El cuerpo necesita colesterol para su funcionar. Pero el exceso de esta sustancia que viaja a través de la sangre puede hacer que termine depositándose en las arterias, estrechándolas o bloqueándolas, lo que incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular. Para bajar el colesterol, los especialistas suelen indicar una estrategia que contempla cambios en los hábitos y, de acuerdo a la necesidad, fármacos. Ahora, un estudio concluyó que las intervenciones saludables vinculadas al estilo de vida reducen la probabilidad de sufrir enfermedades cardíacas de una forma diferente pero complementaria a la de los medicamentos.

Llevar un estilo de vida saludable se asocia desde hace tiempo a un menor riesgo de padecer esas patologías. El nuevo estudio proporciona información más detallada sobre cómo los estilos de vida saludables mejoran el colesterol, y sugiere que la combinación de medicamentos para reducir el colesterol y las intervenciones en el estilo de vida pueden producir los mayores beneficios para la salud del corazón.

Los medicamentos para reducir el colesterol, como las estatinas, ayudan a disminuir el riesgo cardíaco al reducir los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el llamado colesterol «malo». También se demostró que los hábitos saludables, como hacer ejercicio físico en forma regular, llevar una dieta sana, reducir el consumo de alcohol y mantener un peso saludable, bajan el colesterol LDL y aumentan el colesterol «bueno», el HDL (lipoproteínas de alta densidad, por las siglas en inglés).

La alimentación es una de los factores modificables en la prevención del colesterol. Foto Shutterstock.

La alimentación es una de los factores modificables en la prevención del colesterol. Foto Shutterstock.

«Hasta ahora, ningún estudio había comparado los efectos reductores de lípidos de los medicamentos para el colesterol con los de las intervenciones de estilo de vida saludable», planteó el autor principal del trabajo, Jiahui Si, investigador postdoctoral del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos).

Para subsanar esa carencia, Si y sus colegas utilizaron una técnica denominada espectroscopia de resonancia magnética nuclear dirigida para medir 61 marcadores lipídicos en muestras de sangre de 4.681 participantes en el Biobanco Kadoorie de China, entre los que había casos de personas que habían sufrido ataques cerebrovasculares, enfermedades coronarias y también sanas.

Los investigadores estudiaron los marcadores lipídicos en la sangre de los participantes que tenían múltiples hábitos de vida saludables y los compararon con los de aquellos menos adherentes a esas intervenciones. Así, hallaron 50 marcadores asociados a buenos hábitos.

Aconsejan mantener un peso saludable. Foto Shutterstock.

Aconsejan mantener un peso saludable. Foto Shutterstock.

Cuando el equipo analizó un subconjunto de 927 participantes que sufrieron una enfermedad coronaria en los 10 años siguientes y 1.513 sanos, encontraron 35 marcadores lipídicos que mostraban efectos de mediación estadísticamente significativos en la vía que va de los estilos de vida saludables a la reducción de la enfermedad cardíaca.

En conjunto, los efectos beneficiosos combinados de los cambios en los lípidos asociados a las prácticas de estilo de vida saludable se relacionaron con una reducción del 14% del riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Los niveles de lipoproteínas de muy baja densidad, las VLDL (que llevan triglicéridos, otro tipo de grasa, a los tejidos) y de HDL en la sangre se relacionaron con los beneficios protectores del corazón de los estilos de vida saludables.

«Mediante una técnica de puntuación genética, pudimos comparar el efecto de los fármacos que reducen el colesterol con el del estilo de vida en los participantes en el estudio», destacó la coautora Liming Liang, profesora asociada de Genética Estadística en el Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

«Nuestro análisis confirmó que los fármacos reductores del colesterol tendrían el efecto esperado en la disminución del colesterol LDL, pero éste es mucho más débil en comparación con el efecto de los comportamientos saludables sobre el VLDL, que también aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca», afirmó.

En general, descubrieron que tomar medicamentos para reducir el colesterol y llevar a cabo múltiples estilos de vida saludables probablemente ayudaría a las personas a conseguir los mayores beneficios de protección del corazón debido a los efectos complementarios de los fármacos y los comportamientos saludables.

«Las intervenciones en el estilo de vida y los medicamentos hipolipemiantes pueden afectar a distintos componentes del perfil lipídico, lo que sugiere que no son estrategias redundantes, sino que se podrían combinar para obtener mayores beneficios», concluyó el coautor Jun Lv, profesor del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela de Salud Pública del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Pekín (China).

Las grasas saludables favorecen el colesterol "bueno". Foto Shutterstock.

Las grasas saludables favorecen el colesterol «bueno». Foto Shutterstock.

Hábitos saludables para bajar el colesterol

Mantener los niveles de colesterol dentro de los valores normales, puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. El ejercicio regular y la alimentación saludable son intervenciones que pueden ser efectivas en pos de cumplir ese objetivo.

En cuanto a las pautas dietéticas, desde el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, ofrecen estas recomendaciones:

Elegí grasas más saludables. Hay que limitar el consumo tanto de la grasa total como la grasa saturada. No más del 25 al 35% de las calorías diarias deben provenir de las grasas en la dieta, y menos del 7% deben provenir de grasas saturadas. 

La grasa saturada es una grasa dañina porque sube su nivel de colesterol malo (LDL) más que cualquier otra cosa en su dieta. Se encuentra en algunas carnes, productos lácteos, chocolate, productos horneados y alimentos procesados y fritos.

La grasa trans es otra grasa dañina. Puede elevar su colesterol malo y disminuir su colesterol bueno (HDL). La grasa trans se encuentra principalmente en alimentos hechos con grasas y aceites hidrogenados, como la margarina en barra, las galletas saladas y las papas fritas. Argentina fue un país pionero en prohibirla.

En lugar de estas grasas nocivas, probá con grasas más saludables, como las carnes magras, nueces y aceites insaturados como canola, oliva y cártamo.

Limitá los alimentos con colesterol. Si estás tratando de bajar el colesterol, debés consumir menos de 200 mg al día. El colesterol se encuentra en alimentos de origen animal como el hígado y otras vísceras, yemas de huevo, camarones y productos lácteos enteros.

Comé mucha fibra. Los alimentos ricos en fibra soluble ayudan a evitar que el tracto digestivo absorba el colesterol. Estos alimentos incluyen

  • Cereales de grano entero como la avena y el salvado de avena
  • Frutas como manzanas, plátanos, naranjas, peras y ciruelas
  • Legumbres como frijoles, lentejas, garbanzos, porotos y habas
El ejercicio físico regular también es clave. Foto Shutterstock.

El ejercicio físico regular también es clave. Foto Shutterstock.

Consumí muchas frutas y verduras. Una dieta rica en frutas y verduras puede aumentar las sustancias importantes que reducen el colesterol en su dieta. Estas sustancias, llamadas estanoles o esteroles vegetales, funcionan como fibra soluble.

Comé pescado rico en ácidos grasos omega-3. Estos ácidos no disminuirán el nivel de colesterol malo (LDL), pero pueden ayudar a subir el de colesterol bueno (HDL). Estas grasas también pueden proteger al corazón de coágulos de sangre e inflamación y reducir el riesgo de ataque cardíaco. Buenas fuentes de ácidos grasos omega-3 incluyen el salmón, el atún (enlatado o fresco) y la caballa. Intentá comer estos pescados dos veces a la semana.

Limitá la sal. Debés intentar limitar la cantidad de sodio (sal) que consumís a no más de 2,300 miligramos (aproximadamente una cucharadita de sal) por día. Eso incluye toda la sal que comés, ya sea que se haya agregado en la cocina o en la mesa, o que ya esté presente en los productos alimenticios. Limitar la sal no reducirá el colesterol, pero puede bajar el riesgo de enfermedades cardíacas al ayudar a reducir la presión arterial. Elegí alimentos con bajo contenido de sal y «sin sal agregada», además de preferir condimentos en la mesa o al cocinar para reemplazar la sal.

Limitá el alcohol. El alcohol añade calorías adicionales, las que pueden llevar al aumento de peso. Tener sobrepeso puede elevar el nivel de colesterol malo y disminuir el bueno. Demasiado alcohol también puede elevar el riesgo de enfermedades cardíacas, porque puede subir la presión arterial y el nivel de triglicéridos. Una bebida es un vaso de vino, cerveza o una pequeña cantidad de bebidas fuertes, y la recomendación es:

  • No más de dos bebidas alcohólicas al día para los hombres
  • No más de una bebida alcohólica al día para las mujeres

Las etiquetas nutricionales pueden ayudar a determinar cuánta grasa, grasa saturada, colesterol, fibra y sodio contienen los alimentos.



Source link

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí