Cuando las personas eligen una vivienda para vivir, un hotel para alojarse, el asiento que ocuparán en el avión o el micro, la ropa o el calzado que vestirán, la cama en la que descansarán, el auto que conducirán, entre tantas otras elecciones, entre los principales factores que analizan antes de tomar la decisión está el confort. Detrás de cada uno de esos productos o servicios, hay cada vez más personas estudiando cómo hacer las experiencias de uso más confortables. La «ciencia de la comodidad» es un área en expansión.

La comodidad es una experiencia humana diaria fundamental para la percepción de nuestro entorno y el procesamiento continuo de la información sensorial. Los factores ambientales como el olor, la temperatura y la luz pueden influir en el confort, al igual que nuestra interacción con los productos, como el diseño de una silla o un colchón. Cada vez más, los investigadores que investigan la ciencia de la comodidad y la incomodidad se centran en el papel del comportamiento humano.

A raíz del auge que vive el rubro, la revista Work (una revista internacional interdisciplinaria que publica artículos con revisión de pares que cubren todo el ámbito de la vida laboral, la prevención de enfermedades y la rehabilitación), publicó un suplemento especial dedicado a los últimos avances en la materia, desde el diseño óptimo de los asientos en las oficinas y el transporte hasta la influencia del olfato en la comodidad y la interacción entre el tiempo y la comodidad.

El descanso, una de las áreas más estudiadas. Foto Shutterstock.

El descanso, una de las áreas más estudiadas. Foto Shutterstock.

«Aporta hallazgos únicos al conocimiento de la comodidad. Demuestra que no solo el ambiente o un producto en sí es cómodo, sino también que la experiencia de comodidad depende de la forma en que el usuario interactúa con el producto o el ambiente», afirman sus editores, docentes de las carreras de ingeniería, diseño industrial y terapia ocupacional de las universidades de Delft (Países Bajos), Universidad de Nottingham (Reino Unido); Salerno (Italia), y Boston (Estados Unidos).

Peter Vink y su coautor Maxim Smulders, de la Facultad de Ingeniería de Diseño Industrial de la Universidad Tecnológica de Delft, señalan que la investigación de la comodidad que no tiene información sobre el comportamiento de los participantes puede ser incompleta, ya que se pueden pasar por alto los principales factores de influencia. Por ejemplo, una columna recta en el plano sagital (la vista lateral) a veces se considera ideal para dormir, pero en realidad, las personas tienen diferentes posturas preferidas y cambian de posición con frecuencia en la cama. Por eso los investigadores evalúan cómo la postura y el movimiento pueden afectar la comodidad.

Otro estudio encontró que en los autos autónomos, los ocupantes desatentos mueven más la cabeza, lo que puede influir en su percepción de comodidad. Otros factores de comportamiento que influyen en la comodidad incluyen la experiencia previa, los estímulos que distraen y el tiempo. Dos estudios encontraron que cuando una persona permanece sentada durante mucho tiempo sin posibilidad de cambiar de postura, como en un avión o mientras se realiza un examen, la comodidad se reduce.

Entre los factores ambientales explorados también se encuentra la relación entre aroma y comodidad. Una investigación halló que el aroma de la mandarina les gusta a muchas personas, pero la intensidad preferida varía.

El diseño se centra cada vez más en el confort. Foto Shutterstock.

El diseño se centra cada vez más en el confort. Foto Shutterstock.

Asimismo, un estudio encontró que la comodidad olfativa es tan importante como la comodidad térmica en el confort general percibido en los autos. Los paneles de calefacción radiativa son más eficientes energéticamente que la calefacción por aire en los automóviles y ofrecen la misma calidad de confort.

También investigadores hallaron que la luz de alta intensidad reduce la fatiga visual y cognitiva y aumenta la comodidad de los usuarios de computadoras.

El estudio de las diferentes posturas que las personas asumen durante el sueño sirve para mejorar los diseños de una cama o colchón. (Peter Vink)

El estudio de las diferentes posturas que las personas asumen durante el sueño sirve para mejorar los diseños de una cama o colchón. (Peter Vink)

La comodidad relacionada con el contacto del cuerpo con productos como el piso, el asiento o la cama también resultan de gran interés para los investigadores. El mejor diseño para una silla, basado en varios estudios, es uno que se puede ajustar a varias posiciones y formas de glúteos. Mientras que un respaldo inclinado brinda la mayor comodidad para enviar mensajes de texto mientras se está acostado en la cama. Los empleados cuyo trabajo requiere estar de pie durante largos períodos de tiempo pueden sentirse más cómodos sobre una plataforma levemente inclinada.

Según sus editores, estos trabajos son una importante contribución a la investigación futura en el campo, dado que la comodidad es un concepto individual y subjetivo, que depende de la experiencia personal y del estado de la persona a lo largo del tiempo. «Informar sobre estos factores permite una mejor evaluación y comparación de los resultados de la investigación sobre el confort, lo que debería contribuir a un aumento del conocimiento científico sobre el malestar», concluyeron.



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