Controvertida, defendida por algunos y denostada por otros, la dieta Keto o Low Carb High Fat (LCHF o baja en carbohidratos y alta en grasas), ya era conocida en el ámbito de los neurólogos que trataban pacientes epilépticos cuando en 2004 la doctora sueca Annika Dahlqvist decidió ponerla en práctica para bajar de peso.

Médica especialista en medicina general, en otoño de ese año, Dahlqvist recibió un diagnóstico que la devastó: padecía fibromialgia y síndrome de intestino irritable además de tener sobrepeso y padecer fuertes dolores en todo el cuerpo y problemas para dormir.

Para intentar disminuir los malestares, se puso a dieta, disminuyendo drásticamente los carbohidratos (azúcares y almidón) de su alimentación y aumentando las grasas naturales.

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Sus padecimientos disminuyeron a la par de sus kilos de más en poco tiempo.

A partir de ese momento, la doctora se dedicó a difundir su experiencia, dando a conocer los beneficios de este tipo de alimentación y recomendado la dieta a sus pacientes, aunque el camino no fue fácil. En 2007 fue despedida del hospital donde trabajaba, ya que la dieta LCHF no contaba con el apoyo de las autoridades sanitarias locales.

La dieta ceto es alta en grasas y proteínas y baja en carbohidratos.

La dieta ceto es alta en grasas y proteínas y baja en carbohidratos.

Sin embargo, con el tiempo varios los estudios científicos respaldaron a la Dra., no sólo para bajar de peso sino también para complementar el tratamiento de enfermedades como diabetes y epilepsia.

“Un estudio científico publicado por la revista Diabetes Therapy en abril de 2018, comprobó la efectividad y la seguridad de la dieta, considerándolo un modelo de alimentación ideal para complementar el tratamiento médico de pacientes con diabetes tanto tipo 1 como tipo 2”, le cuenta a Clarín la Dra. María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787), médica clínica y endocrinóloga. Según esta especialista la dieta LCHF produce descenso de peso sin pérdida de masa muscular.

Si sólo bajamos la ingesta de carbohidratos, el organismo tomará la energía de los músculos, debilitándolos. Al incluir grasas, se produce un equilibrio que preserva la masa muscular y provee energía

Dra. María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787)

Médica clínica y endocrinóloga

“Si sólo bajamos la ingesta de carbohidratos, el organismo tomará la energía de los músculos, debilitándolos. Al incluir grasas, se produce un equilibrio que preserva la masa muscular y provee energía”, explica la médica.

Sometimiento a las grasas

A esta necesidad orgánica de grasas para obtener energía, Rodríguez Zía la denomina “sometimiento a las grasas”. “Son la fuente energética que nutrirá cada una de las células de nuestro cuerpo en reemplazo de los carbohidratos cuyo consumo se debe limitar drásticamente. Cuando sucede a la inversa, estamos sometidos a los carbohidratos, es decir a las harinas, los azúcares, el arroz, el maíz, la avena y todo lo que contenga altas cantidades de almidón y que produce aumento de la glucosa en sangre”. La médica agrega que se deben preferir grasas “buenas” provenientes de alimentos como palta, semillas, nueces, aceite de coco y oliva. Y en el caso de los vegetales, elegir los orgánicos.

“Una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas implica el uso de grasa en lugar de glucosa para obtener energía. La glucosa proviene directamente de los carbohidratos”, le explica a Clarín la Dra. Liliana Grimberg (M.N. 978) nutricionista dietista, Coordinadora de Nutrición del Centro Ravenna. Y agrega: “Cuando una persona reduce o limita significativamente la cantidad de carbohidratos que consume en un día, obliga al cuerpo a utilizar las reservas de grasa como combustible, lo que puede conducir a la pérdida de peso”.

Cuando una persona reduce o limita significativamente la cantidad de carbohidratos que consume en un día, obliga al cuerpo a utilizar las reservas de grasa como combustible, lo que puede conducir a la pérdida de peso

Dra. Liliana Grimberg (M.N. 978)

Nutricionista dietista. Coordinadora de Nutrición del Centro Ravenna.

La efectividad de esta dieta, también llamada cetogénica, fue comprobada en 2017 por investigadores de la Unidad de Obesidad del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, España. Su investigación fue publicada en la revista científica Endocrine. El Dr. Diego Bellido, uno de los investigadores principales del estudio y Jefe de Servicio en la Unidad de Endocrinología del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol, dijo que “esperamos que la reciente publicación de esta investigación contribuya a desestigmatizar la cetosis como mecanismo fisiológico dentro de un proceso de pérdida de peso llevado a cabo con control médico, pauta dietética, de actividad física y apoyo emocional, para poder empezar a hablar seriamente de los beneficios que aporta al paciente”. La cetosis es el estado metabólico en el que el organismo obtiene la energía mediante el catabolismo de las grasas.

Qué alimentos incluye la dieta Keto

Los alimentos que forman parte de este plan alimentario son los siguientes:

  • Pescado (preferentemente salmón, atún, arenque y bacalao)
  • Queso semi duro y duro
  • Carnes rojas, de ave y de cerdo
  • Palta
  • Aceites, como el de oliva y de coco
  • Huevos
  • Frutos secos (nueces, maní, almendras)
  • Semillas, como girasol, chía y lino.

“Se incluirá además, un plato de verduras de hojas verdes crudas. Es muy importante la incorporación de líquido (agua con y sin gas, caldos de carne e infusiones)”, indica Grimberg.

Provoca que el organismo aumente la utilización de grasas como fuente de energía.

Provoca que el organismo aumente la utilización de grasas como fuente de energía.

Según la especialista, esta dieta se debe cumplir en etapas y, a medida que se avance con el descenso de peso, se irán incluyendo todos los alimentos. “No nos olvidemos que los planes de alimentación deben cuidar la cantidad, la calidad, la armonía entre sus nutrientes y sobre todo la adecuación a la persona, de acuerdo a su estado biológico, su patología y su actividad”, sostiene.

Con respecto a los beneficios de este plan para las personas con diabetes, Grimberg afirma que es recomendable, “siempre y cuando sea por un determinado tiempo, es decir, no es una dieta para hacer de forma continua. Además, debe estar siempre supervisada por un profesional médico, ya que cada caso de diabetes es distinto y puede generar distintos efectos”.

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Voces en contra

En opinión de la Lic. Julieta Lupardo (M.N. 6858) nutricionista de Halitus Instituto Médico, los efectos de esta dieta en pacientes con diabetes es aún controversial y “está en estudio”. “Por un lado se manifiesta que disminuye la glucemia y el bajo índice glucémico de los alimentos consumidos, favorece la respuesta metabólica e insulínica. Pero por otro, es necesario saber que el consumo de hidratos de carbono es importante en las personas con diabetes tipo 1 y 2, sólo hay que hacer énfasis en la forma de consumirlos y como mezclarlos para que no afecte a la respuesta glucémica (las frutas con cáscara, los cereales deben ser integrales, entre otras cosas)”, afirma la especialista.

Es una forma de alimentación muy cuestionada hasta el momento y personalmente no la pongo en práctica con mis pacientes, ya que tengo la convicción de que llevando a cabo una alimentación variada, combinando bien los diferentes grupos de alimentos y sin privarse de nada, se pueden lograr muy buenos resultados a mediano o largo plazo perdurando en el tiempo

Lic. Julieta Lupardo (M.N. 6858)

Nutricionista de Halitus Instituto Médico

Como plan de adelgazamiento en personas sanas, Lupardo afirma no recomendarla para sus pacientes. “Es una forma de alimentación muy cuestionada hasta el momento y personalmente no la pongo en práctica con mis pacientes, ya que tengo la convicción de que llevando a cabo una alimentación variada, combinando bien los diferentes grupos de alimentos y sin privarse de nada, se pueden lograr muy buenos resultados a mediano o largo plazo perdurando en el tiempo”, dice.

Según la especialista, la dieta cetogénica dio buenos resultados en personas con epilepsia y convulsiones, “ayudando a disminuir estos episodios”. Y en fertilidad, “no hay estudios que aseguren su beneficio, pero podría jugar un rol importante por el efecto antiinflamatorio que se genera en el organismo”, afirma.

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Tratamiento de epilepsias

En el campo de la neurología la dieta cetogénica es una terapia científicamente validada para el tratamientos de las epilepsias refractarias.

El aporte elevado de grasas como principal fuente de combustible -en reemplazo de los carbohidratos- favorece la producción de compuestos químicos en el hígado llamados ‘cuerpos cetónicos’, que generan cambios en la actividad metabólica cerebral mediante varios mecanismos que contribuyendo a controlar las crisis convulsivas.

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“El médico neurólogo es quien debe indicar y hacer el seguimiento de la terapia cetogénica, con la colaboración de equipo de profesionales entrenados para conducir dicho tratamiento. Esto se debe a que no es simplemente un cambio en la alimentación, sino un tratamiento médico no farmacológico específico”, sostuvo la Dra. Marisol Toma (M.N. 113.561), médica neuróloga infantil del Hospital Alemán.

Así es un día de dieta Keto

– Desayuno: tortilla de dos huevos batidos con media banana o una palta más 6 nueces y un licuado de espinacas y manzana.

– Almuerzo: Un bol de vegetales verdes, una porción de pescado o pollo con un huevo revuelto o poché, media fruta.

– Merienda: snack de frutos secos o galletitas preparadas a base de harina de almendras o de coco.

– Cena: Una porción de pescado con vegetales grillados o un puré de calabaza.

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RR



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