Tenemos que ponernos de pie. Aún encerrados, aún en cuarentena​. Tenemos que acumular potencial mental y espiritual para lo que viene, para lo que ya está siendo.

Quizás no hayas hecho prácticas meditativas antes, de ningún tipo: ni yoga, ni tai chi chuan, ni mindfulness. Pero te aseguro que este es el momento de empezar. El momento más importante. Cuando una crisis se cierne sobre nosotros no nos queda más que reconocerla e ir a través de su pedregoso camino. Ni más ni menos. Movernos, paso a paso, a veces sin saber bien a dónde vamos.

Primer paso: reconocer que esto es doloroso

Parece bastante claro cuando lo decimos. Pero nuestra mente le pone otras palabras: ansiedad, incertidumbre, tensión. Sí, puede ser eso también, pero el verdadero nombre es DOLOR. El primer paso es reconocer que estamos sintiendo dolor. Podés decirlo en voz alta incluso: “Esto me duele”.

Y así lo manifiesta mi colega y amiga Natali Gumiy, psicóloga de Motivación Compasiva, en una traducción que hizo de un artículo reciente del Harvard Business Review, donde un experto en duelos, David Kessler, lo afirma: “La gente está sintiendo pena, de diferente modo. Sentimos que el mundo ha cambiado, y lo ha hecho. Sabemos que esto es temporal, pero no se siente así y nos damos cuenta de que las cosas serán diferente. La pérdida de la normalidad, el miedo al costo económico, la pérdida de la conexión. Esto nos está afligiendo colectivamente. No estamos acostumbrados a este tipo de pena colectiva en el aire”.

Tal cual, esto no es normal, no es ni siquiera periódico. Esto es súper excepcional. Y no sabemos bien qué hacer con ello.

Mirá también

Segundo paso: Observar más allá con curiosidad. ¿Qué más hay?

Pero no todo es dolor. No todo es sufrimiento. También hay una fuerza que empuja y nos hace mantenernos alertas, cuidándonos, tomando recaudos. Y hay un cuerpo que sigue trabajando sin que nosotros lo tengamos que observar todo el tiempo: respira, digiere, autorregula la temperatura, elimina lo que no le sirve. Se mueve por espacios pequeños y nos da la experiencia diaria. Atenderlo con consciencia, valorándolo y reconociéndolo, es una buena forma de ir más allá del dolor y la incertidumbre.

Además, ¿qué otras cosas pasan en mi mente? ¿qué surge en mi corazón? Quizás también estén ocurriendo buenas cosas en mí. Quizás se están activando herramientas escondidas que no tenía presente. Quizás mi resiliencia​ y fortaleza interior se abren paso si les permito hacerlo.

Mirá también

Tercer paso: Discernir qué puedo controlar y qué no. Y aceptarlo con humildad.

En nuestra vida tenemos la posibilidad de incidir sobre las cosas, de producir cambios, a veces hemos utilizado bien ese poder, pero muchas otras no.

Según la psicóloga Clara Zito Feijoo, «Creamos refugio cuando abandonamos la lucha estéril con lo que quisiéramos que suceda en nuestra vida, y en muchas maneras nos rendimos a lo que ES, dejamos que vaya sucediendo. Al rendirnos nos liberamos del sufrimiento innecesario que nos creamos en la pelea y a la vez nos ponemos en contacto con nuevos aspectos internos olvidados (muchas veces) como la creatividad, la espontaneidad y la vitalidad. Nuestra mente y nuestro corazón se abren, y traen algo de paz, refugio verdadero».

Clara nos aconseja: «Si te encuentras desesperadamente buscando no sentir lo que estás sintiendo, probablemente te haya llegado el momento de empezar esta práctica. Empieza acercándote al presente, ocupa tu lugar en el medio del caos y el dolor de la vida con alegría y confianza y sin miedo. Siente tu corazón y nota que puedes trabajar en ese lugar desagradable, que tiene su razón de ser. Permítete volverte más blando y tierno, más abierto y más curioso. Después da el salto al siguiente momento, repentinamente libre de una mente encasillada, como dijo Chögyam Trungpa. Sigue hacia adelante con compasión y una mente abierta».

Por último nos ofrece un listado de aquello de lo que no podemos controlar en este momento y lo que sí. No tenemos control sobre:

– Las experiencias que se disparan en nuestro mundo interno debido al confinamiento. Nos visitarán emociones como la tristeza, el enojo, el miedo, la culpa, sentiremos posiblemente ese incremente de ansiedad, pensamientos de preocupación, incertidumbre autocrítica, rabia, malestar, las sensaciones físicas.

– Tampoco tenemos control sobre los comportamientos de las personas en el exterior de casa, sobre sus actitudes/sus motivaciones.

– Sobre el gobierno y las políticas que está implementando en este momento.

– Sobre lo que vaya a pasar en la economía, en los salarios.

– Sobre el impredecible futuro.

Decimos que “tenemos el control” en la medida en la que podemos elegir e influir sobre:

– Tus acciones, tu comportamiento. Lo que hacés que impactará en vos y en los demás. Lo que hacés comprometido con lo que es valioso para vos puede hacer la diferencia.

– La manera en cómo respondés a esas emociones que se han disparado, comprendiendo que tanto el miedo como la ansiedad son respuestas normales y naturales a situaciones que resultan amenazantes para nuestra supervivencia.

– La actitud con la que respondemos a lo que está sucediendo en el presente, sin dudas podemos elegir cómo vinculamos aún en las experiencias más desafiantes.

– Abrirte a lo que te está pasando y tratarte con amabilidad

Mirá también

Cuarto paso: Explorar nuestras capacidades altruistas, en conexión con nuestros valores

Todos tenemos un propósito, hemos construido (o estamos construyendo) una misión en esta vida. A veces, ese propósito cambia, se modifica. El gran problema suele radicar en que solemos olvidarnos o desapegarnos de él. ¿Te lo recordás cada tanto? En el trabajo, en tu casa, día a día y especialmente cuando estás en piloto automático o desconectado de tu núcleo auténtico. ¿Te acordás hacia dónde vas?

En este momento, más que en ningún otro, necesitás reconectar con él. Es impostergable. Es quizás el tiempo (pausado) y el silencio (obligado) los que nos despiertan a nuestros valores y direcciones vitales. Planteátelo en voz alta. Recordátelo. Escribilo. Y si podés, activá las conductas que, aún en el encierro, te llevan a concretarlos.

*Martín Reynoso es psicólogo, director de Train Your Brain Argentina y autor de «Mindfulness, la meditación científica». 



Source link

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí