La intoxicación con metales pesados es poco conocida. Carece de suficiente divulgación e, incluso, hasta en el ambiente médico no se la suele tener en cuenta debido al hecho de que la mayor parte de los elementos químicos involucrados, que se consumen en forma crónica y lenta, genera alteraciones y patologías luego de 10, 15 o más años. Además, muchas veces, estos cuadros ni siquiera se vinculan con esta clase de intoxicación porque la polución ambiental y alimentaria existen desde 20 o 30 años antes de que se presenten los síntomas.

Los metales pesados más frecuentes asociados con intoxicación son plomo, aluminio, mercurio y cadmio.

El aluminio está presente en:

  • aerosoles,
  • perfumes, 
  • insecticidas,
  • utensilios domésticos
  • y medicamentos.
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El mercurio:

  • en la industria de fabricación de luces fluorescentes,
  • exploración y extracción de oro (se emplea en su separación del resto de los metales).
  • El contaminante metilmercurio llega por distintas vías a los cursos de agua y puede contaminar pequeños peces que luego son ingeridos por los de consumo humano. Por lo tanto, aquí hay otra posible vía de intoxicación.

El cadmio:

  • en el cigarrillo
  • y en la industria de elaboración de baterías,
El cadmio está presente en los cigarrillos.

El cadmio está presente en los cigarrillos.

El plomo es endémico:

  • en pinturas
  • y estaciones de servicio de combustible, entre otras.

Cuáles son los riegos de la intoxicación crónica con metales pesados

Varios órganos pueden verse afectados con el paso del tiempo. Dependerá del tipo de metal. Por ejemplo, el sistema nervioso central está asociado con alteraciones de la memoria y cognitiva. Se puede evolucionar hacia una demencia senil o variable de Alzheimer.

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Las patologías pulmonares se reparten desde bronquitis hasta enfisema y, en algunos casos, neoplasias; las alteraciones renales asociadas a hipertensión arterial, sobre todo, ante la presencia de cadmio; la descalcificación de huesos en presencia de plomo que sustituye al calcio óseo; patologías cardiovasculares como miocardiopatías hasta inflamación de endotelio que puede conducir a aterosclerosis; neuropatías de terminales nerviosas; trastornos hepáticos (no olvidar que el hígado es el laboratorio del organismo), e hipertensión arterial.

¿Todas las personas expuestas a metales pesados corren el riesgo de contaminación?

El organismo tiene un sistema de defensa endógeno, es decir, se defiende de los tóxicos de manera natural, pero se establece una lucha entre agresión y defensa, y dependerá de la susceptibilidad de cada paciente.

El mineralograma de cabello, aprobado en la década del 70 por la OMS, es el mejor método para identificar metales pesados en el organismo. El pelo es un órgano de excreción y eliminación de estos. Por lo tanto, se convierte en una excelente herramienta para estudiarlos y evaluarlos. El análisis en plasma solo tiene valor en pacientes recientemente intoxicados y agudos, lo mismo que en la orina, pero el diagnóstico crónico pasa por el cabello. En caso de que el paciente se lo tiña, debería realizarse seis semanas después de la última tintura.

El célebre caso de Gillian Genser. Trabajó durante 15 años de su vida en una escultura sin saber que se estaba envenenando de intoxicación por metales pesados.

El célebre caso de Gillian Genser. Trabajó durante 15 años de su vida en una escultura sin saber que se estaba envenenando de intoxicación por metales pesados.

Está indicado en aquellos que han tenido historia de exposición a metales pesados, aunque ante el avance de la polución ambiental y del consumo de alimentos contaminados con conservantes, entraría en el protocolo rutinario, si bien no es un estudio de primera elección.

Por ejemplo, en pacientes que consumen ácido omega 3 por su cuenta y presentan alteraciones de la memoria, debería buscarse la intoxicación por mercurio.

En síntesis, no sirve para todos, pero sí para muchos que pudieran ser rápidamente identificados y prevenir enfermedades futuras. Habría que instrumentar este estudio como prevención.

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Cómo se trata la intoxicación con metales pesados

El método más importante es la quelación, que consiste en atrapar cada átomo de contaminante. Los agentes quelantes se administran por vía intravenosa.

El margen de éxito del tratamiento es del 100 por ciento. A veces, se realizan dos quelaciones separadas por seis meses. Dependerá del metal y del grado de contaminación. Es fundamental el buen funcionamiento del sistema renal.

Eliminados los metales pesados, se descarta la enfermedad presente. Dependerá, claro está, del tejido afectado y del grado de compromiso al que se llegó. Si el diagnóstico es tardío, habrá secuelas. Un ejemplo evidente es la demencia senil causada por metales pesados.

Conclusión: si existen factores epidemiológicos asociados a los metales pesados, durante el interrogatorio médico es importante consultar acerca de estos. El paciente sabe que ciertos trabajos, la polución ambiental y los alimentos contaminados con conservantes pueden ocasionar intoxicaciones crónicas por las que se pagará un precio algunas décadas más tarde. Por ello, ante la presencia de síntomas vagos que no se pueden encuadrar en una enfermedad específica, habría que pensar en una intoxicación de estas características.

Por Dr. David Sudacov, médico de familia.

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RR



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