La cuarentena obligatoria a la que nos vemos confinados desde hace ya una semana, y que muchas veces va de la mano de mayor tiempo libre y una debida limitación en la oferta de actividades, hace que en paralelo a la crisis sanitaria global que desató el coronavirus se alimente otra pandemia: la de la información falsa o cuanto menos inexacta. Y es en este punto donde un gran porcentaje de la población, muchos enlistados en los grupos de riesgo, comienza a observar sus rutinas cotidianas como una posible amenaza a su salud.

Sucede que las personas con enfermedades previas, que siguen un tratamiento de base para atender estas patologías, se topan en sus redes sociales y cadenas de Whatsapp con alarmas médicas y revelaciones científicas (todas ellas sin fuente comprobada) sobre los efectos que sus medicaciones podrían tener frente a un posible contagio de Covid-19. Ya lo advirtió días atrás la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) cuando recomendó a sus pacientes no suspender los tratamientos farmacológicos, a raíz de un documento que circulaba por redes y que la institución desacreditó. 

La información mencionaba el posible efecto perjudicial que tendrían medicamentos utilizados en el tratamiento de la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca (IECA y/o ARA2) en personas infectadas con Covid-19 o que hayan tenido posibles contactos con ellas. Ahora, a esta iniciativa se han ido sumando otras entidades y organizaciones médicas, en pos de preservar la integridad de sus pacientes.

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Es el caso de la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR), que insta a pacientes adultos y a los padres de niños con enfermedades reumáticas a no interrumpir la toma de medicación de forma unilateral. «No hay datos sobre la influencia de estos medicamentos en COVID-19. Por tanto, y mientras no haya datos sobre la influencia de este tipo de medicación, los pacientes que toman dichos tratamientos deberían seguir la norma habitual e interrumpir la terapia solo si se producen episodios de infección o consejo de su reumatólogo», describen en un comunicado, donde también ofrecen información general sobre cómo actuar frente al coronavirus.

Similar es la postura de la Fundación de Reumatología Infanto Juvenil, desde donde solo mencionan la posibilidad de suspender la toma de medicación (MTX) en caso de fiebre o sospecha de enfermedad infecciosa. Si lo que esta recibiendo son biológicos, antes de frenar la dosis hay que consultar al reumatólogo.

Ante síntomas como fiebre, algunos especialistas recomiendan sí suspender la toma de medicamentos de base hasta consultar "riesgos-beneficios" con el médico de cabecera.

Ante síntomas como fiebre, algunos especialistas recomiendan sí suspender la toma de medicamentos de base hasta consultar «riesgos-beneficios» con el médico de cabecera.

El Grupo Argentino de Enfermedades Inflamatorias Intestinales (Gadeccu) eligió su perfil de Facebook para detallar los pasos a seguir con cada tipo de paciente. Por ser la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa patologías que se tratan con corticoides e inmunosupresores, solicitan al personal médico evaluar cada caso en particular. «Mantener el tratamiento que logró la remisión, continuar aminosalicilatos sin problemas, y mantener el uso de corticoides procurando el retiro gradual con monitoreo del equipo médico tratante», detallan.

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«En respondedores a inmunosupresores como azatioprina, mercaptopurina o metotrexate, estos deben mantenerse ya que no hay evidencias de que su suspensión disminuya los riesgos de padecer formas graves de la enfermedad (Covid-19). Tener presente en el paciente que debe iniciar o modificar tratamiento la escala de riesgo, donde corticoides es mayor que inmunosupresores y estos mayores que biológicos», mencionan en el escrito.

Para la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), es importante que los pacientes no suspendan «tratamientos con inmunomoduladores (corticoides- metotrexato- ciclosporina – biológicos)». Contrariamente, aconsejan interrumpirlo»en caso de paciente con sospecha o confirmación de infección por coronavirus (aún sabiendo que la vida media de la medicación es mayor que el tiempo del proceso del COVID-19)», expresan. También desalientan el uso de «medicaciones alternativas en esta circunstancia de pandemia, siempre evaluando riesgo-beneficio».

Los pacientes con psoriasis que reciben medicación no son considerados grupos de riesgo. Tampoco quienes padecen enfermedades reumáticas.

Los pacientes con psoriasis que reciben medicación no son considerados grupos de riesgo. Tampoco quienes padecen enfermedades reumáticas.

La posición de la Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO) y de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO) apunta a continuar o no el uso de medicamentos inmunosupresores de común acuerdo con el especialista de cabecera. «Esto concuerda con las pautas establecidas para el tratamiento de la psoriasis (por ejemplo según la Academia Americana de Dermatología), que establecen que los tratamientos inmunosupresores para la psoriasis están contraindicados en pacientes con infecciones activas», mencionan desde SOARPSO.

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No obstante, aclaran que «hasta la fecha, no se ha descripto que los pacientes con psoriasis que reciben tratamientos inmunosupresores sean un grupo de riesgo para desarrollar formas más graves de la enfermedad causada por el coronavirus, por lo que, insistimos en que consulten con su médico las dudas que les puedan surgir».

Estos lineamientos se repiten en otras organizaciones de referencia de diversas especialidades médicas, donde más allá de no desatender los riesgos potenciales de un contagio por Covid-19 entre sus pacientes, apuntan a mantener el bienestar en su calidad de vida diaria durante y después de los efectos de la pandemia. 



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