Durante años, los amantes del café daban cuenta de las tazas de bebida humeante con algo de intranquilidad. Es que se asociaba su consumo -sobre todo en exceso- a algunos riesgos para la salud. Pero desde hace un tiempo, están de parabienes. Cada vez más estudios aportan evidencia en contrario. En ese marco se inscribe una revisión realizada por la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés).

La información de tres amplios y muy conocidos estudios sobre enfermedades cardíacas de Estados Unidos sugiere que tomar una o más tazas de café (con cafeína) puede reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca, según un artículo de especialistas de la AHA publicado en Circulation, la revista de la asociación.

La enfermedad cardíaca y los accidentes cerebrovasculares se encuentran entre las principales causas de muerte en Estados Unidos (y también en Argentina). «Si bien el tabaquismo, la edad y la presión arterial alta se encuentran entre los factores de riesgo de enfermedad cardíaca más conocidos, siguen existiendo otros no identificados», apuntó David P. Kao, autor principal del estudio, profesor de Cardiología en Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado y director médico del Centro de Medicina Personalizada que depende de la institución.

«Los riesgos y beneficios de beber café han sido temas de interés científico continuo debido a la popularidad y frecuencia del consumo en todo el mundo», señaló por su parte Linda Van Horn, profesora y jefa de la División de Nutrición del Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina de la Universidad Northwestern (Chicago) y miembro del Comité de Nutrición de la AHA.

«Los estudios que informan asociaciones con los resultados siguen siendo relativamente limitados debido a las inconsistencias en la evaluación de la dieta y las metodologías analíticas, así como a los problemas inherentes con la ingesta dietética autoinformada (N. de R.: los participantes en los estudios informan sobre su consumo, lo que puede ocultar sesgos e imprecisiones)», añadió Van Horn.

En este caso, los investigadores utilizaron inteligencia artificial para el análisis. A través de la Plataforma de Medicina de Precisión de la AHA examinaron los datos de la cohorte original del Estudio del corazón de Framingham y los compararon con los datos del Estudio de riesgo de aterosclerosis en las comunidades y el Estudio de salud cardiovascular para ayudar a confirmar sus hallazgos. Cada estudio incluyó al menos 10 años de seguimiento y, en conjunto, los trabajos proporcionaron información sobre más de 21.000 participantes adultos estadounidenses.

El estudio halló asociación, pero no puede probar causalidad. Foto Shutterstock.

El estudio halló asociación, pero no puede probar causalidad. Foto Shutterstock.

Cafeína y corazón

Para analizar los efectos de la ingesta de café, los investigadores clasificaron el consumo como cero tazas por día, una, dos y tres. En los tres estudios, el consumo de café fue autoinformado y no se disponía de una unidad de medida estándar.

Los principales resultados del análisis fueron:

✔En los tres estudios, las personas que informaron haber bebido una o más tazas de café tuvieron un riesgo asociado disminuido de insuficiencia cardíaca a largo plazo.

✔En los estudios Framingham Heart and Cardiovascular Health, el riesgo de insuficiencia cardíaca en el transcurso de décadas disminuyó entre un 5% y un 12% por taza por día de café, en comparación con no tomar.

✔En el estudio de riesgo de aterosclerosis en comunidades, el riesgo de insuficiencia cardíaca no cambió entre 0 a 1 taza de café al día; sin embargo, fue aproximadamente un 30% menor en las personas que bebieron al menos 2 tazas al día.

✔Beber café descafeinado pareció tener un efecto opuesto sobre el riesgo de insuficiencia cardíaca, lo que aumentó significativamente el riesgo de insuficiencia cardíaca en el Framingham Heart Study. Sin embargo, en el Estudio de salud cardiovascular no hubo aumento o disminución en el riesgo de insuficiencia cardíaca asociado con el consumo de café descafeinado. Cuando los investigadores examinaron esto más a fondo, encontraron que el consumo de cafeína de cualquier fuente parecía estar asociado con un menor riesgo de insuficiencia cardíaca, y que esa sustancia era al menos parte de la razón del aparente beneficio de tomar más café.

Los beneficios reportados hacen referencia al consumo de café solo. Foto Shutterstock.

Los beneficios reportados hacen referencia al consumo de café solo. Foto Shutterstock.

«La asociación entre la cafeína y la reducción del riesgo de insuficiencia cardíaca fue sorprendente. La población general suele considerar que el café y la cafeína son ‘malos’ para el corazón porque las personas los asocian con palpitaciones, presión arterial alta, entre otras cosas. La relación constante entre el aumento de cafeína el consumo y la disminución del riesgo de insuficiencia cardíaca cambian esa suposición», subrayó Kao al respecto.

«Sin embargo, todavía no hay evidencia clara suficiente para recomendar aumentar el consumo de café para disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca con la misma fuerza y ​​certeza que dejar de fumar, bajar de peso o hacer ejercicio».

De acuerdo a las últimas recomendaciones, de tres a cinco tazas de café de 230 ml por día pueden formar parte de una dieta saludable. Esa pauta, no obstante, rige si se trata de café solo. En ese sentido, desde la AHA advierten que las bebidas populares a base de café, como los lattes y los macchiatos, suelen tener un alto contenido de calorías, azúcar y grasa añadidos. Además, a pesar de sus beneficios, la investigación demostró que la cafeína también puede ser peligrosa si se consume en exceso. Y los niños deben evitarla.

«Si bien no se pudo probar la causalidad, es intrigante que estos tres estudios sugieran que tomar café está asociado con un menor riesgo de insuficiencia cardíaca y que el café puede ser parte de un patrón dietético saludable si se consume solo, sin azúcar agregada y productos lácteos ricos en grasas como la crema «, sostuvo Penny M. Kris-Etherton, profesora de Ciencias Nutricionales de la Universidad Evan Pugh y profesora de nutrición en la Universidad Estatal de Pensilvania.

En resumen, los autores del trabajo recomiendan: «Disfrute del café con moderación, como parte de un patrón dietético general saludable para el corazón que cumple con las recomendaciones de frutas y verduras, granos integrales, productos lácteos bajos en grasa o sin grasa y que también sean bajos en sodio, grasas saturadas y azúcares agregados. Además, es importante tener en cuenta que la cafeína es un estimulante y que consumir demasiado puede ser problemático, lo que causa nerviosismo y problemas para dormir».

Respecto de las limitaciones del estudio que pueden haber afectado los resultados del análisis incluyeron diferencias en la forma en que se registró el consumo de café y el tipo de café consumido. También puede haber variabilidad con respecto a la unidad de medida para 1 taza de café (es decir, cuántos ml. por taza). Estos factores pueden resultar en diferentes niveles de cafeína. Además, los investigadores advierten que los estudios originales detallaban solo el café con cafeína o descafeinado, por lo que estos hallazgos pueden no aplicarse a las bebidas energéticas, los tés con cafeína, los refrescos y otros alimentos con cafeína, incluido el chocolate.



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