Si bien es cierto que las dietas antiedad no tienen sentido por sí solas, también lo es que existen ciertos alimentos cuya ingesta puede influir en el envejecimiento celular. De poco servirá restringir su consumo, sin embargo, si no se acompaña de ciertos hábitos como “evitar las exposiciones largas al sol, dormir correctamente y hacer ejercicio de forma regular”, explica la nutricionista y dietista del Hospital Quirón San José de Madrid, Elena de la Fuente Hidalgo. Para la experta, cuando hablamos de dietas antienvejecimiento “solemos hacer hincapié en el aspecto físico, sin tener en cuenta lo más importante: que una alimentación correcta, acompañada de unos hábitos saludables, contribuirá a retrasar el estrés oxidativo y el envejecimiento de todas las células de nuestro cuerpo, también por dentro”.

Sin necesidad de obsesionarnos, la dieta mediterránea parece ser la mejor aliada para prevenir los síntomas de la vejez, y seguirla significa no tener que preocuparnos por consumir alimentos concretos o seguir unas pautas determinadas. “Se trata, básicamente, de consumir frutas y verduras enteras y de temporada, en la medida de lo posible crudas o al vapor, cocinar con aceite de oliva y potenciar la ingesta de legumbres, frutos secos, cereales integrales y fermentados como el yogur o el kéfir”, detalla De la Fuente. Entonces, si queremos prevenir el envejecimiento prematuro deberemos evitar, o al menos limitar, estos 6 alimentos: 

Alcohol

Alcohol: su consumo está íntimamente relacionado al envejecimiento prematuro.

Alcohol: su consumo está íntimamente relacionado al envejecimiento prematuro.

La bebida principal de la dieta debe ser el agua, aunque varios nutricionistas recomiendan complementarla con té verde, “muy rico en antioxidantes, que contribuyen a prevenir el envejecimiento celular”, define la médica española. Según un estudio de la Universidad de Kobe, en Japón, elaborado a partir de una muestra de 134 alcohólicos de entre 41 y 85 años, cuanta más cantidad de alcohol se consume más rápido se produce el envejecimiento celular.

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Esto se debe a la longitud de los telómeros, que son los marcadores de proteína de los cromosomas humanos, que influyen en el envejecimiento y la salud en general. Cada vez que una célula se replica se pierde un trozo minúsculo de telómero, de manera que con la edad se van acortando. El estudio mostró que los pacientes que consumían alcohol en grandes cantidades tenían unos telómeros visiblemente más cortos, cosa que provoca un envejecimiento biológico a nivel celular. No hay que olvidar, además, que el alcohol deshidrata, lo que se nota enseguida en el aspecto de la piel.

Papas de copetín

El almidón de las papas de copetín daña células y tejidos y fomenta la formación de arrugas.

El almidón de las papas de copetín daña células y tejidos y fomenta la formación de arrugas.

Según un estudio realizado por la Universidad de Lille 2, en Francia, los alimentos ricos en almidón, como las patatas o los cereales, pueden provocar envejecimiento celular si se cocinan a más de 120º C. Otros efectos adversos del consumo de estos alimentos cocinados a temperaturas altas son la pérdida de memoria y la hipertensión. Esto se debe a que las altas temperaturas dan lugar a un proceso de glicación avanzada, responsable de acelerar el envejecimiento, que causa daños en las células, los tejidos y los vasos sanguíneos. La glicación se produce cuando una molécula de glucosa se adhiere a una de proteína y la debilita hasta que no puede seguir con su trabajo, dando lugar a la formación de arrugas en la dermis.

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De la Fuente señala que si bien el aceite de oliva debe ser la grasa de preferencia en la dieta, recomienda evitar los fritos y apostar por cocciones al vapor o por alimentos crudos acompañados de aceite de oliva también crudo. “El aceite de oliva contiene antioxidantes y omega 3, que protegen del estrés oxidativo y de las enfermedades cardiovasculares”, explica. En este grupo de alimentos encontramos también la palta, los frutos secos y los pescados azules como el atún, la caballa o el salmón.  

Margarina

Margarina: evitala por su alto contenido de grasas trans.

Margarina: evitala por su alto contenido de grasas trans.

Durante muchos años se popularizó la margarina como un desayuno incluso saludable, alternativo a la manteca, pero en realidad contiene gran cantidad de grasas trans, responsables, entre otras cosas, del envejecimiento celular, el riesgo cardiovascular, la obesidad o la diabetes de tipo 2. “Las grasas trans son grasas insaturadas a las que se introducen moléculas de hidrógeno para que pasen de una textura líquida a sólida a temperatura ambiente”, explica Gemma del Caño, farmacéutica especialista en industria alimentaria.

Gracias a este proceso de hidrogenación, son “más manejables, porque son sólidas, de manera que su mantenimiento y conservación son sencillos. Además, son baratas y tienen una palatabilidad (agradable al paladar) que no se consigue con otro tipo de grasas”.

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Según un estudio de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon, en Portland, un nivel elevado de grasas trans en sangre coincide con un volumen cerebral menor y, por tanto, pueden ser responsables del progresivo encogimiento del cerebro que da lugar al Alzheimer. Además de los efectos sobre el cerebro, el consumo de estas grasas, presentes también en la panificación industrial, galletas, fritos y ultraprocesados, produce daño oxidativo en la piel e influye en la formación de arrugas.

Azúcar

El azúcar colabora en la flacidez de la piel.

El azúcar colabora en la flacidez de la piel.

Los alimentos con azúcares añadidos (algunos de los cuales incorporan grandes cantidades sin que apenas lo notemos) tampoco se recomiendan. El azúcar reduce la elastina y el colágeno de la piel, por lo que las personas con un nivel elevado de glucosa en el organismo parecen “más viejos que quienes lo tienen menor”. Esto se debe a que cuando el exceso de glucosa no encuentra vehículos que la transporten a las células se une a las proteínas, entre ellas el colágeno y la elastina, lo que da lugar a que estas pierdan su eficacia y provoquen descolgamiento y flacidez en la piel.

De la Fuente señala que “algunos minerales, como el zinc o el selenio, presentes en determinados alimentos, contribuyen a renovar los tejidos y reafirmar la estructura de la piel”. Las ostras, las almejas, la carne roja o el queso son ricos en zinc, mientras el atún, el salmón o los huevos ​son buenas fuentes de selenio.

Bebidas azucaradas

Bebidas azucaradas, grandes enemigas de cualquier dieta antiedad.

Bebidas azucaradas, grandes enemigas de cualquier dieta antiedad.

Conviene evitarlas no solo por su alto contenido en azúcar, sino también por la cafeína, que puede afectar a los procesos de sueño, cosa que influye directamente en el envejecimiento prematuro de la piel. Pese a que también varios expertos desaconsejan el consumo habitual de jugos, ya que durante el proceso de licuado se pierde la fibra de las frutas, los smoothies pueden ser una buena alternativa a las bebidas azucaradas, ya que se elaboran con la fruta entera.

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“Es fundamental apostar siempre por frutas y hortalizas de temporada, como el kiwi o el pimiento rojo, que aportan vitamina C, fibra y agua, o la uva, rica en resveratrol, que frena el envejecimiento celular”. El kéfir también puede ser un buen aliado antienvejecimiento, ya que, “como ocurre con los yogures naturales y otros fermentados, contiene probióticos que refuerzan el sistema inmunológico y la salud digestiva”.

Sal

La sal acelera el envejecimiento celular, además de fomentar el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

La sal acelera el envejecimiento celular, además de fomentar el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

Según un estudio de la Asociación Americana del Corazón, el consumo excesivo de alimentos salados puede acelerar el envejecimiento celular. Esta es la conclusión de una investigación realizada con adolescentes con sobrepeso u obesos, que presentaban unos telómeros más cortos cuanta más sal consumían. Una reducción de la ingesta de sal en la dieta podría dar lugar, pues, no solo a una pérdida de peso, sino también al mantenimiento de los telómeros, y, por tanto, a un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Una buena manera de reducir el consumo de sal es sustituirla por especias que aporten sabor a los alimentos. “La cúrcuma, por ejemplo, contiene fitoquímicos que tienen propiedades antiinflamatorias”, explica De la Fuente.

Fuente: Laura Conde para La Vanguardia



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