Mi querido profesor Sebastián Bertucelli siempre nos lo repetía en forma de pregunta en la facultad cuando queríamos implementar una estrategia de cambio, tanto en un paciente como en una organización: ¿pero quiere/n cambiar?

Su pregunta no era menor. Estamos convencidos que el cambio es un asunto de deseo espontáneo, de entusiasmo emergente, pero la realidad nos dice que no, que cambiar duele, es difícil, esforzado, y tiene que estar sostenido por una profunda motivación que, además, se sostenga en el tiempo. Si no, no hay cambio, sólo hay ensayos conductuales.

Y esta pandemia duele, cuestiona, replantea…vaya si sacude nuestros cimientos, y los de las compañías también.

Las empresas han venido incluyendo en las últimas décadas el concepto de «bienestar» para producir cambios que motiven a sus empleados, pero lo han acuñado desde una base light, superflua (en su mayoría), como la suma de prácticas «que hacen bien», lo que se asimilaría mejor a un concepto como el de calidad de vida.

Pero hoy sabemos que hacer cosas saludables no necesariamente nos hace felices. Hay algo más que el simple entusiasmo o satisfacción con mover el cuerpo, hacer algo disfrutable o cuidar nuestro peso. Está el sentido de nuestras vidas, de por qué y para qué trabajamos, de la importancia del uso nuestro tiempo y de los valores que nos direccionan. Entonces asoma un nuevo paradigma: ya estamos listos para dar un paso más allá de lo que llamábamos bienestar y llegar a la «espiritualidad». Aquí parece haber sustancia, sentido, dirección. Y las empresas no tienen tanto temor en llamarla por su nombre. Y quizás eso es lo que se viene.

Para Reynoso, se está abriendo la puerta de "la búsqueda de sentido, de espiritualidad".

Para Reynoso, se está abriendo la puerta de «la búsqueda de sentido, de espiritualidad».

Un avión de dos motores

«La pandemia aceleró todo, aceleró procesos incipientes en curso», dice Pablo Cavallieri, CEO de Fixplace. «Yo lo siento a este proceso como un avión de dos motores, todo avión debe tenerlos para sostenerse: por un lado hay un motor de corto plazo y por otro uno de largo. El primero hace referencia a cómo seguir ahora, a cómo no caerse y mantenerse en el aire, mientras que el segundo tiene que ver con innovaciones, con cambios a largo plazo que todas las compañías van a tener que realizar. Básicamente, las empresas van a tener que brindar felicidad al empleado. Las personas van a poder elegir en el futuro (al menos en un nivel general) a dónde hacerlo de acuerdo al entorno de felicidad que las compañías les brinden. La espiritualidad entra allí también. Las empresas van a empezar a considerar más la espiritualidad en el futuro. Y por eso mindfulness va a ser una herramienta clave también».

Para Ariel Rossi, coach, capacitador, docente universitario con mucha experiencia en empresas, hay un cambio incipiente que él captó desde los espacios académicos. «Noté que los alumnos necesitaban sentirse escuchados, contenidos, que necesitaban que se les pregunte desde un lugar distinto, más humano. Mayormente no se reparaba en esta dimensión a nivel universitario, nadie se preocupaba qué había detrás del alumno, pero el desconcierto, la complejidad y unicidad de cada uno pide a gritos ese cambio hoy. Yo me animé a ir a ese lugar y abrir el espacio como profesor, fue revelador y liberador también», dice.

«Con las empresas ocurre algo similar. Hay otro lugar que reclaman los empleados, porque nunca cambió de fondo la relación líder-colaborador en términos de confianza, bienestar y delegación. Estamos en un tsunami de todo, todo revuelto, y es hora de que los líderes tomen protagonismo e iniciativa real con el tema de un bienestar emocional genuino«.

Espiritualidad: ¿cómo?

¿Llevar la religión a las empresas? Claramente no. No estamos hablando de eso, estamos sugiriendo la necesidad de implementar prácticas que nos permitan acceder a una dimensión de valores que actualmente no es fácil encontrar en las compañías.

Desde nuestra humilde comprensión, el mindfulness puede ser una práctica de ese tipo. Surgida en un contexto oriental budista, ha sido adaptado en occidente hace 40 años y los protocolos están dirigidos a un despertar de la consciencia que va más allá de sentirnos relajados o contentos. Transmite una comprensión y amabilidad que puede redundar en creatividad, vínculos más sanos, colaboración y bienestar en la empresa.

Hay prácticas que permiten "encarnar" la atención plena en nuestras vidas.

Hay prácticas que permiten «encarnar» la atención plena en nuestras vidas.

Train Your Brain Argentina, el espacio que lidero, ha acompañado a varias empresas en el cultivo del mindfulness y el bienestar durante varios meses. 

Durante sesiones cortas de 15 a 30 minutos, diarias o de algunas veces a la semana, vamos tocando temas claves que forman parte de los programas protocolizados del mindfulness, como el significado de atención plena, las distorsiones del cerebro (automatismo, mente que divaga), percepción desatenta versus consciencia, manejo de estrés y emociones y otros muchos temas más.

Lo interesante es que vamos acompañando este aspecto psicoeducativo con prácticas concretas (que luego se pasan a audios) que permiten «encarnar» la atención plena en nuestras vidas y, además, los invitamos a reconocer valores universales y cultivarlos, como la consciencia de interconexión, la bondad y la aceptación transformadora. En tal sentido, muchos comienzan en su empresa y luego siguen, de forma personal, una búsqueda por otros espacios u organizaciones.

No cabe duda que se está abriendo con aceleración una puerta que parecía más pesada y rígida apenas unos meses atrás: la del bienestar, del equilibrio emocional, el centramiento en tiempos de crisis y dolor pero, especialmente, de la búsqueda de sentido, de espiritualidad. Y que eso puede modificar procesos de gestión y ejecución de trabajo de raíz.

Hace unos días una persona de recursos humanos me envió un mensaje urgente: «Quiero saber más del concepto de bondad amorosa, lovingkindness, es muy interesante» declaró. En su búsqueda está la semilla de un cambio más humanizante e integral para las empresas. El cultivo de la verdadera felicidad.

*Martín Reynoso es psicólogo, director de Train Your Brain Argentina y autor de «Mindfulness, la meditación científica».

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