Es un día clave para el proyecto de etiquetado frontal de alimentos, una herramienta clave en el marco de políticas que favorezcan la alimentación saludable de la población y que, en Argentina, es todavía una deuda pendiente. Un proyecto de ley consensuado entre el oficialismo y la oposición, y que cuenta con el aval del Ejecutivo, buscará ser aprobado esta tarde en el Senado.

El proyecto de Ley de Promoción de la Alimentación Saludable comenzará a debatirse a las 14, luego de que la semana pasada obtuviera dictamen de las comisiones de Salud y de Industria y Comercio.

La iniciativa surgió de la unificación de 15 proyectos vinculados a la temática y es impulsada en conjunto desde el oficialismo por las senadoras oficialistas Anabel Fernández Sagasti y Silvia Sapag, y desde la oposición por Gladys González, Julio Cobos y Silvia Giacoppo, entre otros.

Durante la reunión de comisiones, las únicas en expresarse en contra fueron las senadoras por Tucumán, Silvia Elías de Pérez y Beatriz Mirkin, quienes expusieron argumentos en línea con la defensa de la industria azucarera. Ambas adelantaron que rechazarán el proyecto. Cámaras que nuclean a productores alimenticios y de bebidas sin alcohol también manifestaron su oposición al modelo propuesto y enfatizaron la necesidad de optar por uno armonizado con Mercosur.

Por primera vez, un proyecto de etiquetado cuenta, además, con el aval conjunto de los ministerios de Salud, Agricultura, Ganadería y Pesca; y Desarrollo Productivo. El año pasado, la intención de avanzar desde el Ejecutivo con el rotulado frontal naufragó por la falta de consenso entre los modelos en pugna impulsados por Salud y Producción.

Las claves del proyecto

«Garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada a través de la promoción de una alimentación saludable, brindando información nutricional simple y comprensible de los alimentos envasados y las bebidas analcohólicas, para promover la toma de decisiones asertivas y activas, y resguardar los derechos de las consumidoras y de los consumidores» es uno de los objetivos principales de la norma.

El texto establece que los alimentos y bebidas sin alcohol envasados, «en cuya composición final el contenido de nutrientes críticos exceda los valores establecidos de acuerdo a la presente ley, deberán incluir en la cara principal del envase un sello de advertencia«.

Ese sello, de acuerdo al proyecto, adoptará la forma de octógonos de color negro con borde y letras de color blanco en mayúsculas. El tamaño del sello no podrá ser nunca inferior al 5% de la superficie de la cara principal del envase ni estar cubierto (parcial o totalmente) por ningún otro elemento.

Los valores máximos de calorías, azúcares totales, grasas saturadas y sodio deberán cumplir con el perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ese punto es clave, ya que desde la industria -que se opone al modelo de sellos negros porque considera que “demoniza” a los alimentos– se oponen a la adopción de ese perfil e impulsan uno más alineado con el que recientemente autorizó Brasil, menos rígido.

El azúcar, los aceites vegetales y los frutos secos quedarán exceptuados de la obligación del rotulado.

La OPS sostiene que el modelo de sellos negros es el más eficaz.

La OPS sostiene que el modelo de sellos negros es el más eficaz.

El modelo de sellos negros es el que propicia la OPS. Se lo conoce como «modelo chileno» porque fue el primer país en implementarlo, en 2016. Es el que también adoptaron Uruguay y Perú. Estudios realizados en el país y en la región demostraron que es el que permite una visualización más clara, rápida y directa, y que tiene un mayor impacto en la modificación de la decisión o la intención de compra, en comparación con otros modelos como el del semáforo o el nutriscore.

En caso de contener edulcorantes, el envase además deberá exhibir esta leyenda precautoria debajo de los sellos:»Contiene edulcorantes, no recomendable en niños/as». Y los alimentos y bebidas que presenten exceso de algún nutriente crítico no podrán incorporar información nutricional complementaria (claims) en relación a ese nutriente.

El proyecto establece también la prohibición de toda forma de publicidad de productos que contengan al menos un nutriente crítico en exceso, que esté dirigida especialmente a niños, niñas y adolescentes, y a la población en general. Y también prohíbe incluir personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas o mascotas; la promesa de premios y participación en concursos, entre otros incentivos que fomenten el consumo del producto.

Y dedica un capítulo a la promoción de la alimentación saludable en las escuelas primarias y secundarias. Al tiempo que «sugiere» la prohibición de comercialización, expendio y promoción de alimentos y bebidas que contengan algún sello de advertencia en esos establecimientos.

El texto prevé que las disposiciones establecidas empiecen a implementarse a partir de su publicación en el Boletín Oficial, debiéndose cumplir en un plazo no mayor 180 días desde la entrada en vigencia. Las micro, pequeñas y medianas empresas, así como las cooperativas y los proveedores de productos del sector de la agricultura familiar, podrán exceder el límite de implementación en un plazo no mayor al año, con posibilidad a prórroga.



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