Ya lo decía el cocinero español Karlos Arguiñano hace unos cuantos años. La fórmula para perder esos kilos de más que tanto molestan es CLM: Comer la mitad. Porque los planes para adelgazar, está comprobado, muchas veces terminan en el «efecto rebote» y uno vuelve a recuperar casi todo lo perdido.

Claro que no se trata aquí solo de una cuestión de estética, sino de salud. En la Argentina, según datos del Gobierno porteño, casi 58% de las personas tienen sobrepeso u obesidad (en los chicos alcanza al 42%).

La pandemia, encima, complicó el panorama al favorecer el sedentarismo. Por eso, aquí explicamos cómo bajar de peso sin hacer dieta.

Cómo bajar de peso sin hacer dieta

Así como hay un sinfín de dietas, algunas de ellas llamadas «milagrosas» porque prometen mucho con muy poco, tampoco faltan los especialistas que proponen evitarlas y tomar otros caminos para adelgazar.

Para bajar de peso sin hacer dieta, llevar una alimentación saludable es esencial.

Para bajar de peso sin hacer dieta, llevar una alimentación saludable es esencial.

Una de ellas es la nutricionista española Magda Carlas, autora de La dieta puede esperar, un libro donde realiza propuestas concretas, que cualquiera puede seguir sin temor a pasar hambre (bueno, tal vez un poco) y con la seguridad de que ha iniciado un cambio que el cuerpo agradecerá con ganas.

Lo primero que sugiere es tomarse todo con calma. Y aquí nos referimos al desayuno y a las comidas principales. Dice que debemos dedicar entre 15 y 20 minutos al desayuno y que, como también recomienda el doctor Alberto Cormillot, hacer más de cuatro comidas diarias. Ella, cinco; él, seis (desayuno, colación de media mañana, almuerzo, merienda, colación de media tarde y cena).

En este sentido, basándose en la experiencia española de desayunos tempranos y almuerzos tardíos, Carlas dice que no deben pasar más de cuatro horas entre una y otra comida. Si esto ocurre, por ejemplo, por cuestiones laborales, propone un tentempié o colación compuesta de una fruta, un yogur frutado o frutos secos tostados o al natural.

El doctor Cormillot también destaca el intervalo entre comidas y dice que debe ser de, al menos una hora y media entre una y otra, aunque lo recomendable serían tres horas.

Tomarse el tiempo necesario y en calma para cocinar y comer, otro cambio saludable.

Tomarse el tiempo necesario y en calma para cocinar y comer, otro cambio saludable.

Carlas insiste en tomarse un tiempo, también para almorzar o cenar (20 minutos como mínimo) y acompañar cada comida con agua con limón y hielo, porque esto ayuda a disminuir el apetito. Por supuesto, el entorno debe ser relajado: comer delante de la PC, en el escritorio de trabajo o, incluso, mientras miramos un noticiero o una serie, es poco recomendable.

La nutricionista apunta contra algunas costumbres alimentarias que favorecen los kilos de más. Por ejemplo, consumir elevadas porciones de pastas, cereales y carne. En el caso de la carne vacuna, conviene aclarar que, en el país del bife y el asado, su consumo está por el piso, debido a la crisis y algunos cambios de hábitos.

Cormillot y la mayoría de los médicos le dirá que para perder kilos hay que aumentar el consumo de frutas (tres porciones diarias) y hortalizas (dos porciones). En el caso de las verduras, como estas aumentan la saciedad, deben ocupar la mitad del plato, y acompañar a casi cualquier otro alimento.

En cuanto a los condimentos, ambos alertan sobre los que contienen mucha grasa, como manteca, margarina o queso. Como en España el aceite de oliva es el aderezo preferido, Carlas recomienda una cucharada sopera por plato.

El aceite de oliva, en cantidades medidas, es un aderezo bueno y permitido.

El aceite de oliva, en cantidades medidas, es un aderezo bueno y permitido.

En cambio, la mayonesa es muy popular allá y aquí. Carlas aconseja la mayonesa reducida en calorías o aligerada con yogur natural o jugo de limón. La mostaza, la salsa de soja, la salsa de tomate y el kétchup pasan la prueba y entran en su lista de permitidos.

Otros consejos de la española: apostar por el té en vez del café, en especial luego de las comidas. Y si vamos a tomar café, dice, que sea solo.

En el caso de los cereales y derivados, como pan y arroz, Cormillot apuesta por los integrales. También aconseja reemplazar el aceite y la manteca por el rocío vegetal a la hora de la cocción y aumentar la ingesta de pescado de mar fresco o enlatado al natural. En cuanto a la carne, esta debe ser magra (el pollo, sin piel). Elemental: menos hamburguesas, fiambres y embutidos, al igual que azúcares y dulces.

La nutricionista recuerda la importancia del ejercicio físico. Este debe adecuarse a la edad y las posibilidades de cada uno pero, en reglas generales, deben ser 45 minutos, dos o tres veces por semana.

Hacer ejercicio, al menos 2 veces por semana, es otra sana rutina para incorporar.

Hacer ejercicio, al menos 2 veces por semana, es otra sana rutina para incorporar.

En cuanto a las bebidas, ambos ponen al agua en el podio (dos litros al día) y si bien Cormillot permite el alcohol, restringe su ingesta a dos copas de vino tinto en el hombre y una sola copa en las mujeres. La copa de vino equivale a una lata de cerveza o una medida de whisky.

Finalmente, un consejo de Cormillot que va en línea con la fórmula de Arguiñano. Si suele comer cuatro empanadas, baje la porción a tres, porque, dice, llegar a la mitad es difícil de sostener en el tiempo.



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