Muchas son las opiniones que circulan respecto a la conveniencia o no de realizar actividad física durante el embarazo, y se visibilizan aún más cuando son las mujeres famosas quienes las llevan a cabo, durante la gestación o el post parto.

Quienes tienen una mirada crítica aducen que ponen en riesgo su propia salud o la del feto con tal de mantener la figura, y quienes lo defienden sostienen que el ejercicio también en esta etapa es saludable. Como siempre, la voz de los expertos será la que justifique una perspectiva desde el conocimiento y no desde los prejuicios dictados por el sentido común.

Si bien cada persona deberá consultar con un médico obstetra que realice un seguimiento de su embarazo y/o postparto, lo cierto es que ciertas cuestiones pueden llegar a generalizarse.

En definitiva, está demostrado que hacer ejercicio tiene más pros que contras, siempre y cuando la práctica esté supervisada por un profesional que pueda tener en cuenta las particularidades de la persona en cuestión, y poder guiar así a la mujer respecto a qué cuestiones tener en cuenta a la hora de elegir tanto la actividad, como el momento del día y la intensidad.

Los beneficios de la actividad física

Hacer ejercicio trae múltiples ventajas, no solamente para la salud de la persona gestante, sino también para el buen desarrollo del embarazo, así como para la salud del feto, y la preparación de ambos para el momento del parto e incluso, del post parto.

“La práctica de actividad física durante el embarazo es una fuente de beneficios para la madre y para el feto, además de prevenir situaciones como el aumento excesivo de peso, la diabetes asociada al embarazo o dolor en la zona de la pelvis y las lumbares», explica la doctora Luciana Valenti, Docente de la Tecnicatura en Salud, Alimentación y Actividad Física de la Universidad ISALUD.

La natación es una de las actividades más recomendables durante el embarazo. Foto archivo Clarín.

La natación es una de las actividades más recomendables durante el embarazo. Foto archivo Clarín.

Respecto al feto, la profesional aduce: «Diversos estudios han observado que el feto tolera bien que la madre practique actividad física, además de que su oxigenación mejora, desde ya con la supervisión de un especialista y la aprobación de su médico».

A su vez, aclara que debe tenerse en cuenta si es una persona que viene realizando ejercicio desde hace tiempo, o por el contrario quiere empezar con el embarazo.

Valenti señala que la actividad física ayuda a tonificar los músculos abdominales, de la pelvis y de los lumbares, lo que será útil para evitar sobrecargas musculares, que se generan tanto por el cambio de posición de la pelvis como de la columna vertebral por la presencia del feto en el abdomen.

Por eso, remarca los beneficios de que mediante la actividad física se corrija la postura y se reparta el peso, y se estimule la circulación sanguínea con una consecuente mejora de la tensión arterial.

Recordemos que regular el peso de la embarazada es un factor importante, tanto para llegar mejor al momento del parto (ya que hacer ejercicio está asociado a un aumento en los niveles de energía y a la resistencia al dolor) como para evitar afecciones que pueden ser propias del embarazo -como la diabetes gestacional- y regular los niveles de oxigenación.

«Como beneficios a nivel clínico, existe un menor riesgo de preeclampsia, hipertensión, complicaciones en el parto y depresión postparto en quienes se ejercitan a diario. Se producen también menos complicaciones neonatales, ausencia de efectos nocivos en el peso al nacer y ausencia de un incremento del riesgo de muerte fetal», agrega Valenti.

Sus recomendaciones se extienden a todas las mujeres sin contraindicaciones.

«Se recomienda realizar actividad física de manera regular, preferentemente aeróbica de intensidad moderada mínima de 150 minutos, con el fin de obtener beneficios notables para la salud, y además incorporar actividades de fortalecimiento muscular, también súper importantes. Y puede resultar beneficioso añadir estiramientos moderados”, sugiere.

Ejercicios recomendados y cómo realizarlos

En primer lugar, es importante resaltar que se desaconsejan tanto las carreras de larga distancia como la actividad física que implique cargar peso o saltar. También, todas aquellas que impliquen riesgo de accidentes, como golpes o caídas.

Aconsejan complementar prácticas como el yoga con un ejercicio aeróbico. Foto archivo Clarín, gentileza Embarazo Activo.

Aconsejan complementar prácticas como el yoga con un ejercicio aeróbico. Foto archivo Clarín, gentileza Embarazo Activo.

Según recomienda el doctor Oscar Incarbone, coordinador de la misma tecnicatura en la citada universidad, las mejores actividades para realizar durante este período son las siguientes:

Natación: ayuda al relajamiento físico y mental, además de favorecer el mantenimiento del peso y fortalecer los músculos. No se recomienda, sin embargo, durante las últimas seis semanas, por riesgo a contraer infecciones.

Caminatas: colaboran en el mantenimiento del estado cardiovascular, sin exigir ningún esfuerzo ni riesgos extremos. No hay que olvidar la importancia del clima: ni mucho frio ni mucho calor, además de la utilización de la indumentaria y el calzado adecuado.

Matronatación: También conocida como natación para bebés, busca estimular los sentidos de los lactantes en el agua a través de actividad física o juegos diseñados especialmente para ellos.

Yoga, taichí o pilates adaptados: mejoran el tono muscular, otorgan flexibilidad y una actitud más relajada. «Se recomiendan para preparar el parto, y complementadas con actividad física aeróbica un poco más intensa, para que ayude al sistema cardiovascular», agrega Incarbone.

Ejercicios aeróbicos adaptados: «Es clave su práctica sobre un suelo flexible, en un ritmo moderado, con una buena entrada en calor previa, incluyendo también una adecuada relajación final», sugiere el profesional.

Bicicleta: suele recomendarse la fija, para evitar alguna caída inesperada. De utilizar la móvil, deben evitarse recorridos largos, pendientes, y asegurarse una postura no forzada para sujetar el manubrio para no dañar la parte baja de la espalda.

Bailar, actividad que «en un piso adecuado y con la animación de la música, se transforma en una hermosa elección», recomienda.

Actividad física especial para la región pélvica. Se debe aprender a relajar los músculos del suelo pélvico para fortalecerlos, evitar pérdidas de orina, muy comunes en el post parto, y mejorar la vida sexual.

Qué tener en cuenta

Las advertencias están vinculadas a los cuidados necesarios y la supervisión pertinente.

Por eso, es importante tener en cuenta que al realizar actividad física, no solamente aumentan los requerimientos de la embarazada, sino que también el feto consume oxígeno y glucosa materna.

Por eso, según sostiene Valenti, se deben evitar los extremos. «Por ejemplo, la actividad muy intensa y las condiciones de calor, que elevan la temperatura corporal materna, dificultando el control fetal», advierte.

Además, los profesionales resaltan la importancia de mantenerse hidratadas antes, durante y después de la actividad física, evitar participar en actividades de contacto o que conlleven un gran riesgo de caída o puedan limitar la oxigenación (como actividades en altitud si normalmente no se vive a gran altitud), evitar las actividades en posición supina a partir del primer trimestre del embarazo.

«Cuando contemplen participar en competiciones atléticas o se ejerciten por encima de los niveles recomendados, las mujeres embarazadas deberán solicitar la supervisión de un especialista médico, quien indicará a cuáles son las señales de peligro ante las que deben parar o limitar su actividad física», sostienen.

Teniendo todas estas cuestiones en cuenta a modo preventivo, Incarbone resalta: “Sustituir el tiempo sedentario por una actividad física de cualquier intensidad (incluso leve) siempre se traduce en beneficios para la salud», concluye.

Cuánto esperar en el post parto

¿Hay un tiempo determinado de antemano que se aconseje esperar a la hora de retomar el ejercicio luego de parir?

Es dificil hacer generalizaciones, ya que cada mujer atraviesa el puerperio de manera diferente, y hasta hacer ejercicio puede transformarse en una manera de dedicar un tiempo para distraerse en una etapa por demás exigida.

Las caminatas permiten ejercitarse sin correr riesgos. Foto archivo Clarín.

Las caminatas permiten ejercitarse sin correr riesgos. Foto archivo Clarín.

Muchos son los factores que van a incidir en el tiempo aconsejado: el estado atlético previo, el ánimo, el tipo de parto (si fue natural o cesárea), si hay puntos de cicatrices (como ocurre con la episiotomía) y el deseo de la persona; son solo algunos.

La profesora Marcela Galiano, de la misma institución, agrega otras condiciones que inciden: «Debemos tener en cuenta la edad, ya que esto influye en la calidad del tejido conjuntivo. La alimentación e hidratación también son factores importantes, porque  repercuten en la calidad de tejido conjuntivo y eso puede llevar a una posible lesión», explica.

Y agrega: «La cantidad de partos que esa mujer tuvo también incide, ya que cada embarazo distiende más la zona abdominal y el suelo pélvico. Por eso, sería importante saber si esta persona ha hecho ejercicio anteriormente o hizo alguna rehabilitación en el caso de haber pasado previamente por un parto».

En el caso de haber tenido una cesárea, los cuidados deben ser incluso mayores: «Tenemos que tener en cuenta que cualquier cirugía  abdominal compromete el tejido y la fascia, por lo tanto puede afectar la transferencia de fuerzas y con esto generar una mayor tensión en la línea alba generando así un posible lesión», advierte.

A su vez, tener la presión de acelerar el proceso mediante el cual el cuerpo va acomodándose luego de pasar por un embarazo y un parto, puede resultar contraproducente.

«Muchas mujeres se obsesionan con el peso del cuerpo y quieren arrancar enseguida con el ejercicio físico, se recomienda en primer lugar empezar con pocos ejercicios , pero también, el alta del médico de cabecera y una evaluación con un kinesiólogo o fisioterapeuta para saber en qué condiciones está su cicatriz en caso haber tenido episiotomía, o haber pasado por una cesárea», aconseja.

En cualquier caso, sugiere esperar para realizar ejercicios de fuerza: «El trabajo debe ser progresivo, estos ejercicios más exigidos deben ser ubicados a la hora de entrenar en la etapa final, podríamos decir unos 2 o 3 meses después del alta médica, y dependiendo de cada mujer, ya que no solo debemos evaluar lo físico, sino también la parte emocional», agrega.

«Realizar ejercicio físico es saludable para todo el mundo, el obstetra indicará si puede o no hacerlo, recomiendo no trabajar sin el apto físico. En general, las mujeres lo usan como un recreo en esta nueva etapa, incluso algunas solo quieren hablar y está bien, muchas se sienten abrumadas y hay que respetar eso», cierra.



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