Entre el infinito oleaje de suposiciones, revelaciones, cruzamiento de datos y «estudios preliminares» que marcan un recalcular constante en la batalla contra el nuevo coronavirus, hay una certeza de la pandemia que es inamovible: en las sociedades del mundo ya nada es ni será igual. La normalidad tan mencionada por estos tiempos, tal y como la conocíamos, dejó de ser parte de lo cotidiano y ni presente ni futuro la tienen entre sus planes. Es cosa del pasado, y con ella quedaron todos los espacios, costumbres y rutinas que hacían nuestro día a día.

La cuarentena trajo consigo un abrupto cambio de hábitos que, a más de dos meses de instalada en millones de hogares, todavía cuesta digerir. Porque de la ansiedad, el temor, la incertidumbre y el estrés que genera esta situación se habla mucho, pero no son las únicas emociones que la llegada de Covid-19 generó en la población, ni las que más se arraigan en nuestro hacer cotidiano. Más allá de entender la necesidad de quedarse en casa, clave para evitar que el virus se siga replicando, es inevitable sentirse cautivo, lo que puede provocar enojo.

Y también estamos tristes, porque aunque entendemos que es imposible volver a concebir nuestras rutinas como antes del coronavirus, no dejamos de añorarlas. «La pandemia ha cambiado la vida de las personas de muchas maneras. Además de sentir pena por las muertes que causa, es probable que estén lamentando la pérdida de sus rutinas habituales», introducen desde la Clínica Mayo. Y este sentir, es equiparable a una sensación de duelo.

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«Las restricciones de quedarse en casa han afectado los trabajos de las personas, la forma en que los niños van a la escuela y juegan y la capacidad de reunirse personalmente con familiares y amigos. Estas medidas también cambiaron la forma en que las personas compran, hacen ejercicio, comen y buscan entretenimiento. Y como resultado, la cuarentena tiene un gran impacto psicológico causando que las personas pierdan un sentido de seguridad, previsibilidad, control y libertad», describen desde el reconocido espacio de salud e investigación.

¿Por qué la pérdida de la rutina es tan molesta? «Puede que no lo notemos, pero no solo se siente apego a otras personas. También es probable que sientas un apego poderoso a tu trabajo y ciertos lugares y cosas. Sin embargo, la experiencia de perder estos «archivos adjuntos» no está tan bien definida como algunas otras pérdidas, y estos finales inesperados pueden causar emociones fuertes. Esto puede hacer difícil lidiar con lo que sucedió y seguir adelante», mencionan los especialistas de Mayo.  

Incluso, explican que el sentido de identidad también puede verse afectado por los cambios que obligó la pandemia. Principalmente cuando ésta se relaciona directamente con el trabajo. «Perderlo podría desencadenar una crisis de identidad», citan.

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El duelo por la rutina tiene sus síntomas

«El dolor puede hacer que te sientas entumecido o vacío, enojado o incapaz de sentir alegría o tristeza. También puede tener síntomas físicos, como problemas para dormir o comer, fatiga excesiva, debilidad muscular o temblores. Puede tener pesadillas o retraimiento social», enumeran los médicos de Mayo, aunque refieren que los signos también pueden manifestarse en un sentido opuesto. 

«Sin embargo, hay que tener en cuenta que el dolor también puede tener algunos efectos positivos. Por ejemplo, puede sentirse agradecido por las personas valientes y afectuosas en su comunidad, y es posible que tenga una mayor apreciación por sus relaciones y desee ayudar a otras personas que están experimentando pérdidas similares», alientan.

Las rutinas arrebatados y la nueva forma de moverse a la que nos obliga la pandemia, requieren un cambio del cheap mental, y un duelo previo de lo que se perdió. 
Foto: Luciano Thieberger.

Las rutinas arrebatados y la nueva forma de moverse a la que nos obliga la pandemia, requieren un cambio del cheap mental, y un duelo previo de lo que se perdió.
Foto: Luciano Thieberger.

Encontrarle un propósito al dolor

Para los profesionales, «por terrible que parezca, el dolor tiene un propósito importante. El duelo te ayuda a reconocer que has experimentado una pérdida y que vas a necesitar adaptarte», avisan, y dejan una serie de consignas personales que pueden ayudarnos a gestionar estos sentimientos y canalizarlos para lo que está por venir:

Atender los sentimientos: Es necesario nombrar lo que se perdió debido a la pandemia, y hasta podría ser útil escribirlo todo en un diario. En paralelo, es saludable permitirse sentir tristeza o llorar.

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✔ Fortalezas y habilidades en foco para lo que viene: ¿Cómo pueden ayudarnos a avanzar? Considerá otras transiciones difíciles por las que ta haya tocado pasar, como un cambio de trabajo anterior o una separación. ¿Qué hiciste entonces que te ayudó a recuperarte?

✔ Mantenerse conectado: No hay que permitir que el distanciamiento social nos impida obtener el apoyo que necesitamos. Las llamadas telefónicas, los mensajes de texto, los chats de video y las redes sociales hay que usarla para mantenerse en contacto con familiares y amigos que sean positivos y de apoyo. Y para llegar a otros que están en situaciones similares. En esta misión, las mascotas también pueden brindar un gran apoyo emocional.

✔ Crear rutinas adaptadas: Esta dinámica ayuda a preservar un sentido del orden y un propósito, más allá de cuánto pueden haber cambiado las cosas. Además del trabajo o el aprendizaje en línea, es necesario incluir actividades que colaboren a sobrellevar la cuarentena, como hacer ejercicio o distraernos con hobbys. Y por supuesto, mantener un horario de sueño regular y una dieta saludable.

✔ No te alimentes de las noticias: Pasar demasiado tiempo leyendo o escuchando información sobre la pandemia de COVID-19 puede lograr que nos concentremos mucho en lo que perdimos, así como aumentar la ansiedad por lo que nos depara lo nuevo. 

✔ Recordá el viaje: Si se perdió el trabajo o se sufrió algún otro evento traumático dentro de la pandemia, conviene evitar que la forma en que terminó defina toda la experiencia. «Considere algunos de sus buenos recuerdos y el panorama general», sugieren desde Clínica Mayo, al tiempo que aconsejan buscar ayuda profesional, cuando la gestión de estos sentimientos no encauza su rumbo.

Actualmente, existen muchos espacios de apoyo y contención psicológica que están brindando sus servicios en línea de forma gratuita, para paliar los efectos que la cuarentena están generando en la salud emocional. 



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