Los riesgos de enfermar de Covid-19 se juegan en diferentes instancias. La primera es la infección: atravesarla sin mayores complicaciones es el deseo de quienes se reciben un resultado de test positivo. Pero superar esa etapa no implica el fin del camino para muchas personas que experimentan síntomas persistentes o secuelas de diverso tipo, que incluyen desde la no recuperación del olfato hasta problemas respiratorios, neurológicos y cardiológicos, entre otros.

¿Cuáles son los riesgos para el corazón de la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus? ¿el antecedente de trombos los incrementa? ¿Son reversibles las secuelas? ¿las personas jóvenes también tienen riesgo de daño cardíaco? ¿Qué chequeos cardiológicos se indican post-covid? Consultado por Clarín, Mario Boskis, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y coordinador de los consejos científicos de la institución responde a estas preguntas frecuentes.

-¿Qué enfermedades cardiovasculares incrementan el riesgo ante la infección por covid?

Desde el comienzo de la pandemia, los primeros reportes originados en China, evidenciaban una asociación importante entre la presencia de enfermedades cardiovasculares crónicas y la posibilidad de cursar Covid-19 con una evolución mas grave, dice Boskis, quien también es director general del Instituto Cardiovascular San Isidro (ICSI) del Sanatorio Las Lomas y del Grupo Cardiológico Boskis.

A lo largo de los meses, esta hipótesis se fue confirmando con estudios que mostraban que pacientes con patologías tales como una coronariopatía, que no es otra cosa que la obstrucción de las arterias coronarias, las enfermedades severas de las válvulas del corazón o del músculo cardíaco, también conocidas como miocardiopatías, así como la insuficiencia cardíaca o la presencia de hipertensión en las arterias de los pulmones, se encontraban presentes en hasta el 20% de los internados en unidades de terapia Intensiva (UTI).

La razón de esta asociación es multifactorial, pero no hay duda que el sistema inmune juega un rol importante, ya que se sabe que en general los pacientes que padecen estas enfermedades pueden tener una desregulación inmunológica con inmunodeficiencia, ya sea por el proceso normal de envejecimiento o por la asociación de enfermedades metabólicas como la diabetes o la hipercolesterolemia, que producen una respuesta inflamatoria cuyo resultado es la liberación de mediadores químicos como las citoquinas, que hiperreaccionan con el virus, exacerbando su agresividad y generando destrucción de órganos y tejidos, siendo responsable de la elevada mortalidad en estos pacientes.

Las personas jóvenes no están exentas de sufrir daño. Foto Shutterstock.

Las personas jóvenes no están exentas de sufrir daño. Foto Shutterstock.

-¿Las personas jóvenes también pueden sufrir daño cardíaco post-covid?

Los jóvenes no están exentos de sufrir complicaciones por esta enfermedad viral. Si bien en general, la mayoría de los mismos cursan una enfermedad más bien benigna, un reciente estudio publicado en la revista JAMA encontró que de una población de 3.000 pacientes entre 18 y 34 años de edad, que contrajeron Covid, el 21% debió ser internado en UTI, especialmente los que padecían de obesidad, diabetes o hipertensión arterial como enfermedad concomitante.

En algunos casos, aun a pesar de haber transcurrido la enfermedad con síntomas leves, puede encontrase lesiones en las fibras miocárdicas causadas por la inflamación de las mismas y relacionados con el episodio viral llamado miocarditis.

-¿El daño cardíaco post-covid es reversible?

En general, la miocarditis es un cuadro reversible, pero en muchas ocasiones puede dar síntomas durante semanas, los cuales se manifiestan con dolores de pecho, sensación de falta de aire, palpitaciones o fatiga exagerada. En estos casos, es fundamental la consulta medica temprana, ya que debe instaurarse un tratamiento precoz que permita evitar complicaciones.

Asimismo es importante no realizar actividad física hasta que haya cedido el cuadro y se determine que la inflamación ha desaparecido. Muchas veces este cuadro puede persistir entre 3 a 6 meses.

Electro, un estudio básico de la función cardíaca. Foto Shutterstock.

Electro, un estudio básico de la función cardíaca. Foto Shutterstock.

-¿Qué estudios cardiológicos deben realizarse post-covid?

En todos los casos, es fundamental que el médico pueda tener una historia clínica completa de lo que sucedió para determinar el grado de severidad del covid que padeció el paciente y hacer un exhaustivo examen físico que incluya también tomar la presión arterial, la frecuencia cardíaca y respiratoria, la temperatura y la saturación de oxígeno en sangre.

Es importante también realizar un electrocardiograma, con el que se puede evaluar en primera instancia si existen trastornos del ritmo cardíaco o signos de una posible alteración en las paredes del corazón o las arterias coronarias.

También solicitamos una radiografía de tórax y un examen funcional respiratorio (llamado espirometría), con el objetivo de evaluar si quedaron secuelas pulmonares.

A esta evaluación se le agrega un análisis de sangre de rutina, que puede alertarnos sobre lesiones en otros órganos.

En caso de encontrar anormalidades en estos estudios debemos completar con una evaluación más avanzada que puede incluir la realización de un eco-doppler cardíaco, para poder evaluar la función de bombeo del corazón, y determinar si hubo alguna agresión al mismo; un holter electrocardiográfico de 24 horas, que consiste en grabar la función eléctrica del corazón durante un día completo (fuera del consultorio) para detectar la presencia de arritmias, un eco-venoso para detectar la presencia de coágulos y una resonancia de corazón para hacer el seguimiento de una miocarditis.

La espirometría permite evaluar la función pulmonar en pacientes que tuvieron neumonía. Foto Shutterstock.

La espirometría permite evaluar la función pulmonar en pacientes que tuvieron neumonía. Foto Shutterstock.

-¿Si tengo antecedentes de trombos, tengo un mayor riesgo frente al covid?

Los estudios en pacientes con Covid-19 demostraron que existe mayor riesgo de generar coágulos de sangre en las arterias o las venas (trombosis). Esto se ven más frecuentemente en las venas de las piernas, pero pueden desprenderse y terminar alojadas en el pulmón, cuadro que se conoce como embolia pulmonar ​que, en ocasiones, puede hasta comprometer la vida.

También se ha visto un riesgo incrementado de trombos en las arterias, con el consiguiente riesgo de producir un infartos de miocardio o un ACV.

A raíz de eso, si existe el antecedente de trombos o de enfermedades de la sangre que predisponga a ellos, se deben tomar medidas de precaución, muchas veces indicando medicamentos que tiendan a reducir la viscosidad de la sangre a fin de prevenir estas complicaciones.



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