De aceite de lavanda para relajarte, exfoliantes, con un puñado de tus flores secas favoritas o decorado con un detalle o una palabra que te defina. O para los más chicos de la casa, con la forma de su personaje favorito o de animales y hasta con algún objeto divertido en su interior como un juguete, bloques o bolitas de colores para seducirlos a la hora de irse a bañar.

Aquí, toda la información necesaria para saber cómo hacer jabón de forma casera y fácil.

Cómo hacer jabón de forma casera y fácil

El sueño del jabón propio no es un tema menor. Es un producto que, hecho a medida, puede resultar un mimo para la piel y también para el alma. Y hasta un regalo original, personalizado y económico para alguien especial. ¿Cómo hacer jabón de forma casera y fácil?

Existe una manera muy sencilla de hacer jabón en casa, aunque con un «truco»: el procedimiento se inicia con la mitad de la tarea cumplida. El resultado, sin embargo, es interesante ya que se obtiene jabón de glicerina, un ingrediente suave, ideal para pieles sensibles y con un pH neutro que evita cualquier tipo de reacción alérgica, irritación o sequedad.

Se necesita: base de glicerina para jabón, aceites esenciales, esencias aromáticas, colorante natural, alcohol de 96° (para evitar que se formen burbujas), un recipiente de plástico, moldes con distintas formas y una cuchara de madera.

El jabón casero de glicerina, con un PH neutro, es ideal para pieles sensibles.

El jabón casero de glicerina, con un PH neutro, es ideal para pieles sensibles.

Para hacer el jabón casero y fácil, cortar la base de glicerina en dados de unos 5 cm y derretirlos a Baño María cuidando que la glicerina no llegue a punto de ebullición.

A medida que el jabón se va haciendo más líquido, agregar unas gotas del aceite esencial que se desee (no solo en función de su aroma sino también por su propiedad relajante, estimulante, antiinflamatoria). Revolver con una cuchara de madera y retirar del fuego.

Verter colorante hasta llegar al tono buscado y esencias aromáticas para perfumar. Es el momento también de sumarle algún ingrediente exfoliante (semillas de amapola, o de chía) o pequeños detalles decorativos. Mezclar todo muy bien y pasar la preparación a los moldes.

Rociar cada jabón apenas con el alcohol a 96° y dejar enfriar. Desmoldar y los jabones «caseros» ya están listos para usar.

Un poco más de trabajo demandan los jabones 100% caseros ya que requieren de una reacción química que se produce al mezclar agua, soda cáustica (en algunos países se la conoce como sosa cáustica) y aceite virgen (hay quienes sugieren manteca de cacao, de karité, de cerdo u otras).

Antes de comenzar, algunos datos a tener en cuenta: muchos libros o páginas web de «Hágalo usted mismo» incluyen como propuesta ahorrativa y ecológica la misión de filtrar y limpiar el aceite de cocina usado para reutilizarlo en el jabón. No está mal, pero habrá que saber que el proceso en sí es bastante «sucio» y, además, si el aceite no se encuentra en buen estado puede provocar irritación de la piel.

Por otra parte, existe la opción de hacer el jabón solo con aceite de oliva virgen o, por ejemplo, solo con aceite de coco u otros. En el primer caso resultará muy hidratante y regenerativo de la piel, pero no hará gran cantidad de espuma. Mientras que solo con el de aceite de coco se logrará buena espuma pero al ser menos hidratante puede resecar la piel. Una opción será combinar ambos ingredientes para lograr «el jabón ideal».

Para un jabón hidratante y con buena espuma, se puede mezclar aceite de oliva y coco.

Para un jabón hidratante y con buena espuma, se puede mezclar aceite de oliva y coco.

Importantísimo: al usar soda cáustica en la preparación se deberá tener mucho cuidado durante el proceso -cuidado, no miedo- porque como cualquier ácido fuerte puede quemar la piel. Se recomienda usar guantes y antiparras de protección y trabajar preferentemente en un espacio abierto y bien ventilado para no inhalar los vapores. En caso de no tenerlo, poner el extractor de la cocina en su máxima potencia.

Ahora sí, manos a la obra. Los ingredientes necesarios para hacer jabón 100% casero son: aceite vegetal, agua (mejor si es destilada) y soda cáustica. Si se quiere, además, algún aceite esencial (jojoba, caléndula), esencias aromáticas, ingrediente exfoliante, colorante natural, pétalos de flores secas para decorarlos…

En cuanto a los utensilios, se precisan dos bowls (uno mediano y uno grande, siempre de vidrio o cerámica), una balanza de cocina, una batidora y los moldes -ideales los de silicona, de repostería o los clásicos moldecitos de arena- donde finalmente se colocará la preparación para lograr la forma deseada.

Por último, y vale la pena destacarlo nuevamente, es imprescindible un equipamiento adecuado para maniobrar la soda cáustica: remera de manga larga que cubra los brazos por completo, guantes de goma y antiparras protectoras para el caso de cualquier salpicadura. Además de trabajar en un ambiente bien ventilado y alejado de niños o mascotas.

Jabón casero de aceite de oliva y aceite de coco

Ingredientes:
200 ml de agua
78 g de soda cáustica
500 ml de aceite de oliva extra virgen
100 ml de aceite de coco
10 ml de aceite esencial aromático (puede ser de lavanda, por ejemplo).

Cómo se hace:

Verter el agua en un bol mediano y agregar con cuidado la soda cáustica -despacio, no de golpe y jamás invirtiendo el orden de estos componentes- y mezclar hasta disolverla bien (es normal que suba la temperatura del agua y que se vuelva más turbia, blanca).

Dejar que la preparación se enfríe hasta una temperatura aproximada de 40° C (en un sector alejado de niños y mascotas) mientras se trabaja con los otros ingredientes.

Calentar apenas el aceite de oliva con el de coco y colocarlos en un bol grande. Cuando la solución de agua y soda cáustica ya se encuentre casi a temperatura ambiente, verterla en el recipiente de los aceites.

Si se busca darle un efecto exfoliante al jabón, añadirle semillas de amapola o chía.

Si se busca darle un efecto exfoliante al jabón, añadirle semillas de amapola o chía.

Unir los ingredientes, primero de forma suave con una cuchara y luego con una batidora de mano (cuidando nuevamente de no salpicarse). La mezcla empezará a opacarse y espesarse un poco -como si fuera una salsa y después un puré – y es ahí cuando comienza el proceso de convertirla en futuro jabón. Agregar el aceite esencial y remover nuevamente para incorporar bien todos los ingredientes.

Untar ligeramente los moldes con aceite de oliva para evitar que luego se peguen los jabones y verter en ellos la mezcla (también puede ser en un molde grande y luego cortar las piezas con cuchillo para que tengan un aspecto más artesanal).

Cubrir los moldes y dejar en reposo al menos 24 horas. Tocar los jabones para ver si ya se encuentran duros para desmoldarlos y, en caso de no estarlo, esperar un día más y chequear nuevamente.

Si al momento de desmoldarlos se encuentran muy adheridos se los puede colocar en el freezer un rato para que los jabones se encojan un poco. Si se usó un molde grande, no dejar pasar más tiempo para cortarlo ya que se pondrá más duro y los jabones pueden romperse.

Si además se busca darles un efecto exfoliante a los jabones, antes de colocarlos en los moldes se les pueden añadir semillas de amapola o de chía y mezclar suavemente hasta lograr una preparación homogénea. Lo mismo en el caso de querer decorarlos con pétalos de flores secas o ralladura de limón o naranja. Para que tengan un color determinado, a la preparación habrá que sumarle unas gotas de colorante alimentario (se consigue en las dietéticas).

Luego de preparar esta clase de jabones naturales se recomienda esperar de un mes a 40 días para su uso. De esta forma, terminarán de perder el agua excedente y con ese proceso de secado y maduración se regularizará su pH.

En cualquiera caso, el embalaje también puede ser bien original: cajitas de cartón, papel celofán para envolverlos como si fueran caramelos o bolsitas de organza para que cumplan también la función de aromatizar el espacio donde se los guarde hasta el momento de usarlos.

Jabón sin químicos

Muchos seguidores de las corrientes eco-friendly y veganas proponen evitar el uso de jabones elaborados con soda cáustica o con ingredientes derivados del petróleo como la parafina, los aceites minerales e incluso la glicerina, que suele estar combinada con componentes sintéticos.

Cultivo de planta de Saponaria. Su raíz se usa para hacer jabones sin químicos.

Cultivo de planta de Saponaria. Su raíz se usa para hacer jabones sin químicos.

Una de las soluciones que encontraron para elaborar jabones es la planta de Saponaria, conocida también como «Planta jabonera» y que, aseguran, posee propiedades depurativas y detergentes. Más en sintonía con lo natural, es interesante conocer la receta si se quiere intentar esta experiencia.

Ingredientes:
320 ml de aceite de oliva extra virgen
90 ml de aceite de coco
140 ml de infusión de raíz de Saponaria (se prepara hirviendo agua en una olla pequeña y, cuando llega a ebullición, se echa la raíz de saponaria, del tamaño de una ciruela, aproximadamente).
Dejar un minuto más al fuego, retirar y dejar reposar y que tome temperatura ambiente.
200 ml de agua                    

Cómo se hace:

Calentar apenas en una olla el aceite de oliva y el de coco. Verter la infusión de Saponaria, dejar que enfríe un poco y batir con batidora hasta que la mezcla tenga una consistencia cremosa.

Si se le quiere dar algún aroma o propiedad especial se le puede agregar aceite esencial de lavanda, o de rosa, o el que se desee. Para aportarle color se puede recurrir a ingredientes que se encuentran en cualquier cocina: pimentón para el rojo, café en polvo para el marrón, canela para el amarillo (las tonalidades tenderán a ser más suaves que las de otros jabones y algo opacas).

Colocar la preparación en un molde -o en moldes pequeños- y dejar de 24 a 48 horas para que se solidifique. Desmoldar, cortar en varios trozos y los jabones caseros y naturales ya estarán listo para usar.



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