Prejuicios, miedo de plantearlo a la pareja, tabúes, creencias varias, vergüenza, no saber por dónde arrancar y desconocimiento en el tema son algunos de los obstáculos por los que muchas parejas todavía no se animaron a incursionar en el mundo de los juguetes sexuales. La oferta es variada:  artículos de diferentes tamaños, texturas, materiales y colores, diseñados para el disfrute sexual de forma individual o dentro del vínculo amoroso.

«Lo que siempre les digo a mis pacientes es que es cuestión de probar. Es como decir ‘no me gusta el helado de crema, pero nunca lo probé’. No hay nada malo en probar, y si no me gusta el helado de crema, no hace falta volver a probarlo. O quizás ese día no estaba preparada o no tenía ganas y puedo probarlo más adelante», grafica en diálogo con Clarín Mariela Tomassini, Psicóloga y Sexóloga Clínica, especializada en Diversidad y Género y Educación Sexual Integral.

Y amplía: «La sexualidad puede variar con el tiempo y lo que hoy me gusta y no me gusta puede luego cambiar. Entonces, no pasa por perderse algo, sino que sería agregarle algo a tu vida sexual, pero que no pasa nada si no hay interés. Lo importante es que esta decisión no sea debido a tabúes socio-culturales. Siempre se puede hacer una consulta sexológica para trabajar sobre ellos, que en muchos casos no permiten disfrutar de una sexualidad plena y libre de prejuicios».

Los más utilizados

Si bien es enorme la variedad de juguetes que existen, los más utilizados en la Argentina son el anillo vibrador a distancia, el succionador de clítoris, el Strap On (el dildo conocido como pene femenino) y el vibrador para pene.

«Sumar los juguetes sexuales ayuda a romper con la monotonía y experimentar nuevas sensaciones. Cambio, innovación, es indudable la creatividad, poder incrementar la excitación y te predispone al momento del encuentro íntimo. Además, son de gran ayuda para aquellas personas que presentan algún tipo de disfunción sexual«, explica Lourdes Budes, licenciada en Psicología con Especialización en Sexología Clínica.

Especialistas coindicen en que la incorporación de accesorios estimula la creatividad. Foto: Lucía Merle/ archivo.

Especialistas coindicen en que la incorporación de accesorios estimula la creatividad. Foto: Lucía Merle/ archivo.

¿Por dónde arrancar?

Tomassini afirma que es importante animarse y soltar los tabúes, ya que el juguete viene a complementar y no a reemplazar a nadie.

«Pueden buscar de manera conjunta, o si ya una de las partes tiene alguno en mente, puede mostrárselo. Aconsejo ir de menos a más. Anillos, vibradores, succionadores de clítoris, dildos para doble estimulación, balitas», enumera.

Budes hace hincapié en informarse en profundidad sobre qué es lo que se busca, según los gustos, por lo que sugiere consultar en tiendas online o en algún sex-shop.

«Cuando sepas qué hay disponible y qué querés, podés sacar el tema con tu pareja y contarle que te interesaría incorporar algún juguete erótico en tu vida íntima. Sobre todo, enfatizá en que querés disfrutarlo con él o ella y excitalo o excitala con la idea», expresa Budes.

Clarín consultó a vendedores de juguetes sexuales, quienes cuentan su experiencia a la hora de atender a las personas que por primera vez se animan a incursionar en el tema.

«Notamos muchas dudas con respecto a mitos que tienen los juguetes como, por ejemplo, el tamaño, la vibración y la función que cumplen. Por lo general, vemos más dudas en el público masculino que no quiere ser ‘suplantar por un juguete. Por lo tanto, comienzan comprando lubricantes, aceites y velas«, dice Damián Goldfinger, responsable de Redes y Área comercial de Suich Argentina .

«Sin embargo -continúa-, cuando les aclaramos las dudas (qué tamaño tiene, cuántas funciones de vibración poseen, qué tipo de lubricante es el ideal para el tipo de sexo que buscan), el público responde afirmativamente.»

Goldfinger recomienda arrancar con los juegos de dados, de cartas, aceites para masajes, velas para masajes, aceites comestibles, esposas y arnés para la cama.

«Los juguetes sexuales que vendemos no son solo para el acto sexual, tenemos algunos que son usados para la previa, tales como los geles saborizados y aceites que los recomendamos bastante, más que nada para usar en masajes. Tienen un efecto de calor que estimula el placer», comenta Alicia Arismendi, dueña de Sexshopm.

Y continúa: «Además, sugerimos bastante los anillos para el pene que, si bien son para el uso de los hombres, darán la satisfacción a la mujer. A la vez, crea una erección más potente y duradera. Otros son los dildos, más conocidos como consoladores, un clásico infaltable si estás recién arrancando​».

En la pareja, el juguete complementa y no reemplazar a nadie, afirman. Foto: Lucía Merle/ archivo.

En la pareja, el juguete complementa y no reemplazar a nadie, afirman. Foto: Lucía Merle/ archivo.

Consejos

A la hora de los recaudos que deben tomar los principiantes, la sexóloga clínica Carla Ileana Galiano afirma que es importante utilizar los juguetes para lo que están diseñados, tener en cuenta si son sumergibles o no, en especial los vibradores, ya que hay algunos que pueden usarse bajo el agua.

«Hay algunos dildos/vibradores que si bien son más económicos su material es más poroso, están hechos de jelly (gelatina), lo cual hace difícil su limpieza y son más propensos a que se deterioren», advierte.

Galiano, además, precisa una serie de recomendaciones para tener en cuenta:

No prestarlos​. Los complementos eróticos son de uso íntimo, obviamente que si se utilizan con otra persona se puede usar un preservativo.

✔Para los juguetes que utilizan pilas no dejarlos con ellas puestas porque pueden oxidarse. Para los que son recargables, cuidar que los cables no se dañen y utilizar el cargador correspondiente.

Mantener la higiene, limpiarlos antes y después de su uso.

No pasar de ano a vagina para evitar infecciones.

✔Si un juguete se deterioró (por el material, el tiempo, un golpe o lo que fuere), comprar otro. Se trata de una cuestión de salud e integridad física.

Los anillos vibratorios, entre los más vendidos. Foto: Lucía Merle/ archivo.

Los anillos vibratorios, entre los más vendidos. Foto: Lucía Merle/ archivo.

El fantasma de la sustitución

A la hora de hablar de mitos, uno de los que aparece en relación a este tema es que los juguetes terminen reemplazando la erótica y la pasión que existe dentro de la pareja. Pero, ¿es realmente así?

«No, al contrario, suma. Pero es verdad que hay personas que se sienten intimidadas si la pareja le dice de incorporar un juguete sexual. Esto pasa también al sentir que si la persona se masturba en solitario es porque no está satisfecha en la relación. Y son dos cuestiones diferentes. Nada reemplaza, sí complementa», afirma Tomassini.

«Hay que hacer espacio para cierto grado de individualidad erótica, y, a su vez, muy necesaria para mantener el deseo. Y recordemos, que cada persona es responsable de su propia sexualidad, por eso es esencial conocer nuestras zonas erógenas, qué nos gusta y qué no, y de qué manera, para nuestro propio autoconocimiento y placer, y, a su vez, para poder comunicarlo a la pareja sexual», agrega.

«La idea es sumar, es decir, que los juguetes sexuales sean un complemento, jamás pueden sustituir o reemplazar. Proveen de mucho placer, creatividad y pasión a los encuentros de la pareja. Es fundamental focalizar en la importancia que tiene la comunicación, poder hablar con nuestra pareja sobre nuestra vida sexual. Decidir en conjunto, de manera consensuada el incorporar y disfrutar de diferentes juegos, créanme que es maravilloso. De esa manera los fantasmas relacionados a la sustitución, seguramente desaparecerán, y la relación se fortalecerá. Así como la confianza y complicidad», cierra Budes.



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