La hipertensión es la causa prevenible más importante de enfermedades cardiovasculares y ACV, que provocan a nivel local el mayor número de muertes. En Argentina, la presión arterial elevada afecta por lo menos a un tercio de los adultos: la mitad de ellos lo desconoce y la otra mitad no tiene controlados sus valores (algunos por no estar tratados y otros por fallas en el tratamiento). Para empezar a mejorar en esos aspectos, a fines de 2018 la Secretaría de Salud lanzó un plan nacional que tuvo su prueba piloto en La Rioja, con resultados favorables, ya que en los primeros seis meses aumentó un 20% el número de diagnósticos, un 30% el de personas tratadas y subió un 40% la utilización de terapia combinada (dos o más fármacos antihipertensivos) en los centros de salud que participaron de la experiencia pionera, según se anunció en una de las sesiones del 45°Congreso Argentino de Cardiología.

El Plan Nacional de Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de la Hipertensión Arterial en el Primer Nivel de Atención se basa en el rastreo, control y seguimiento activo de la población objetivo a través de los agentes sanitarios, la elaboración y difusión de guías nacionales (realizadas en conjunto con sociedades científicas y “que están próximas a salir”, afirmaron), así como el algoritmo terapéutico para estandarizar el tratamiento y la promoción de la utilización de tensiómetros oscilométricos validados. Se trata de una iniciativa lanzada en alianza  con la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS / OMS) a través del proyecto HEARTS, a la que La Rioja fue la primera provincia en adherir, mientras se espera que en los próximos meses se sumen Salta y Tierra del Fuego y progresivamente se extienda a todo el país.

“La idea es salir a detectar personas con hipertensión arterial e implementar su tratamiento, incluso con acceso gratuito a cinco medicaciones”, señala Claudio Majul, ex director del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y miembro del panel  que elabora las Guías de Hipertensión Arterial de la Secretaría de Salud de la Nación.

Se seleccionaron para comenzar cinco centros de atención primaria de la salud (CAPS) de la capital provincial, con una población objetivo que ronda las 36.000 personas mayores de 18 años. De cada centro público salieron equipos conformados por médicos/as, enfermeros/as y promotores/as comunitarios distribuidos en diferentes zonas y realizaron mediciones de presión arterial casa por casa con tensiómetros digitales validados, según describió el cardiólogo Andrés Rosende, coordinador del Programa Nacional de Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares de la Secretaría Salud de la Nación.

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A cada persona que se le detectaba valores elevados (el límite máximo a partir del cual se considera hipertensión es 14/9), el agente sanitario le gestionaba un turno para que se acercara al centro de salud a realizar una nueva medición. Con dos tomas de presión elevadas se procedía a seguir un protocolo que incluye la prescripción de medicación y un control mensual. En cada visita, si la presión seguía sin estar bajo control, se agregaban medicamentos, además se hizo un monitoreo para que el paciente no faltara a la consulta y así reforzar la adherencia, explicó. Las personas hipertensas fueron ingresadas al sistema, con historias médicas informatizadas.

“Como resultado, las cifras correspondientes al primer semestre del Programa en La Rioja muestran en promedio un aumento del 20% en la cantidad de pacientes diagnosticados y 30% más de hipertensos tratados, lo que demuestra que un hipertenso que se detecta tiene oportunidad de ser tratado y controlado”, subrayó Rosende.

Y añadió que también creció aproximadamente un 40% la proporción de pacientes que accedieron a una terapia combinada, es decir, a la toma de más de un fármaco para controlar la presión. “Esto es importante porque más del 80% de los pacientes va a necesitar dos o más fármacos para tratar la hipertensión arterial: el 60% va a necesitar 2 fármacos, un 15% va a precisar 3, incluso un 5% necesitará más de 3 fármacos (que son los hipertensos más graves), mientras que solo un 10% de los hipertensos puede ser manejado con uno solo”.

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Por eso, uno de los objetivos a futuro (está proyectado para 2021) es lograr la incorporación en el botiquín de la coordinación de medicamentos de la Cobertura Universal de Salud (CUS) de al menos una combinación de antihipertensivos a dosis fija en un solo comprimido.

Además de adherir al tratamiento farmacológico, hay hábitos que pueden ayudar a minimizar las probabilidades de hipertensión y sus consecuencias adversas como mantener una dieta saludable (baja en sal, rica en frutas y verduras, legumbres y pescado), evitar o limitar la ingesta de alcohol, no fumar, realizar actividad física en forma regular y gestionar el estrés de manera saludable (a través de la meditación, el ejercicio y las relaciones sociales positivas).



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