«Cuando volvemos la atención hacia el instante presente la mente vive una expansión, se conecta con el espacio, pasa de estar atada al tiempo pasado o futuro, que siempre carga con pesares o con ansiedades, a vivir el respaldo de energía del campo unificado de consciencia. Cuando el presente se vive con presencia, se vive el ahora en acción donde el espacio es energía de vida, de amor, de lucidez. Tenemos una gran ventaja siempre que podemos vivir y sentir esa plena atención al instante», dice a Clarín Alberto Lóizaga, médico clínico, psicoanalista e instructor en técnicas de meditación.

Lóizaga, junto a Juan Carlos Kreimer, acaba de publicar El ahora en acción (editorial Grijalbo), un libro en el que articula distintos saberes como mindfulness, budismo y escritura expresiva, entre otros, con el propósito de “liberar” la mente de contenidos instalados, abrirla a otros recorridos que no frecuentamos y permitirnos nuevas percepciones por las que el ojo de nuestra mente hasta este momento pasaba sin registrar.

El aquí y ahora como un umbral a cruzar

«En la actualidad mucho se habla y escribe sobre el estar en ‘el aquí y ahora’, sobre los poderes ilimitados que surgen al liberarnos de las ataduras que vienen del pasado, del abrirnos a escenarios no preestablecidos. Y poco del riesgo de considerarlo como un slogan, una moda o una receta. El aquí y ahora no es un punto “de llegada” sino un umbral a cruzar. Permanecer en el presente es básicamente un aprendizaje permanente. El aquí y ahora no es otro medio para un fin, sino medio y fin al mismo tiempo. Un volver siempre a ese lugar, sabiendo incluso que puede ser muy diferente a la última vez que estuvimos en otro ahora. Un vaciar la mente de contenidos, abrirla a otros recorridos que no frecuentamos. Es ahí donde existen verdaderas sorpresas y destellan nuevas percepciones: percepciones que estaban allí y el ojo de nuestra mente pasaba de largo sin registrarlas”, expresan los autores en el libro.

“Estar en presencia significa ser consciente del espacio continuo como fuente de paz, tranquilidad y libertad de respuesta. Es cuando podemos elegir cómo sentirnos a nosotros mismos. Es difícil cambiar el mundo exterior, pero siempre podemos elegir cómo responder a los hechos exteriores. Por ejemplo, podemos elegir cómo nos sentimos en el trabajo, cómo sentirnos en familia. La familia humana vive en crisis, crisis significa cambio, ese sentimiento de presencia nos permite saber cómo educar, y cómo educarnos a nosotros mismos para adecuarnos al mundo cambiante. Insisto que la presencia ocurre en un espacio, hay que distinguir el tiempo que está pasando del espacio que está en nosotros. Volver al ser es lo que nuestro mundo necesita”, explica Lóizaga que desde hace 30 años acompaña a pacientes terminales a enfrentar sin miedo la muerte y que recibió el Fetzer Institute Award por su trabajo en esta área.

Alberto Lóizaga es médico clínico, psicoanalista e instructor en técnicas de meditación. Foto Alejandra López.

Alberto Lóizaga es médico clínico, psicoanalista e instructor en técnicas de meditación. Foto Alejandra López.

Los autores sostienen que la aceptación, la compasión, la confianza, la cooperación, la franqueza, la inclusividad, la receptividad, el respeto, la sensibilidad hacia los demás y la unión son las cualidades que accionan la conciencia del ahora. Por su parte, el apego, los celos, la envidia, la conformidad, la dependencia, el egocentrismo, la exclusividad, la necesidad de obtener algo, la posesividad, el sentimentalismo y el temor al rechazo son las cualidades que bloquean la conciencia del ahora.

«La mayor cualidad de la atención en el presente es que, al salir de sus recorridos automáticos, incorpora percepciones que permanentemente hacen los sentidos y enriquece el registro. A los sentidos no se los puede engañar como a la mente: viven en el más puro ahora. No podemos sentir otra cosa que la que sentimos en cada momento. Vivir en el aquí y ahora es mucho más que una muletilla. Al volver la atención y el contacto que ésta produce a lo que está pasando, no lo que pasó o pasará, siempre nos damos cuenta de algo nuevo. Y ese darse cuenta es energía que alimenta una manera de vivir menos pasiva, menos dormida. El ahora es una aplicación que los seres humanos traemos de fábrica y que, por falta de estímulo o de conciencia de sus potenciales, vamos o se nos va aplacando. Parecería que la guardamos para algún momento futuro», sostiene Kreimer a Clarín, autor, además, del libro Bici Zen que se tradujo a 10 idiomas.

Tapa del libro "El ahora en acción", de editorial Grijalbo.

Tapa del libro «El ahora en acción», de editorial Grijalbo.

“En el apego no hay creatividad, no hay originalidad”

Los miedos, la pereza, los condicionamientos y las expectativas son algunas de las razones que nos impiden conectarnos con el aquí y ahora. ¿Por qué cuesta tanto a nuestra mente pensante reconocer el presente continuo y se atrapa en el pasado o va al futuro? ¿Cuándo es ahora?

“Todo ahora es informulable, impensable, inatrapable. Solo podemos vivirlo, hacerlo consciente, aprovechar sus extraordinarios poderes, entregarnos a su fluir permanente, reconocerlo a través de sus efectos, estar dispuestos a que quizás nos muestre aspectos de las circunstancias, de otras personas y de nosotros mismos que preferíamos no ver. El ahora, en su esencia, es libertad. No todos estamos preparados para vivir fuera de la cárcel de nuestra mente. Ella se refugia en lo que recuerda y en lo que imagina. Si se enfocara permanentemente en este mismo presente tendría que atenerse a lo que efectivamente percibe”, responde Kreimer.

Lóizaga dice que el apego siempre surge de fijaciones al pasado y de temores en relación al futuro. “El apego es miedo, y el miedo atrae lo temido. El apego es como un pegote nos condiciona y aprisiona, la mente humana está llena de pegotes que aprisionan nuestra libertad. Cuando hay apego no tenemos la capacidad de soltar y de sentir una nueva posibilidad creativa. En el apego no hay creatividad, no hay originalidad. Cada mañana la vida nos despierta y recibimos esa luz, si es con desapego nos permitimos volver a elegir cómo queremos caminar ese día”, puntualiza quien también es autor de Psicoanálisis Actual, Actitudes que Sanan, Ser Uno Mismo y Ser Uno Mismo en el Golf.

Juan Carlos Kreimer también escribió Bici Zen..

Juan Carlos Kreimer también escribió Bici Zen..

La importancia de la meditación

La meditación, una práctica que consiste en estar atentos, contentos, plenamente, sin rechazar nada, ni oponer resistencias, es una de las claves para poder lograr esa conexión con el presente. “La atención de la meditación no es concentración, es percatación plena de ser parte de todo. Hay muchas técnicas y la que recomiendo es la recitación de mantras, que son sonidos puros, que alinean la atención y limpian de distracciones el intelecto para llegar a la consciencia pura. Todo aquel que medita se instruye en este saber, de la meditación surge sabiduría, no es un conocimiento. El camino de la meditación puede ser distinto, pero el fin siempre es el mismo, es el silencio lúcido, conectado con la sabiduría del universo”, finaliza Lóizaga.



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