El consumo de grasas trans de origen industrial aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de muerte súbita de origen cardíaco y de diabetes mellitus. La Organización Mundial de la Salud advierte que una ingesta diaria de 5 gramos de grasas trans puede aumentar en un 25% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Esto se debe a que las grasas trans incrementan el colesterol LDL («colesterol malo») y disminuyen el colesterol HDL («colesterol bueno»). Por esto, la Declaración de Río de Janeiro «América Libre de Grasas Trans» en 2008 recomendó su reemplazo.

Desde la Dirección General de Higiene y Seguridad Alimentaria de la Agencia Gubernamental de Control se realiza el monitoreo de presencia de grasas trans en los alimentos que se comercializan en la Ciudad. Esto es posible ya que el organismo cuenta con un laboratorio propio, reconocido nacionalmente por los trabajos que lleva a cabo. Entre ellos se encuentra el monitoreo de grasas trans y el monitoreo de genuinidad de aceites.

Según el Ministerio de Salud, el control de las grasas trans de los alimentos permitirán evitar 1.500 muertes y 8.000 accidentes cardiovasculares anuales en el país. Éste tipo de grasa puede estar presente en productos de consumo masivo como margarinas, tapas para empanadas y tartas, galletitas, budines, alfajores y cereales para el desayuno, entre tantos otros.

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Por ello, los inspectores recorren supermercados, despensas, kioscos y dietéticas, de donde toman muestras para analizar la composición de estos productos con el fin de verificar que la información impresa en los rótulos sea fehaciente y cumpla con lo recomendado por el Código Alimentario Argentino. Asimismo, la AGC realiza el trabajo de determinación analítica para aquellas empresas que quieran registrar un producto y asegurar que el mismo cumple con esta normativa.

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En los casos de los aceites, lo que la AGC controla es la genuinidad de los mismos. Este trabajo tiene como objetivo garantizar que los aceites en circulación cumplan con lo normado en el capítulo VII del Código Alimentario.

De esta manera, se diferencian aquellos aceites comestibles y aceites comestible mezcla, de los que no son comestibles. Además se controla el rotulado y que no contengan adicionales de componentes como saborizantes, aromatizantes, colorantes o cualquier otro elemento que cambie las propiedades físico-químicas del producto.

El Director Ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control, Ricardo Pedace, explicó: “Este trabajo de monitoreo tiene como objetivo cuidar a la población en su conjunto, porque si bien nosotros controlamos productos en la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, cuando encontramos algún producto adulterado nos comunicamos con las autoridades nacionales y el mismo se prohíbe su comercialización en todo el territorio nacional”.



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