La investigación de la relación entre los niveles de testoterona y la sexualidad de las mujeres es de alguna manera una cuenta pendiente. Sin embargo, este escenario puede estar modificándose: un reciente estudio pone el foco precisamente en este vínculo, y descubre que las mujeres que tienen una mayor presencia de esta hormona experimentan también mayor frecuencia y variedad en el plano sexual.

La investigación, publicada en The Journal of Sex Research, revela que también en los hombres los niveles de testosterona parecen estar significativamente relacionados tanto con el tipo de relaciones íntimas en las que participan, como con su comportamiento sexual.

Los hallazgos de la tercera Encuesta Nacional Británica de Actitudes Sexuales y Estilos de Vida (Natsal-3) proporcionan los primeros conocimientos detallados sobre cómo la hormona está implicada de manera diferente en el comportamiento sexual de hombres y mujeres a nivel de la población.

El estudio

Para poder llegar a sus conclusiones, los investigadores midieron la testosterona en muestras de saliva de casi 4.000 adultos y utilizaron cuestionarios para investigar los vínculos entre la cantidad de andrógenos y cómo las personas expresan su sexualidad.

A los participantes que habían tenido al menos una pareja sexual en el año anterior a la entrevista se les preguntó sobre problemas con la función sexual, como falta de interés en tener relaciones sexuales y problemas para lograr o mantener una erección.

Los participantes fueron consultados respecto a sus prácticas sexuales. Foto Shutterstock.

Los participantes fueron consultados respecto a sus prácticas sexuales. Foto Shutterstock.

Los autores midieron una variedad de comportamientos sexuales, incluidas diferentes prácticas en las cuatro semanas previas a la entrevista, la frecuencia de la masturbación y el número o tipo de parejas durante los últimos cinco años y también durante toda la vida.

También se preguntó a los participantes sus opiniones sobre los diferentes tipos de relaciones sexuales, como las aventuras de una noche.

En general, hubo un vínculo más fuerte para las mujeres que para los hombres entre los niveles más altos de testosterona y la actividad sexual solitaria en comparación con una pareja. Los autores sugieren que esto podría estar relacionado con los «diferentes significados y motivaciones que las mujeres atribuyen al sexo en solitario y en pareja».

Según el análisis de la London School of Hygiene and Tropical Medicina (LSHTM), UCL, Universidad de Manchester y el Centro Nacional de Investigación Social en las mujeres, los niveles significativamente más altos de testosterona fueron indicativos de haber experimentado una relación con personas del mismo sexo, y también mayor frecuencia de masturbación de manera más reciente.

Por su parte, los hombres con niveles más altos de la hormona tenían más probabilidades de haber tenido más de una pareja sexual al mismo tiempo en los últimos cinco años, y también de haber tenido relaciones sexuales heterosexuales recientes.

Una hormona asociada a los hombres

Hasta ahora, la testosterona se ha sido considerada comúnmente como impulsora biológica del deseo sexual en los hombres, aunque la evidencia no era concluyente, y su papel en el deseo femenino se comprendía aún menos. Por eso, los autores afirman que estos hallazgos ayudan a abordar «el déficit» en la atención prestada al papel de los andrógenos en la sexualidad de las mujeres.

Las mujeres con niveles más altos de testosterona practicaban con más frecuencia la masturbación. Foto Shutterstock.

Las mujeres con niveles más altos de testosterona practicaban con más frecuencia la masturbación. Foto Shutterstock.

“Existe una escasez de datos a nivel de población sobre las diferencias entre hombres y mujeres en la relación entre la testosterona y la función sexual, las actitudes y el comportamiento”, sostiene Wendy Macdowall de LSHTM.

“Se han planteado preguntas sobre la naturaleza y el objeto del deseo sexual en las mujeres. Nuestros datos tienden a confirmar que las diferencias entre hombres y mujeres deben entenderse examinándolas en el contexto de las influencias sociales y hormonales sobre la función y el comportamiento sexuales», agrega.

De hecho, apuntan que las investigaciones anteriores sobre las hormonas y la sexualidad femenina han tendido a centrarse únicamente en aspectos de la reproducción como la menstruación. En los hombres, la atención se ha centrado en su papel en la capacidad de desempeñarse sexualmente, por ejemplo, para lograr una erección.



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