Un adolescente español se convirtió en el primer caso clínico conocido en el mundo en presentar una severa adicción Fortnite, que lo obligó a pasar dos meses hospitalizado a raíz del trastorno de comportamiento que experimentó asociado al uso del videojuego.

La noticia se dio a conocer después de que el equipo del Hospital de la ciudad de Castellón, en España, en el que estuvo internado el adolescente, publicara el caso, único por ahora a nivel mundial.

El chico fue hospitalizado después de presentar síntomas de grave adicción comportamental al videojuego Fortnite, que incluían aislamiento en su casa, el rechazo a interacciones sociales y la negación de acudir a servicios de salud, inflexibilidad personal persistente, escaso interés por su entorno. Además, según se informó, sus actividades se habían visto muy restringidas y se había vuelto muy selectivo en sus gustos.

Presentaba también alteraciones en el desempeño de las actividades básicas de la vida diaria, en la toma del tratamiento prescripto en el hospital de día y en el ritmo de sueño, según informó el equipo médico que lo atendió.

El chico tenía un muy alto rendimiento académico previo, pero su familia había observado desde el inicio de clases un mayor ausentismo escolar, ruptura de los horarios de descanso y desvinculación del ritmo del curso.

Chicas y chicos tienen acceso a la tecnología a edades cada vez más tempranas. Foto Shutterstock.

Chicas y chicos tienen acceso a la tecnología a edades cada vez más tempranas. Foto Shutterstock.

Los riesgos del uso inadecuado

Según los especialistas, la generalización del uso de nuevas tecnologías en la vida cotidiana y el ocio sacó a relucir potenciales perjuicios del uso inadecuado de los videojuegos y la necesidad de tratamiento especializado en aquellas personas con signos de adicción comportamental.

Tras la evaluación, los profesionales plantearon que la adicción a los videojuegos actuó como reguladora del intenso malestar por la pérdida de un familiar y por la ansiedad derivada del aumento del nivel de exigencia en el contexto educativo.

El tratamiento del chico se realizó trabajando tanto con él como con su familia y los resultados mostraron una disminución significativa del uso de pantallas (en una primera fase después de la hospitalización con supervisión y únicamente como vía de contacto con sus pares para fomentar su socialización), así como una mejoría en su vida personal y social.

Los especialistas que participaron en el estudio advirtieron sobre la necesidad de prestar atención a los comportamientos de los menores entre los que se ha extendido el uso de los videojuegos dada «la precocidad creciente en su consumo», especialmente por «la falta de maduración en las funciones ejecutivas y cognitivas durante la adolescencia».

Consejos para padres

En una columna publicada en Clarín, el psicólogo especializado en familias y adolescencia Alejandro Schujman advertía que «las pantallas generan adicción, y esto no es nuevo».

Y explicaba tres elementos asociados a la patología adictiva, que son compulsión, abstinencia y tolerancia, que pueden presentarse vinculados al uso de tecnología.

1- Compulsión: la urgencia que se genera cuando la necesidad de satisfacción inmediata aparece.

2- Abstinencia: El malestar psicofísico frente a la imposibilidad de dar respuesta a la compulsión.

3- Tolerancia: el fenómeno que se genera, por el cual es preciso y necesario cada vez más (sea cual fuere el objeto adictivo) de la sustancia o actividad para lograr un equilibrio pasajero.

«Las pantallas son un refugio por excelencia para evitar el sufrimiento que produce la soledad (enorme desafío de la post modernidad)», advertía Schujman y estimulaba a tener una «mirada crítica» que permita diferenciar «el deseo genuino de la necesidad inducida y el disfrute verdadero de la anestesia virtual como parche a la soledad».

«La mirada crítica -decía- es la diferencia entre ser un algoritmo, ser zombis cazando pokemones en los tiempos de hiperconectividad o ser hombres y mujeres que eligen y sostienen su singularidad.»

Recomiendan limitar el uso de tecnología en la infancia y adolescencia. Foto ilustrativa Shutterstock.

Recomiendan limitar el uso de tecnología en la infancia y adolescencia. Foto ilustrativa Shutterstock.

A continuación, Alejandro Schujman ofrece seis consejos para padres y madres orientados a promover un uso saludable de la tecnología en la infancia y adolescencia:

1-Educar con el ejemplo

Los hijos no nos oyen todo el tiempo (damos discursos largos y aburridos), pero no dejan de mirarnos. A nuestros hijos les hace BIEN la consistencia entre nuestros decires y haceres.

Y con el propio uso de la tecnología debemos educar desde ese lugar. Si un hijo nos habla, lo miramos a los ojos y dejamos cualquier pantalla que tengamos en nuestras manos. Los espacios de diálogo padres-hijos son SAGRADOS y fuente de la CONFIANZA, puntal esencial de la relación.

2-Educar la pasión

Si logramos inculcar desde que son pequeños el entusiasmo por proyectos personales y lograr que se apasionen, este será un antídoto fantástico para el uso indiscriminado de redes sociales.

3 –Acompañar desde el control parental

Los contenidos que naveguen sobre todo los más pequeños. El filtro de los adultos debe estar presente en el uso de las redes en los hijos, sino están preparados para adentrarse en las aguas de una u otra app entonces será cuestión de esperar, pero los riesgos de las distintas redes sociales deben estar contemplados desde la familia.

4-Gestionar momentos de monitores apagados 

Generar encuentros sin pantallas, mirarlos a los ojos y priorizar momentos de compartir, de hablar, de jugar, de reír. «En la cena no hay celulares» y demás reglas saludables esenciales, que no se pierdan, o que sean rescatadas en aquellos casos que se han perdido.

5-No apurar los tiempos de entrada en las redes sociales

Hay que salir de la trampa del «todos lo hacen», «todos lo tienen». Cada cosa a su debido tiempo, decía la tía, ¡y cuánta razón que tenía!

Celulares, apps diversas y demás cuestiones relacionadas con la tecnología que sean cuando el sentido común, buen criterio y tiempos lógicos de desarrollo lo ameriten y no cuando «todos lo hacen» y cesión por cansancio a los reclamos de los pequeños. Somos responsables de la crianza de nuestros hijos.

6- Educar los hábitos de lectura, prácticas deportivas, artísticas

Todo aquello que encierre la pasión sin monitores o con ellos como trampolín al mundo real. Las redes sociales son un instrumento maravilloso si son bien utilizadas.



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