El “Pampa” Edgardo Ballesteros murió producto de una insuficiencia cardíaca. Por su estado de ingreso al nosocomio, se lo hisopó y quedó en calidad de sospechoso para COVID. Tras fallecer horas después sus restos terminaron en una fosa en el cementerio envuelto en sábanas y bolsas, sin comunicación a la familia. Uno de sus hijos reclamó una investigación para conocer responsabilidades de lo sucedido.

A la muerte de un ser querido una familia de nuestra ciudad debió agregarle una penosa, y por ahora inexplicable, situación con respecto al cuerpo de la víctima, en la continuidad de las horas. En la jornada del pasado lunes de junio, a la edad de 87 años falleció en la Clínica Nueva Cruz Azul  Edgardo Luis Ballesteros, más conocido como el “Pampa” Ballesteros; vecino muy conocido en el ambiente del deporte, fundamentalmente en el fútbol (integró equipos campeones de club Gimnasia) y en bochas.      

Sus familiares denunciaron que el cuerpo de Ballesteros fue llevado al cementerio local sin ponerlos en conocimiento y enterrado dentro de sábanas y bolsas. Fue uno de los hijos de la víctima, quien relató  a la prensa algunas de las vicisitudes que debieron transitar, donde vivieron duros momentos.

Edgardo Ballesteros fue internado en el  mediodía del domingo 14 en la Clínica local, dónde ingresa con problemas cardíacos. La situación actual que atraviesa el país motivo que en la atención de los facultativos se decidiera realizarle un hisopado sobre COVID – 19 porque era un paciente de riesgo.

Su hijo explicó que tenía una flebitis en el brazo derecho, que quizás le provocó un poco de fiebre o algo en la garganta, haciendo hincapié en que la principal afección era que su corazón no bombeaba bien y eso provocó un deterioro en la salud. “Cuando el médico me da el diagnóstico, me asegura que al hisopado se lo hacían por la prevención del protocolo, pero que seguro iba a ser negativo” indicó “Pepe” Ballesteros, hijo del fallecido.

Horas más tarde de ser internado, el “Pampa” es traslado al área de terapia intensiva, explicando a la familia que lo habían pasado por su problema de corazón.

El día lunes por la mañana se produce el fallecimiento de Ballesteros y a partir de ahí comienza una triste odisea para su familia. Tras tomar conocimiento de la muerte, el hijo dio aviso a la casa de servicios fúnebres (Silva) para realizar los trámites correspondientes para el traslado al cementerio.

“Más tarde me llaman de la funeraria a decirme que no le querían entregar e cuerpo por los resultados de COVID-19 que le habían hecho, y que tardaba entre 24 y 48 horas” continuó manifestando el hijo de la víctima.

Horas después, un allegado le manifiesta “que estaban sacando cuerpos de la Clínica y que fuera para ver que no fuera su papá.  “Eran las 16 horas, y salgo corriendo para la Clínica a reclamar nuevamente el cuerpo de mi viejo. Las chicas que estaban ahí, no me querían informar nada. ¿Pero por qué? Porque habían sacado el cuerpo a las 10 de la mañana en la ambulancia del hospital y ya me lo habían enterrado en el cementerio y sin esperar el resultado del COVID-19”.

En esos momentos, recibe una comunicación de su tío Ernesto Ballesteros quien le comunica que se trasladara al cementerio que el cuerpo de su padre estaba allí.

Se pudo saber en ese entonces que el “Pampa” Ballesteros había sido enterrado dentro de bolsas. Efectivamente había sido trasladado en una ambulancia y al ser recibido por los empleados del cementerio procedieron a sepultar los restos.

“Enloquecí, lo quería sacar a mi viejo de ahí con las manos. Ernesto hablaba con los pibes para sacarlo. Se comunica con el Intendente… Ni a un perro se lo tira así, de la forma como tiraron a mi viejo. Mi desconfianza era por cómo es todo esto” manifestó el hijo.

 En horas de la mañana, los trabajadores del cementerio procedieron a extraer el cuerpo de la víctima, lo colocaron en un ataúd y lo trasladaron a la capilla del cementerio. El hijo ya se encontraba allí y manifestó: “Mi viejo estaba en dos bolsas de nylon. A la segunda la abrí. Quería estar seguro que era mi viejo. Imagínate lo que fue. Descubrir a tu viejo envuelto en bolsas de nylon… Les dije que no me importaba, que abran las bolsas. Cortan la primera, y en la segunda estaba rotulada con el apellido Ballesteros. Al abrir la segunda bolsa, se encuentran con las sábanas de la Clínica. Mi viejo estaba envuelto con las sábanas como un matambre. Tenía hasta las sondas puestas…”.

“Pepe” Ballesteros mostró indignación por todo lo sucedido con el cuerpo de su padre, y refiriendo que había al menos dos cuerpos más cuerpos que se encontraban en las mismas condiciones. “Esas familias no deben saber nada. Yo recién ayer a las 16 horas supe el resultado de mi viejo y ya me lo habían enterrado a dos metros bajo tierra, embolsado con esas bolsas rojas como si tuviera COVID-19, con las sondas y las mangueras puestas y envuelto con las sábanas de la clínica”, narró con tristeza.

Posteriormente, el cuerpo de Ballesteros fue trasladado a otro sector del cementerio donde ya descansa en paz. En tanto, la familia radicó una denuncia que se tramita ante la Unidad Fiscal de Instrucción 6, del Departamento Judicial Mercedes. La misma está a cargo del Dr. Luis Carcagno, y por el momento ha sido caratulada como “Averiguación de Ilícito”.

Dudas

A partir de lo ocurrido se pudieron ir conociendo nuevos detalles de lo ocurrido. Fue el Director de la Clínica Nueva Cruz Azul, Dr. Raúl Laporta quien lamentando toda la situación vivida por la familia Ballesteros, manifestó que el centro de salud no tiene ningún tipo de responsabilidad con respecto a lo ocurrido. El profesional narró que Ballesteros ingresó con una difícil situación en su estado de salud, y ante los protocolos vigentes por el tema COVID – 19 se lo hisopó. “El paciente vino en un mal estado general, con insuficiencias cardíaca, más la sospecha  de una neumonía, inclusive con un ritmo cardíaco que hubo necesidad de colocarle un marcapasos transitorio, etc. etc….lamentablemente a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron, el paciente falleció, y de ahí en adelante nosotros tenemos que avisarle, primero a la familia –que se hizo- y luego avisarle a la cochería, y después el encargado de retirar el cuerpo de la Clínica, es una ambulancia que está destinada a eso, de la Municipalidad. De ahí en adelante nosotros no tenemos nada que aportar… lo que se hace una vez que se retira el cadáver, nosotros como Clínica no tenemos nada que ver…” destacó el Director de la Clínica.

Laporta indicó que lo que estamos viviendo no es algo habitual, al punto que al internar a un paciente como sospechoso de coronavirus se está impidiendo al familiar de poder visitarlo e incluso los informes son brindados en la mayoría de las veces de manera telefónica.

Más adelante, reiteró que el retiro del cuerpo de un paciente no sospechoso es retirado por la cochería fúnebre y en el caso de los sospechosos  o confirmados actúa la Municipalidad y es quien de ahí en adelante se hace cargo. “Nosotros como Clínica no tenemos nada que ver” destacó el médico.

No obstante, el Director de la Clínica  manifestó que a partir de lo ocurrido mantuvo diálogo con el Secretario de Salud Municipal Dr. Cassiani y con los responsables de las cocherías fúnebres a los fines que se ordene esta situación y exista una mayor comunicación.

Finalmente, Laporta se refirió a lo ocurrido, diciendo: “Lamento que la familia haya pasado por esa situación sobre la cual yo me entero posteriormente de todo esto… lamento y entiendo lo que le pasa a la familia”.

Por su parte, el Intendente Municipal también se refirió al tema. Durante una conferencia convocada por el tema coronavirus, el Intendente fue consultado por lo ocurrido con Ballesteros, también lamentando todo lo ocurrido; en ese sentido confirmó un diálogo con los familiares.

Ernesto Ballesteros,  hermano de “Pampa” se refirió a través de sus redes sociales, despidiendo a su ser querido. Manifestó: “Voy a utilizar este medio para hacer llegar el agradecimiento de la familia de mi hermano y el mío propio, a todos los que de alguna forma u otra me hicieron llegar las condolencias. Pampa hoy creo que está descansando en paz, después de haber vivido una situación realmente de terror, con los años que tengo y sabiendo realmente en la situación que está viviendo el país por la pandemia, nunca hubiese imaginado que el sepelio de mi hermano fuera como ya todos saben”.

“Así que muy agradecidos a todos y espero que nunca nadie pase una situación como la que le tocó a nuestra familia. Estamos muy tristes. Pero con la certeza de que mi hermano no de merecía lo que hicieron. Ahora sí Pampa podés descansar en paz”.

Casos

Sobre la posibilidad que se hubieran dado otros casos  similares a los de Ballesteros, fuentes confiables indicaron a Protagonistas que hasta el momento son tres los casos que han ingresado al cementerio en calidad de sospechosos. Uno de los cuerpos fue cremado y el restante se encuentra sepultado a pocos metros de donde se había ubicado al “Pampa” Ballesteros.  En ese caso, también habría sido enterrado de la misma forma, y con conocimiento previo de sus familiares.

En el tercer caso se trató de una cremación, realizada hace algunos días antes.

¿Qué dicen los protocolos sobre manejo de cadáveres?

No existe por el momento una guía específica para el manejo de cadáveres de personas fallecidas por COVID-19, pero puede ser de aplicación lo contemplado en las Directrices de la Organización Mundial de la Salud publicadas en 2014 sobre Prevención y control de las infecciones respiratorias agudas con tendencia epidémica y pandémica durante la atención sanitaria, que incluye un apartado de Recomendaciones sobre el cuidado de los difuntos y un Anexo de Servicios funerarios y autopsia.

Los cadáveres de personas fallecidas por COVID-19 deben ser considerados como cadáveres del Grupo II según lo establecido en el documento de Manejo Seguro de cadáveres del Ministerio de Salud de la Nación (Categorización de infecciones en cadáveres según riesgo de contagio y modo de transmisión).

Recomendaciones para Enfermería:

Se limitarán al mínimo imprescindible las actuaciones sobre el cadáver. No debe realizarse la extracción de sondas, tubos y/o drenajes que se le hayan colocado al cadáver.

Se deben tapar los orificios con un algodón embebido en una solución desinfectante de uso hospitalario (Amonio Cuaternario o similar), o con una solución de hipoclorito sódico que contenga 5.000 ppm de cloro activo (dilución 1:10 de una lejía con concentración 40-50 gr/litro preparada recientemente).

Traslado desde la sala de internación o espacio de aislamiento:

El cadáver debe ser transferido lo antes posible al depósito después del fallecimiento. Antes de proceder al traslado del cadáver, debe permitirse el acceso de los familiares para una despedida sin establecer contacto físico con el cadáver, ni con las superficies u otros enseres de su entorno o cualquier otro material restringiéndolo a los más próximos y cercanos. Las personas que entren deben tomar las precauciones de transmisión por contacto y gotas, siendo suficiente una bata desechable, unos guantes y una mascarilla quirúrgica.

Las personas que participen en el traslado del cadáver deberán contar con equipos de protección personal adecuados, similares a los recomendados para el personal de salud que atiende casos en investigación, probables o confirmados para infección por COVID-19 según disposiciones vigentes y cumplir con las normas de bioseguridad dispuestas por ley a tal fin, respecto de quienes manipulan materiales biológicos potencialmente infecciosos. https://www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19/recomendaciones-uso-epp

El cadáver debe introducirse en una bolsa plástica de alta densidad, impermeable y con cierre hermético, debidamente identificada como material infectocontagioso, que reúna las características técnicas sanitarias de resistencia a la presión de los gases en su interior, estanqueidad e impermeabilidad. La introducción en la bolsa se debe realizar dentro de la propia habitación de aislamiento. Esta bolsa, una vez cerrada y con el cadáver en su interior, se deberá pulverizar con desinfectante de uso hospitalario o con una solución de hipoclorito sódico que contenga 5.000 ppm de cloro activo (dilución 1:10 de una lejía con concentración 40-50 gr/litro preparada recientemente).

El cadáver adecuadamente empacado en la bolsa se puede sacar sin riesgo para conservarlo en el depósito mortuorio, colocarlo en un ataúd para llevarlo al tanatorio, enviarlo al crematorio o realizar el entierro.

Otras actuaciones sobre el cadáver

Se recomienda limitar al mínimo imprescindible las actuaciones sobre el cadáver, ejemplo extracción de marcapasos. El personal de la funeraria debe ser informado de que se trata de un cadáver de una persona fallecida por COVID-19. Las personas que realicen estas actuaciones deberán aplicar medidas de protección similares a las recomendadas para el personal sanitario que atiende a pacientes de COVID-19.

No se deben realizar actuaciones de limpieza ni intervenciones de tanatopraxia o tanatoestética sobre el cadáver.

Transporte al tanatorio y destino final

Tras la correcta introducción del cadáver y desinfección de la bolsa sanitaria estanca, la manipulación exterior de esta o del ataúd que la contenga no comporta riesgos.

El personal que realice el traslado deberá ser informado previamente, así como del procedimiento a seguir en el caso de producirse un incidente.

La empresa funeraria es la responsable de la adecuada gestión de los residuos que se puedan producir en la prestación de los servicios funerarios.

La disposición final de los cuerpos puede tener cuatro destinos de acuerdo con los ritos religiosos, las costumbres del lugar y/o las disposiciones judiciales emanadas de la autoridad competente, a saber:

• Conservación.

• Inhumación.

• Cremación.

• Traslado al extranjero

La inhumación, que resulta ser el fin más buscado en caso de fallecimientos individuales, múltiples y masivos, debe cumplir con algunas normas básicas, en especial la de identificación y registro de las tumbas, aislamiento de los predios, cumplimiento de normas de salud pública y de procedimientos de bioseguridad y respeto a los principios de diversidad y no discriminación.



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