Si bien aún no hay estudios sobre cómo podría el mindfulness​ (atención plena) influir en los proyectos de nuevos emprendedores (personas como yo que en este momento de su vida desean llevar adelante una idea, una intuición fuerte, una propuesta a la sociedad) creemos que hay algunos procesos que podrían facilitar la aparición de cualidades valiosas como el coraje y la creatividad, tan necesarios para el emprendedor.

El coraje, entendido como el valor necesario para producir cambios que conllevan cierta incertidumbre sin tener el control deseado sobre el impacto de lo que hacemos, y la creatividad como la expresión de ideas y formatos nuevos en espacios o lugares donde predomina cierto status quo.

Ninguno de los dos, ni el coraje ni la creatividad, garantizan el éxito de un emprendimiento. ¡Pero cuánta consistencia y potencia le dan a nuestro hacer!

Coraje para remodelar un cerebro muy entrenado

«Coraje no siempre es rugir. A veces coraje es la voz silenciosa al final del día que dice: lo volveré a intentar mañana», ​reza la frase de Mary Anne Redmacher.

Está muy distorsionado el coraje. Malinterpretado. No puede seguir siendo un atributo de una persona temeraria que va al frente con una dosis de agresividad y empuje. Se trata de otra fortaleza. Una fortaleza más sutil, más flexible, la que te empuja a dejar lugares conocidos y te invita a probar desafíos. Y eso es todo un logro. ¿Sabés por qué? Porque nuestro cerebro​ se construyó automatizando rutinas, patrones, caminos repetidos y no está a priori dispuesto a modificarlos. Todo cambio en nuestras rutinas, en la manera que hacemos las cosas, en aquellas seguridades que parecen leyes, el cerebro lo procesa como amenaza.

Pensá que nuestro cerebro va realizando ajustes continuos e intentando construir patrones fijos en cada movimiento, pensamiento y emoción que experimentamos. Si estás acostumbrado a trabajar en una oficina varias horas por día, tu cerebro hizo todas las acomodaciones interoceptivas (sensaciones corporales) para que estés sentado, te pares, tomes un café o saques una carpeta de un mueble, y predicciones para manejar contingencias en ese entorno (entra tu jefe, una llamada, un cambio que periódicamente ocurre). En eso es experto.

Pero si de pronto tu nuevo trabajo consiste en moverte, manejar el auto varias horas en el día o interactuar más con otras personas en la calle, tu cerebro tendrá que ponerse a trabajar duro para generar nuevas conexiones, nuevos ajustes, nuevas predicciones.

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Estos cambios suelen generar temores, sensación de incertidumbre y a veces agobio. Incluso tus sueños pueden ser fuertes mensajes inconscientes de «volvé a lo tuyo, no hagas cosas raras, no cambies de trabajo». También se activarán pensamientos conservadores que buscan mantenerte en el mismo lugar sin arriesgar.

La atención plena puede ayudarte a ser más consciente de todo esto, a registrar cambios corporales y emocionales, a lidiar con pensamientos rígidos y a tolerar esa tormenta física y mental que suelen generar los cambios. Aunque cuidado, también puede ocurrir que ciertas intuiciones alarmistas sean necesarias. Mantener una actitud abierta, flexible, de discernimiento continuo sin entrar en largas rumiaciones ni generar bucles intensos de ansiedad, es tarea de la atención plena.

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Pero también puede ayudarte a conectar con tu visión, a creer en vos, a sumergirte en lo profundo de tu corazón y nutrir de esperanza vital tu proyecto. A confiar. Cada práctica de meditación te conecta con lo que querés para vos. Y eso es coraje.

La creatividad como canal de expresión de lo más original

Me dijeron que hay unos podcasts de emprendimiento muy lindos. Como estoy trabajando en el mío propio, los escucho mientras manejo camino a una visita domiciliaria que debo hacer. Rara vez hago eso, a veces escucho radio u otras prefiero el silencio del interior del vehículo. Pero esta vez cambio. Pruebo.

Quien habla es un español gracioso, seguramente cincuentón, de mucha experiencia y jovialidad para transmitir sus conocimientos. Sus palabras me disparan ideas propias. Tomo mis propios caminos mentales al tiempo que lo escucho. Esto no parece muy mindful (parece más bien propio de la mente errante), pero yo estoy entrenado en mindfulness. Sé que me voy, y de alguna forma regulo el tiempo y la forma en que me voy. No me pierdo en el camino a la visita domiciliaria, no me ausento del todo del presente. Eso no me pasaba antes. Antes podía estar largos minutos “en babia”, viajando por la estratósfera. Tenían que hablarme con firmeza para traerme.

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Luego en la visita domiciliaria dejo de lado todos estos pensamientos, que intentan volver, pero también he aprendido a mantener fuera de mi foco de consciencia gracias al mindfulness. Observo la ansiedad que surge en mí por volver a pensar eso tan estimulante, pero lo controlo. Cuando vuelvo a subir al auto, puedo reconectarme con el proceso creativo.

Este es un ejemplo de cómo la atención plena puede acompañar, cuidadosa y protectivamente, a la creatividad en su momento de explosión, el más estimulante quizás. Pero no el primero. El primero es el de acumular información, dificultades, dudas, emociones que te desafían. Luego también vino un segundo momento de incubación donde tu cerebro que divaga (wandering mind) comenzó a buscar, a bucear en posibilidades y miles de combinaciones, hasta llegar a la aparición de ideas estimulantes que convergen en una visión o un proyecto. Este tercer momento se llama Iluminación, según la vieja (pero respetada aún) visión del conocido autor Graham Wallas en 1926.

Luego vendrá una parte más racional y trabajosa de elaboración de la idea y de puesta en marcha del emprendimiento, momento que, según Facundo Manes, demanda que estemos muy perseverantes con la idea, hasta algo obsesionados, para que tome la forma definitiva. Allí son fundamentales el foco y la paciencia para madurar con tiempo y energía necesaria la idea.

Muchas variantes puede tener la manera en que aplicamos el mindfulness, pero mi recomendación es que practiques, que potencies la percepción de cada momento y disfrutes con ecuánime alegría este hermoso proceso. ¡Como estoy intentándolo yo ahora!

*Martín Reynoso es psicólogo, coordinador de Mindfulness en INECO y autor de Mindfulness, la meditación científica.​



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