Las primeras evidencias se recogieron en Corea del Sur, China e Italia, y apenas unos días después las autoridades sanitarias francesas lanzaron la advertencia a la población de su país, encomendando a todos aquellos que manifestaran una pérdida repentina del olfato consultar con un servicio de emergencia. Es que este trastorno, denominado anosmia, está en la mira de los investigadores médicos como otro posible síntoma de COVID-19, el coronavirus que es pandemia en el mundo.

«Parece, según los primeros resultados que tenemos, que se trata de formas poco severas de infección por el coronavirus, sobre todo entre jóvenes», comentó el director general francés de Sanidad, Jérôme Salomon. El funcionario apuntó que el Consejo Profesional de Otorrinolaringólogos fue quien los puso en alerta sobre un aumento de los casos de anosmia sin obstrucción nasal

Hasta el momento, y formando parte de las incontables guías informativas que tienen como matriz las recomendaciones y datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se sabe que el COVID-19 se manifiesta con fiebre, tos, odinofagia (dolor de garganta) y dificultad para respirar. Sin embargo, los especialistas en otorrinolaringología franceses expusieron que, según su abordaje, la pérdida de olfato se asocia a la enfermedad viral. Se trata de una «desaparición brutal» del olfato, tal la describieron, pero sin nariz tapada, y a veces acompañada de una desaparición del sabor (ageusia).

En Alemania, el director del Instituto de Virología de la Universidad de Bonn, Hendrick Streeck, mencionó que la falta de olfato y de gusto podrían ser una pista para alertar acerca de la presencia de COVID-19. Según estudios realizados en dicho instituto a más de un centenar de personas infectadas en Wuhan, se cree que la anosmia estaría presente en dos de cada tres pacientes infectados

De acuerdo a los dichos de personas infectadas, se entiende que este síntoma puede aparecer aislado del resto, o relacionado a otros malestares que causa el virus. «Hay un vínculo evidente entre la anosmia y el virus. No todos los positivos con COVID-19 son anósmicos, pero todos los anósmicos aislados sin causa local, sin inflamación, son positivos de COVID-19″, afirmó Jean-Michel Klein, presidente del Consejo Nacional Profesional de Otorrinolaringología, que ejerce en París.

La pérdida repentina del olfato y del gusto, fue el primer síntoma reportado por varios pacientes infectados con COVID-19.

La pérdida repentina del olfato y del gusto, fue el primer síntoma reportado por varios pacientes infectados con COVID-19.

De acuerdo a los primeros casos registrados en Francia, los pacientes afectados son más bien jóvenes, entre 23 y 45 años. En Argentina, en tanto, este síntoma se manifestó como primera señal de infección en una familia entera. Correntinos, y recientemente retornados de un viaje a Europa, los cinco integrantes comenzaron a notar una pérdida total del sabor, que es lo que se altera, y no el gusto, que está definido en la lengua por el dulce, salado, ácido y amargo. El sabor, en cambio, es el deleite de una bebida o comida, y es con lo que barre el coronavirus.

«No le siento sabor a la milanesa, le decía uno al otro, que le contestaba que le pasaba lo mismo. Y luego notaron que tampoco olían nada. Así me lo contaron, y los cinco dieron positivos de COVID-19, unicamente con este síntoma«, afirma la doctora Stella Maris Cuevas, otorrinolaringóloga experta en olfato, alergista y ex presidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA).

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Aislados desde el 11 de marzo tras la vuelta al país, el viernes 20 se obtuvo el primer resultado positivo, seguido de dos más el domingo 22. Los dos familiares restantes fueron confirmados como pacientes con COVID-19 durante el feriado. 

«En todos los casos (de aparición repentina), y al contrario de lo que se suele indicar en un cuadro clásico de anosmia, se recomienda no administrar corticoides, ante el riesgo de disminución de las defensas inmunitarias», refiere Cuevas, en coincidencia con el francés Klein, que también desaconseja el lavado de la nariz, ya que podría «enviar el virus de la mucosa nasal a los pulmones».

La idea de que una infección viral puede reducir el sentido del olfato no es nueva. Este tipo de infecciones en las vías respiratorias son una causa común de la pérdida del olfato, porque la inflamación puede interferir con el flujo de aire y la capacidad de detectar olores. «En presencia de un cuadro de virosis, por ejemplo, por el virus influenza (responsable de la gripe), el olfato puede sufrir alteraciones, dado que hay daño en la célula olfatoria. Esto se conoce como anosmia posviral y es una consulta frecuente en otorrinolaringología», explica la especialista.

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Normalmente, el individuo recupera el olfato al curarse de la infección, pero en un pequeño porcentaje de los casos, la pérdida olfativa puede persistir después de que desaparecen otros síntomas. En algunos, incluso, se vuelve permanente.



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