Sería extraño pensar que no ocurriera. Si bien hay sentimientos que -sea por una cuestión estética, amorosa, fanática o espiritual- pareciera que durarán toda la vida, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, no sucede. Son muchas las personas que, tras buscar «eternizarlos» en su piel, después de un tiempo, eligen dar marcha atrás: entre el 60 y el 80 por ciento de las personas con tatuajes, según las expertas consultadas, se arrepiente de tenerlos.

Por eso, la decisión de Micaela Tinelli de anunciar que se borraría algunos de sus tatuajes volvió a traer a escena un tema recurrente en las clínicas estéticas, un pedido que existe hace años, pero que presenta algunas novedades.

Qué opciones existen

“El porcentaje de pacientes que se hace un tatuaje y que en algún momento de la vida se lo quieren sacar es muy alto: el 80 por ciento de las personas se arrepiente, y de ese 80, el 80 por ciento hace algo para quitárselo”, destaca Soledad Rosenfeld, directora médica de Cirugía Plástica Olivos.

Si bien el tratamiento láser remueve el tatuaje, advierten que la piel nunca queda "como antes". Foto Shutterstock.

Si bien el tratamiento láser remueve el tatuaje, advierten que la piel nunca queda «como antes». Foto Shutterstock.

Y detalla los tratamientos existentes a la hora de llevarlo a cabo: “Lo primero que hace el paciente es el camuflaje, o sea, realizar otro tatuaje arriba para borrar el anterior. Luego, hay dos grandes opciones: la primera es la quirúrgica, que consiste en sacar el tatuaje y dejar una cicatriz en su lugar, u otras veces poner un injerto de piel. Ese procedimiento es muy útil para tatuajes pequeños alojados en lugares donde la cicatriz quede poco visible, y es un tratamiento que se realiza en una sola sesión”, sostiene.

Y explica el segundo método que practican: “Si son tatuajes muy grandes y no se puede recurrir a la opción quirúrgica, se utiliza el láser, un tratamiento muy avanzado. Lleva muchas sesiones, en general entre 5 y 8, y se hacen una vez por mes. El resultado depende de algunas variables: la calidad de la tinta del tatuaje original, el color (siempre el negro es mas fácil de sacar que otros colores)”, explica.

Adriana Raimondi, dermatóloga miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, confirma que el láser es una práctica extendida: “La remoción de tatuajes es un tratamiento posible, accesible, y se hace a través de láseres cuya longitud de onda son acordes al pigmento, entonces lo destruye”, relata.

También, dentro de los tratamientos con láser, existen diferentes opciones. La doctora Julia de la Torre, médica especialista en estética y directora médica de EF Medical Group, explica los avances respecto a la efectividad en los resultados que, según manifiesta, implica la utilización de la tecnología PicoWay.

“Este láser, más potente, es capaz de eliminar lo que hasta hoy era permanente. Es el primer avance importante en el borrado de tatuajes en los últimos veinte años. Comparado con los rayos láser antiguos, el nuevo láser de picosegundos reduce el período de tratamiento a la mitad y puede extraer tinta de colores (rojo, celeste y verde) que anteriormente apenas reaccionaban al tratamiento”, se entusiasma.

Los colores, los más difíciles de borrar

Las expertos consultadas coinciden en que tintas negras sobre pieles blancas constituyen los casos más exitosos, y que los colores son los que más trabajo lleva quitar.

“Hay que tener cuidado en personas con piel bronceada, porque este tratamiento actúa captando el pigmento. Entonces, si el paciente está con la piel bronceada puede tener un poco más de riesgo, pero en general es un método muy seguro, que actúa captando el pigmento del tatuaje. Es más sencillo remover los tatuajes oscuros, los colores negros y grisáceos, y se complica más con los de color, rojo, verde. Más o menos lleva ocho sesiones con intervalos de un mes y medio”, explica Ana Tettamanti, especialista en Dermatología, presidenta de la Sociedad de Dermatología de La Plata.

Los tatuajes que contienen colores son más difíciles de sacar que los realizados sólo con tinta negra. Foto Shutterstock.

Los tatuajes que contienen colores son más difíciles de sacar que los realizados sólo con tinta negra. Foto Shutterstock.

¿Cómo actúan los láseres? De la Torre explica el modo de funcionamiento de PicoWay. “Como láser Nd:YAG de longitud de onda doble, ofrece pulsos de picosegundo de alta potencia que permiten el tratamiento de todos los tipos de piel. Este láser dispara una gran cantidad de energía en un período de tiempo muy corto que impacta sobre las tintas haciéndolas vibrar, y esa es su gran diferencia con el resto de las tecnologías que había, que calentaban las tintas hasta romperlas y esto hacía que se lesione la capa profunda de la piel”, sostiene.

Y agrega que la ubicación del tatuaje es otro factor a tener en cuenta: “No es lo mismo uno que se encuentre cerca del mediastino del tórax, que uno más alejado, porque el láser lo que hace es romper los pigmentos para que las células de la inmunidad puedan removerlos, puedan sacarlos de ahí”, agrega.

¿Es un tratamiento doloroso?

Raimondi sostiene que los tratamientos “generan algún grado de dolor”, y se refiere al uso de la anestesia: “En mi caso aplico anestesia tópica en crema media hora antes, lo cual minimiza la molestia. Con eso se amortigua, y hay que hacerlo rápido para que el paciente lo pase mejor”, añade.

“El tratamiento es doloroso con láser, en el procedimiento quirúgico no porque es con anestesia local, que es como ir al dentista: se inyecta la zona a trabajar, el paciente está despierto, se realiza una sutura estética que pasa bastante desapercibida y suele ser una muy buena opción tal vez no muy difundida. El tratamiento con láser sí es doloroso, lento, requiere cuidados post tratamientos como cremas y demás, pero no es tan doloroso como el tatuaje realizado”, explica Rosenfeld.

En cualquier caso, dependerá también del umbral de dolor de cada paciente: “El tratamiento en sí es doloroso porque las tintas se encuentran depositadas en las capas profundas de la piel, que es dónde están los nervios que nos hacen sentir calor, el frío, el dolor. Al romper las partículas de tinta se rozan esas terminaciones nerviosas y se siente dolor, pero al ser súper rápido se tolera muy bien, y en caso que la persona no lo tolere se puede aplicar anestesia tópica”, apunta De la Torre.

¿La piel queda como antes?

Las expertas consultadas señalan que, si bien la mayoría de las personas queda satisfechas, porque lo que buscaban era la remoción, la expectativa no debería ser que la piel quede de la misma manera que antes del tatuaje.

“La piel como estaba antes no queda nunca, con ninguno de los dos métodos: o queda una cicatriz lineal, camuflada, disimulada, una cicatriz estética, o queda una sombra, dependiendo de la cantidad de sesiones, del tipo de piel y del cuidado post procedimiento con el que se comprometa el paciente. Y eso es muy importante, si el paciente no colabora es más probable que queden marcas, pero la piel como si no te hubieses hecho un tatuaje no queda nunca”, explica Rosenfeld.

Entre un 60 y 80 de las personas se arrepiente en algún momento de su vida de haberse tatuado según las expertas. Foto Shutterstock.

Entre un 60 y 80 de las personas se arrepiente en algún momento de su vida de haberse tatuado según las expertas. Foto Shutterstock.

 “Si queda una mancha o sombra en la zona del tatuaje no suele ser algo muy significativo y no le suele importar mucho. Debemos saber que la piel virgen tal como estaba antes del tatuaje no se recupera a ese nivel ya que esa piel está lesionada por el paso de la aguja del tatuador”, coincide De la Torre.

Por eso, es importante moderar las expectativas. “El resultado de la remoción es variable, esto depende de la profundidad del tatuaje, el tipo de tinta que se haya utilizado, el color la tinta y la pericia del operador del láser para elegir la longitud de onda adecuada con el equipo adecuado. Esto es un resultado que uno no puede anticiparle al paciente porque depende las causas mencionadas”, detalla Raimondi.

Cuánto cuesta

Es importante saber que sacarse un tatuaje tiene un costo significativo y lleva tiempo. Si es con láser, las sesiones pueden ser alrededor de 8, con un mes (mínimo de intervalo). “Los valores dependerán de si es un procedimiento quirúrgico o es láser, del tamaño del tatuaje y de la complejidad de remoción, pero podemos decir que los costos varían entre 20 a 100 mil pesos”, dice Rosenfeld.

“Va a depender de la cantidad de sesiones, y esto a su vez de su tamaño. Hay algunos que son del tamaño de una estampilla y otros que cubren grandes superficies corporales. El valor de un tatuaje pequeño por sesión puede estar alrededor de los 6000 pesos, pero hay que hacer una consulta para poder estimarlo”, cierra De la Torre.



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