En torno a las personas con enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia hay otras que se encargan de su cuidado. Muchas veces son los propios familiares quienes asumen las tareas para las que no fueron preparados, que requieren de enorme paciencia, flexibilidad y que suelen elevar el nivel de estrés.

La demencia es un síndrome –generalmente de naturaleza crónica o progresiva–, que se caracteriza por el deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento) más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal.

Afecta así a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio, aunque la conciencia no se ve afectada.

Asimismo, el deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado, y en ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.

La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre los adultos mayores en todo el mundo. Puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus cuidadores y familiares, destaca la Organización Mundial de la Salud. Y añade que el impacto tanto en los cuidadores, como en la familia y la sociedad de esta enfermedad puede ser de carácter físico, psicológico, social y económico.

La demencia puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus cuidadores. Foto Shutterstock.

La demencia puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus cuidadores. Foto Shutterstock.

«Si estás cuidando a alguien con enfermedad de Alzheimer o demencia relacionada, tu función en el manejo de las tareas diarias aumentará a medida que la enfermedad avance», afirman especialistas de la Clínica Mayo (Rochester, Estados Unidos), quienes difundieron una lista de cuatro consejos para cuidadores orientados a ayudar mejor a las personas con demencia y a administrar las tareas con mayor eficiencia.

Reducí las frustraciones

«Una persona con demencia puede agitarse cuando las tareas que antes eran simples se vuelven difíciles«, afirman los autores del artículo. Para limitar los desafíos y aliviar la frustración, proponen:

Programá sabiamente. Establecé una rutina diaria. Algunas tareas, como bañarse o las consultas médicas, son más fáciles cuando la persona está más alerta y descansada. Permití un poco de flexibilidad para actividades espontáneas o días particularmente difíciles.

Usá el tiempo que necesites. Prevé que las tareas pueden tomar más tiempo del que solían tomar y programá más tiempo para realizarlas. Date tiempo para descansar durante las tareas.

Involucrá a la persona. Permití que la persona con demencia haga todo lo posible con la menor cantidad de ayuda. Por ejemplo, podría ser capaz de poner la mesa con la ayuda de señales visuales o vestirse con independencia si le dejás la ropa en el orden en que se coloca.

Ofrecele opciones. Proporcioná algunas opciones, pero no demasiadas, todos los días. Por ejemplo, dos mudas de ropa para elegir, preguntale si prefiere tomar algo frío o algo caliente, si quiere salir a pasear o ver una película.

Da instrucciones sencillas. Las personas con demencia entienden mejor la comunicación clara y en un solo paso.

Limitá las siestas. Evitá siestas múltiples o prolongadas durante el día. Esto puede minimizar el riesgo de que se reviertan los días y las noches.

✔Reducí las distracciones. Apagá el televisor y minimizá otras distracciones a la hora de comer y durante las conversaciones para que la persona con demencia pueda concentrarse más fácilmente.

Paciencia y flexibilidad, dos características necesarias de los cuidadores. Foto Shutterstock.

Paciencia y flexibilidad, dos características necesarias de los cuidadores. Foto Shutterstock.

Sé flexible

«Con el tiempo, una persona con demencia se volverá más dependiente. Para reducir la frustración, mantenete flexible y adaptá tu rutina y tus expectativas según sea necesario», dicen los especialistas de la Clínica Mayo.

Y ejemplifican: «Si él o ella quiere usar la misma ropa todos los días, pensá en comprarle algunas prendas idénticas. Si se resiste a bañarse, considerá hacerlo con menos frecuencia.

Creá un entorno seguro

La demencia afecta el juicio y las habilidades para resolver problemas, lo que aumenta el riesgo de sufrir lesiones. Para aumentar la seguridad, aconsejan:

Evitá las caídas. Evitá las alfombras sueltas, los cables de extensión y cualquier desorden que pueda causar caídas. Instalá pasamanos o barras de apoyo en áreas críticas.

Usá cerraduras. Instalá cerraduras en los armarios que contengan cualquier cosa potencialmente peligrosa, como medicamentos, alcohol, armas, sustancias de limpieza tóxicas, utensilios y herramientas peligrosas.

Comprobá la temperatura del agua. Bajala, si es necesario, para evitar quemaduras.

Tomá precauciones de seguridad contra incendios. Mantené fósforos y encendedores fuera de su alcance. Si la persona con demencia es fumadora, siempre debés controlar cuando fuma. Asegurate de que haya un matafuegos de fácil acceso y de que funcionen las baterías de los detectores de humo y monóxido de carbono.

Muchas veces los familiares son quienes asumen las tareas de cuidado. Foto Shutterstock.

Muchas veces los familiares son quienes asumen las tareas de cuidado. Foto Shutterstock.

Concentrate en la atención personalizada

«Cada persona con enfermedad de Alzheimer experimentará sus síntomas y el avance de manera diferente. Adaptá estos consejos prácticos a las necesidades de tu familiar», sugieren los autores del artículo.

Y concluyen: «La paciencia y la flexibilidad, junto con el autocuidado y el apoyo de amigos y familiares, pueden ayudarte a enfrentar los desafíos y las frustraciones que se avecinan».



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