Hay 164 candidatas a vacunas para prevenir Covid-19 (incluida una del Conicet y la UNSAM), 25 ya se testean en humanos y seis de ellas iniciaron o están en condiciones de arrancar la última fase de esos estudios que se realizan en miles de voluntarios para probar si son efectivas. Hasta el momento, todo se mueve en el terreno de las expectativas, ya que no hay garantías de que vayan a funcionar. Si una o más demuestran que protegen contra el SARS-CoV-2, el paso siguiente será la autorización y la comercialización. Esa instancia abrirá un nuevo desafío de enorme magnitud: asegurar el acceso equitativo de recursos que necesitará todo el mundo, al mismo tiempo, cuando la capacidad de producción anual global tiene un techo. ¿Cuál será la estrategia argentina para adquirir las vacunas contra el coronavirus​ cuando –ojalá- estén disponibles?

Desde el Ministerio de Salud no dieron grandes precisiones ante la consulta de Clarín. Insistieron en el interés del país en que se realicen aquí ensayos clínicos en los que se prueban las vacunas experimentales, algo que, señalan, daría prioridad en el acceso.

En ese sentido, está previsto que en agosto se inicie el estudio local con 6.000 voluntarios argentinos de la candidata de Pfizer y BioNTech (también habrá pruebas en Estados Unidos, Brasil y algunos sitios de Europa). El ministro Ginés González García también les manifestó a directivos de AstraZeneca, que trabaja en otra candidata junto a la Universidad de Oxford, la voluntad de que parte de los ensayos de fase 3 se realicen en el país. El Presidente Alberto Fernández recibió a los ejecutivos en la Quinta de Olivos la semana pasada. «El día que llegue (la vacuna), debemos garantizar su acceso rápido y equitativo, priorizando a las poblaciones de riesgo», escribió en Twitter tras la reunión. También trascendió que hay «conversaciones» por los estudios de las vacunas chinas de CanSino Biologics y Sinovac Biotech, y por una tercera de Janssen.

Desde el Ministerio, no obstante, remarcaron a este diario la posición solidaria con el resto de los países, sobre todo los menos desarrollados, y sostuvieron que las vacunas deben ser consideradas un bien global, algo que González García reafirma en cada foro internacional o regional en los que participa. Lo planteó ante la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS y, el mes pasado, en una reunión con sus pares del Mercosur: «Es importante que trabajemos en alentar la efectiva transferencia de tecnologías y desarrollar acuerdos de licenciamiento voluntario para lograr una rápida y efectiva diseminación mundial de las nuevas tecnologías para Covid-19 con base en criterios de equidad y solidaridad», dijo.

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Mecanismos de acceso regional

«Estamos participando muy activamente del mecanismo global de acceso a vacunas Covid-19 con más socios, la OMS, GAVI, entre otros. Estamos proponiendo que la OPS, que tiene más de 30 años de experiencia con el Fondo Rotatorio de vacunas, participe como un bloque regional, de manera que cada uno de los países pueda tener acceso a una futura vacuna. Ese es un reto, debiendo garantizar que todos los países y no solo los países ricos se vayan a beneficiar», afirmó en una de las habituales conferencias de prensa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), su subdirector, Jarbas Barbosa.

Argentina compra las vacunas incluidas en el calendario nacional que se administran en el sector público a través del Fondo Rotatorio (FR) al que hace referencia Barbosa. Ese fondo les permite a los Estados que integran el bloque adquirir vacunas, jeringas y los suministros necesarios a un precio más bajo.

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«Si bien el Fondo Rotatorio de la OPS es el mecanismo más común en la región, no es el único. La compra directa a través del país al laboratorio productor es otro de ellos. México, por ejemplo, adquiere así sus vacunas. Chile hace una mezcla entre ambos (FR y compra directa). Brasil y Argentina siempre abogan por la transferencia de tecnología (para producir a nivel local en un proceso paulatino, con muchos pasos, obligaciones y compromisos de ambas partes), pero compran a través del Fondo Rotatorio de OPS. Y países como Haití quedan dentro del grupo GAVI, que favorece la vacunación en países de menores recursos», explicó María Eugenia Pérez Cárrega, quien trabajó durante varios años en el Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud (la actual DiCEI) y hoy es Directora Médica Regional en Vacunas para América Latina y Caribe de MSD. Fue durante un seminario virtual con la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC) del que participó Clarín.

Por transferencia de tecnología, en la planta local de Sinergium Biotech se producen vacunas antigripales, la neumocócica conjugada y la tetravalente contra el VPH, entre otras.

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Apuesta global

Argentina, en tanto, es uno de los 75 países que presentaron expresiones de interés al mecanismo COVAX que, junto al Compromiso Anticipado de Mercado (CMA), al que podrían aspirar otros 90 países, «fue diseñado para garantizar el acceso rápido, justo y equitativo a las vacunas Covid-19 a todos los países del mundo, ricos y pobres, para avanzar rápidamente hacia la desaceleración de la pandemia», según un comunicado de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El mecanismo COVAX forma parte del Acelerador del acceso a las herramientas contra Covid-19 (ACT), una colaboración global innovadora para acelerar el desarrollo, la producción y el acceso a métodos de diagnóstico, tratamientos y vacunas. Está codirigido por la alianza GAVI, la Coalición para las Innovaciones de Preparación para Epidemias (CEPI) y la OMS, que trabajan en asociación con fabricantes de vacunas de países desarrollados y en desarrollo.

¿Cuál es su objetivo? Lo que se busca es compartir los riesgos asociados con el desarrollo de vacunas con una inversión conjunta ​en la fabricación por adelantado, para que las vacunas puedan producirse a gran escala una vez que su efectividad sea demostrada en los ensayos clínicos y lograr así volúmenes suficientes para terminar la fase aguda de la pandemia el año que viene.

El objetivo de COVAX es para fines de 2021 entregar dos mil millones de dosis de vacunas seguras y efectivas que hayan pasado la aprobación regulatoria y/o la precalificación de la OMS, explica el organismo internacional. Las vacunas se entregarán por igual a todos los países participantes, proporcionalmente a sus poblaciones, priorizando inicialmente a los trabajadores de la salud y luego expandiéndose para cubrir el 20% de cada población. Luego se pondrán a disposición dosis adicionales según la necesidad del país, la vulnerabilidad y la amenaza que represente la pandemia de Covid-19.

“Para la gran mayoría de los países, ya sea que puedan pagar sus propias dosis o requieran asistencia, significa recibir una cantidad garantizada de dosis y evitar ser empujados al final de la fila, como vimos durante la pandemia de H1N1​ hace una década. Incluso para aquellos que pueden asegurar sus propios acuerdos con los fabricantes de vacunas, este mecanismo representa, a través de su cartera líder mundial de candidatos a vacunas, un medio para reducir los riesgos asociados con los candidatos individuales que no muestran eficacia o no obtienen la licencia», sostuvo Seth Berkley, CEO de Gavi, para quien COVAX «es la única solución verdaderamente global para la pandemia de Covid-19″.

En Brasil ya comenzó a probarse la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford. (NELSON ALMEIDA / AFP)

En Brasil ya comenzó a probarse la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford. (NELSON ALMEIDA / AFP)

Si bien Argentina presentó una expresión formal de interés, no se trata de una decisión vinculante. Según informó Reuters, la Unión Europea no estaría interesada en comprar vacunas a través de este mecanismo, ya que lo considera «lento» y de «alto costo”, según dos fuentes consultadas por esa agencia de noticias, lo que podría implicar un duro golpe a la iniciativa.

“Hay varias iniciativas, pero por el momento ninguna asegura que se logre una distribución equitativa a nivel mundial a corto plazo, porque las empresas probablemente obtendrán derechos de patente que impedirán la producción por terceros y, aun si licenciaran la tecnología, no hay capacidad de producir miles de millones de dosis para abastecer la demanda mundial. Además, algunos países desarrollados están haciendo ya compras anticipadas de vacunas que pueden absorber inicialmente la totalidad o una gran parte de la oferta, dejando relegados a los países en desarrollo. En este escenario, los gobiernos deberán incrementar su capacidad de producción local y recurrir a las licencias obligatorias de patentes, uno de los mecanismos plenamente legítimos bajo el derecho internacional para hacer posible el uso de tecnologías patentadas», afirmó a Clarín Carlos Correa, director ejecutivo de South Center, una organización intergubernamental integrada por 54 países en desarrollo que ayuda a combinar sus esfuerzos y experiencia para promover sus intereses comunes en el ámbito internacional.

Correa, que fue director del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Propiedad Industrial y Economía (CEIDIE) de la Facultad de Derecho de la UBA y es una reconocida autoridad internacional en materia de propiedad intelectual y tecnología, considera que las compras conjuntas pueden mejorar los precios, siempre que haya oferta suficiente.

Argentina compra a las vacunas del calendario nacional a través del Fondo Rotatorio de la OPS. (Archivo/ JOEL SAGET / AFP)

Argentina compra a las vacunas del calendario nacional a través del Fondo Rotatorio de la OPS. (Archivo/ JOEL SAGET / AFP)

Diálogo entre los gobiernos y la industria

Las compañías farmacéuticas «están acercándose a los gobiernos, ya sea a través de colaboraciones globales como la ACT y el grupo COVAX, o a través de interacciones específicas para entender qué capacidad tienen esos sistemas de salud para absorber el reto de distribución y acceso equitativo», planteó Rafael Andrés Díaz-Granados, director ejecutivo de Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA) durante una sesión informativa virtual sobre vacunas candidatas contra Covid-19 de la que participaron representantes de las compañías AstraZeneca, Janssen Latinoamérica, MSD, Pfizer y Sanofi Pasteur y periodistas de la región.

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Graciela Morales, jefa de asuntos científicos y médicos para mercados emergentes de la división de vacunas en Pfizer, confirmó que ya están manteniendo encuentros con autoridades sanitarias de la región para analizar la potencial distribución de su candidata –que comenzará a probarse en Argentina. «Estamos reuniéndonos con las autoridades de Salud de los países para entender cuáles van a ser sus necesidades, cuáles van a ser los programas de vacunación que quieren implementar (cuál es la población que pretenden vacunar). Estamos en conversaciones con COVAX, porque es un mecanismo en el que tenemos que alocar dosis para ser equitativos y simultáneos. En paralelo estamos en conversaciones con Unicef, con la Fundación Bill y Melinda Gates y hemos tenido conversaciones con la OPS, porque es un modelo de procurement (adquisición) para esta región. Y en base a estas conversaciones, estamos preparándonos para las futuras demandas, entendiendo que esta es una solución que tenemos que traer en el menor tiempo posible».

La compañía prevé tener resultados en octubre de la fase 3 de ensayos clínicos de su vacuna candidata. De demostrarse efectiva, la expectativa es tener las primeras dosis a fines de 2020 y llegar hasta 1.300 millones en 2021.

Ante la consulta de Clarín sobre la posibilidad de que los países que, como Argentina y Brasil, puedan llegar a tener acceso prioritario por su participación en los ensayos, dijo: «Una vez que se terminan los estudios clínicos, nosotros estamos trabajando con todos los países en paralelo, entendiendo cuáles van a ser las necesidades para todos».

«Lo que gana el país es poder darle a los pacientes el haber estado expuestos a la vacunas. Pero que un país participe en el desarrollo del estudio de investigación no le da prioridad para el envío. No obstante, el haberla probado facilita que se acorte el proceso de autorizaciones que se requiere a nivel gubernamental y de entidades regulatorias», afirmó Francesca Carvajal, Vicepresidenta Asociada de Operaciones de Investigación Clínica para Latinoamérica para MSD.

La candidata de AstraZeneca es otra de las que se encuentra en la última fase de estudio, previa a la comercialización. Según Tosh Butt, vicepresidente de la compañía, la disponibilidad de dosis «está sujeta al éxito de los ensayos y de tener la aprobación de las agencias reguladoras de todo el mundo. Hay conversaciones con los socios y gobiernos para entender los requerimientos de dosis en toda la población en etapas tempranas. Esperamos estar en el mercado a finales de este año, pero la gran mayoría de las dosis estará para 2021«. Manifestó, además, que buscan ofrecer acceso equitativo, sin obtener rentabilidad durante la pandemia.

Fases vacunas)



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