salud Mental del Hospital Alemán.

La mayoría de las veces, el deseo no es espontáneo, dice Florencia Salort. Foto ilustrativa Shutterstock.

La mayoría de las veces, el deseo no es espontáneo, dice Florencia Salort. Foto ilustrativa Shutterstock.

Nuevo año, nuevas oportunidades

Salort, autora del libro Sexo sentido: Animate a disfrutar de tu universo erótico, está convencida de que el apagón sexual del 2020 pudo haber abierto muchísima conciencia en relación a nuestra sexualidad, a cómo la queremos vivir, a qué nos pasa con nuestros vínculos para poder revalorizarlos, verlos al desnudo e interpretarlos.

Para recuperar el deseo, según Salort, es prioritario tener conciencia de que algo está pasando con eso, que le dimos un respiro y que, de repente, estamos diferentes a cómo estábamos antes.

“Muchas veces, uno no tiene ganas de ponerle energía a que vuelva ese deseo, no es obligatorio estar siempre con deseo sexual. Quiero desterrar la creencia de que siempre hay que estar para arriba o con la libido siempre lista. Eso no es así. Si uno tiene ganas de reconquistar un deseo que tiene perdido o que realmente siente que bajó, primero hay que reconocer el conflicto, el ´no tengo ganas´. Uno no puede desear que vuelva el deseo como si esto dependiera de un afuera o del universo que va a hacer que vuelva”, afirma Salort.

La mayoría de las veces, sostiene Salort, el deseo no es espontáneo y será necesario que existan actitudes que conlleven a que eso ocurra: relajarse, mirar al otro, encontrarse con uno mismo, querer agasajar a otro en un encuentro, hacer una llamada, tener cambios de actitudes, estimularse con cosas nuevas como, por ejemplo, el sexting o con juguetes eróticos.

“Pero más que nada con esta sensación del querer, de colocar la energía en el cambio, de tener ganas de activar esto que nosotros queremos que cambie en nuestra vida que no nos está haciendo sentir bien”, explica.

Tener una comunicación fluida con la pareja es fundamental . Foto ilustrativa Shutterstock.

Tener una comunicación fluida con la pareja es fundamental . Foto ilustrativa Shutterstock.

La importancia de la comunicación

Tener una comunicación fluida con la pareja es fundamental a la hora elevar el deseo sexual. Se trata de decirle al otro lo que le sucede a uno, lo que le gusta y lo que no. “Hay muchas parejas que están juntas hace muchos años y sus integrantes no tienen idea de lo que les gusta a la otra persona. Y muchas veces hacemos cosas que nos resultaron con otra pareja o que nos gusta a nosotros hacerle a la otra persona y, tal vez, a la otra persona no le gusta y no sabe cómo decirnos. Creo mucho en la conciencia sexual, en el sexo sentido del estar ahí. Mientras más nos comuniquemos, más ganas nos van a dar de sentir y de compartir el placer”, asevera Salort.

Simone hace hincapié en el hecho de estimular los cinco sentidos ya que, dice, existe una idea muy básica que remite la sexualidad a la penetración, pero ella se queda muy corta ante toda la dimensión erótica. “No solo hay todo un cuerpo para explorar (tacto) sino que el oído, el olfato, el gusto y la vista también activan centros neuronales conectados con el placer”, explica.

Simone recomienda jugar con la fantasía, conectar con la imaginación y hacer partícipe al otro de esto. Sesiones de masajes con aceites aromáticos donde se estimulen distintas zonas, pero sin permitirse la penetración. “Utilizar el autoerotismo como vía para estimular el deseo. Compartir literatura erótica. Ser creativos, probar cosas nuevas, divertirse juntos”, sugiere.

“Una actitud optimista y resiliente, proteger la intimidad, hacer vínculos estables y basados en afecto e intereses comunes duraderos son las claves. La sexualidad en tiempos de crisis debe integrarse más que nunca a una vida personal psicológicamente sana”, puntualiza Salinas.

Salort hace hincapié en la importancia de comenzar a priorizarnos para tomar conciencia de que somos importantes en esa relación. “Es fundamental nuestro derecho al goce, darnos permiso para el placer, para decir que sí y que no porque, a veces, decir que sí a las cosas que nos gustan nos da mucha culpa, más a las mujeres por el prejuicio de que no está bien que pidan tanto, algo que es completamente falso y hay que desterrarlo”, opina.

Otra de las cosas que se puede implementar en 2021 es liberar las fantasías que creemos que están mal ya que esos deseos nutren, relajan y divierten.

Por último, Salort reflexiona acerca de una situación de rutina por la que pueden atravesar muchas parejas. “Hay que crear espacios para la intimidad, no todo el tiempo tenemos que estar viendo una serie o estar pendientes de la tablet o del celular porque si no vamos a estar en la misma. Lo importante es poder crear ambientes de charla, intercambiar emociones, poder contar qué nos pasa, mirarnos. Es muy importante esto, porque si todas las noches hacemos lo mismo, vamos a terminar en lo mismo”, concluyó.



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