Cada vez hay mayor evidencia científica sobre el impacto de lo que comemos en la salud y acerca de qué patrones alimentarios son los que se asocian a mayores resultados positivos. En ese sentido, las dietas plant based vienen picando en punta en los últimos años, no sólo por sus beneficios para la salud, sino porque favorece una alimentación sustentable a futuro. Ahora, un nuevo estudio mostró que comer más alimentos de origen vegetal y limitar los de origen animal y el consumo de grasas saturadas puede ayudar a ralentizar la insuficiencia cardíaca (IC) y reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en Argentina y el mundo. En las personas con IC, el corazón no puede bombear sangre rica en oxígeno en forma eficiente a todo el cuerpo, por lo que sus efectos perjudiciales pueden afectar a varios sistemas de órganos y se asocia a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Asimismo, los cambios en la estructura y función cardíaca (remodelación cardíaca) que preceden a la aparición de la IC se asocian con una mala función cognitiva y salud cerebral.

La adopción de ciertos patrones alimentarios, como la dieta mediterránea y los enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH), que se caracterizan por una ingesta elevada de alimentos de origen vegetal, se encuentran entre las recomendaciones de estilo de vida para la prevención de la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si un régimen que enfatiza los alimentos que se cree que promueven el mantenimiento de la salud neurocognitiva también mitiga los cambios en la estructura y función cardíacas.

Investigadores de la Universidad de Boston (Estados Unidos) encontraron que la dieta MIND (una combinación entre la mediterránea y la DASH), que enfatiza el consumo de bayas (frutos rojos) y vegetales de hojas verdes mientras limita la ingesta de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y productos animales, benefició positivamente la función del ventrículo izquierdo del corazón, que es responsable de bombear sangre oxigenada por todo el cuerpo.

Aconsejan aumentar la ingesta de vegetales. Foto Shutterstock.

Aconsejan aumentar la ingesta de vegetales. Foto Shutterstock.

En el estudio, que contó con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y la Asociación Americana del Corazón (AHA), los investigadores evaluaron los datos dietéticos y ecocardiográficos de 2.512 participantes del Framingham Heart Study (un estudio de seguimiento de larga duración sobre riesgo cardiovascular), compararon su puntaje de dieta MIND con medidas de estructura y función cardíacas y observaron que un patrón dietético que enfatiza los alimentos que se cree que promueven el mantenimiento de la salud neurocognitiva también previene la remodelación cardíaca.

Los investigadores señalan que estudios anteriores ya habían puesto de manifiesto la importancia de la dieta como factor de riesgo modificable para el deterioro cognitivo y la demencia. «Nuestros hallazgos resaltan la importancia de la adherencia a la dieta MIND para una mejor salud cardiovascular y reducir aún más la carga de enfermedades cardiovasculares en la comunidad», explicó Vanessa Xanthakis, una de las autoras, profesora asistente de medicina y bioestadística e investigadora de el Estudio del corazón de Framingham.



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