Esta semana iniciamos la segunda etapa de la cuarentena por la pandemia de coronavirus​​, quizás la más fastidiosa y difícil. Porque si la primera se caracterizó por la predominancia de la angustia, la sorpresa, la incertidumbre y el miedo, ésta llevará el signo del hartazgo, la desilusión, el enojo y la frustración. Otro set de emociones. Vamos moviéndonos de emociones más frías y de evitación a emociones más calientes y de confrontación.

Con nuestro equipo de Train Your Brain Health (salud) preparamos algunas reflexiones, consejos y tips para esta segunda parte. También pedimos la colaboración de la licenciada Marina Lisenberg, de Attentia, quien generosamente se puso a nuestra disposición. Y elegimos enfocarnos más especialmente en nuestros niños y adultos mayores, quienes a veces son olvidados en los distintos posts y artículos.

Un día tuvimos más tiempo, pero…

Como dice Andrea Vázquez, psicóloga de nuestro equipo, «un día nadie nos avisó, ¡y se nos abrió la puerta de la habitación que está llena de tiempo!»

Sí, tiempo. Ese tiempo que siempre decimos que necesitamos, que siempre decimos que nos falta («Si tuviese tiempo haría»). Y dejamos en el tiempo la excusa perfecta , ya que por la falta de tiempo no hacemos todo aquello que decimos que queremos hacer.

Pero la realidad es que lo primero que deberíamos pensar es cómo organizar este tiempo que tenemos. En general, es tan homogéneo y dilatado y carece de tantas rutinas que nos organizaban (como el salir a trabajar o a cumplir un horario institucional) que ahora se percibe como difuso, inconsistente, tedioso por momentos. Esta dimensión del tiempo es más confusa a veces aún para el niño y el adulto mayor.

Mirá también

Para Carolina Muñoz, psicóloga de TyB e instructora de mindfulness, “poder cuidar la salud física y mental en relación a nuestras rutinas ayuda, y eso aplica para todos: descanso, alimentación ejercicio físico, ocio y vida social. Identificando necesidades de cada uno y teniéndolas presentes en la rutina diaria, pudiendo ser flexibles en la modalidad de satisfacción teniendo en cuenta las limitaciones propias de la situación. Por ejemplo, rutinas de ejercicios online o con los elementos que tenemos en casa, comunicación con las personas queridas a través de las distintas posibilidades que nos brinda la tecnología”. De hecho, la tecnología, tan criticada a veces por nosotros, es la única herramienta que nos mantiene cerca aún en la distancia.

Marina Lisemberg, psicóloga e instructora de mindfulness por Attentia, cree que es importante para niños y mayores cuidar el cuerpo y escuchar sus necesidades:

✔Comer bien, sano, sin excesos, cocinar con atención

✔Conservar rutinas de dormir y horarios de actividad y descanso

✔Hacer la actividad física que se pueda, jugar, bailar, descargar tensión

✔Compartir las emociones sin juzgar lo que sentimos como adecuado o no.

Todo lo que sentimos es parte de este proceso y reconocerlo es muy importante.

Mirá también

Los niños y la gestión de sus emociones

Un gran tema en familias con niños pequeños (y no tan pequeños) es el de mantenerlos activos en espacios por lo general reducidos (especialmente en las grandes urbes donde nuestro espacio vital es reducido) y sin acceso a los espacios abiertos donde se puede tomar contacto con la naturaleza y el ejercicio físico. Esto puede generar emociones aflictivas en ellos.

Según Verónica Franco, neuropsicóloga de nuestro equipo, «los niños responden de maneras distintas ante el estrés y es probable que no sean siempre conscientes de las emociones que transitan. Por eso, necesitan que los adultos los ayudemos a entender y expresar sus sentimientos de forma más saludable, animándolos a que compartan sus inquietudes y preocupaciones».

En tal sentido, Carolina Muñoz nos da algunos tips importantes:

✔ Ser prudentes con las conversaciones, no dejar a los niños angustiados, chequear que el lenguaje corporal del niño no transmita demasiada ansiedad. Estar atento también al tono de voz y la mirada.

✔ Jugar con ellos como una forma de afrontar el estrés y tranquilizarlos. Jugar da a entender que es posible tomar distancia del problema.

✔Recurrir a recursos de internet como canciones o bailes que ayudan al niño a conocer formas de autoprotegerse de manera lúdica y sencilla.

Veronica agrega que se trata de aprovechar este momento «para generar aprendizajes nuevos que exceden ampliamente el contenido académico, son nuevos modos de resolver problemas, de desarrollar prácticas, de tomar decisiones y principalmente de cultivar la tolerancia y la empatía. Las situaciones excepcionales como ésta pueden transformarse en cimiento de una actitud respetuosa y responsable de la vida. ¡Estamos asistiendo a un momento sin precedentes en el que ejercitar la flexibilidad y la paciencia se vuelve fortaleza!», declama la profesional.

Marina considera que con los más pequeños, la contención es clave. Sentirse cuidados, protegidos y seguros es lo que necesitan.

Con los adolescentes, la intimidad es fundamental. Sentirse conectados con sus pares y poder compartir con ellos. Videollamadas y contactos por redes sociales deben mantenerse activos.

Mirá también

¿Y los adultos mayores?

Para Marina, es necesario ayudarlos a regular el miedo y la negación. Prestar atención al consumo de noticias indiscriminadas también. El adulto mayor tiene un alto porcentaje de horas frente al televisor, y más en este momento, por ello ayudarlo a salir un poco de ahí puede ayudar.

Sugerirles que mantengan rutinas, las que estén a su alcance, como hacer la cama, regar las plantas y cocinar.

Todos pueden hacer una practica de pausa conciente, lo que se conoce como atención plena o mindfulness. Para empezar es importante parar. Detenerse un rato. Descansar en el presente sin tener nada que hacer o resolver. Un momento puede hacer una diferencia. Observar cómo nos sentimos, qué está presente en nuestra mente. Nada está bien o mal. Simplemente reconocemos lo que sucede. Las emociones, pensamientos y sensaciones físicas que nos visitan y cómo nos afectan. Sin cambiar nada, sólo registramos. Finalmente, elegimos cómo continuar. Quizás nos dimos cuenta que necesitamos hacer o expresar algo. Quizás se trata de dejar de hacer también.

Mirá también

Para Andrea “es el momento de detenernos a mirar a nuestros mayores. A saber de ellos, a atenderlos, ellos ahora son los que necesitan de nuestra protección , de nuestra presencia día a día, Necesitan que estemos encima de ellos, que sepan que nosotros vamos a cuidarlos, que se queden tranquilos, que les demos 10 minutos y escuchemos esas anécdotas que tienen de jóvenes, que podamos investigar algo de sus vidas, que sepamos si están bien o necesitan algo, miles de cosas, que con la excusa de la falta de tiempo nos estamos perdiendo”.

Y cierra diciendo: «Entonces si hoy, aquí y ahora, se nos abre la puerta de la habitación del tiempo, esa que nos pone en la cara que quizás no era tiempo lo que faltaba, sino poner nuestra atención en conectarnos con nosotros mismos y nuestros afectos, que en definitiva son los que están siempre».

*Martín Reynoso es psicólogo, director de Train Your Brain Argentina y autor de «Mindfulness, la meditación científica».



Source link

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí