Jon Kabat-Zinn, creador del programa más importante de mindfulness en el mundo, dice que antes de comenzar el día debemos meditar para llegar más despiertos y sintonizados.

Se trata de afinar nuestro instrumento, la mente, como afina el músico su instrumento antes de iniciar un concierto. Ningún músico ingresa a la sala de concierto sin haber afinado primero su instrumento, cualquiera éste sea. De esa manera se asegura de que surgirá un sonido apropiado.

Hace rato que sabemos que es necesario encontrar cierto bienestar personal para que nuestra vida fluya un poco más, para que los imponderables y las dificultades de la existencia no desborden nuestras capacidades de afrontamiento. Así lo enseñó el Buda cuando habló de “»liberar la mente de sufrimiento» y muchos líderes más.

Pero hay un personaje de la historia de la humanidad que se tomaba bien en serio esto. Que exigía a sus discípulos un duro entrenamiento para iniciarse en el camino del conocimiento. Nosotros lo conocemos por un teorema nada más. Pero el hombre hizo alguna cosas más.

Busto de Pitágoras en Roma, Italia. Foto Shutterstock.

Busto de Pitágoras en Roma, Italia. Foto Shutterstock.

5 añitos de silencio para empezar

Le pido ayuda a mi madre, Mirtha Godoy, o Dolly para todos, licenciada en filosofía y docente de toda la vida, que me explique quién era este famoso Pitágoras de Samos, que vivió en el siglo VI a. de C.

«Era un sabio, en sus estudios abarcó temas de matemáticas, filosofía, música, política y, especialmente, de ética», cuenta Dolly.

Pero como todo sabio, tenía sus excentricidades. «Pitágoras le daba mucha importancia al silencio. Sostenía que el silencio tenía como finalidad no sólo calmar la mente del aspirante mediante el control de la palabra, sino hacer surgir su auténtica esencia a través de su práctica», dice.

«En esta escuela -prosigue mi madre- el entrenamiento de la mente y el corazón a través del silencio era parte fundamental e incluso un requerimiento para que los alumnos fueran aceptados. Era una verdadera educación, para que se manifestase realmente lo original de cada persona».

¿En qué consistía este entrenamiento? Le pregunto entonces, curioso por conocer el método de Pitágoras. «Debían pasar 5 años en silencio antes de ser aprobados –explica la filósofa-. Los 5 años de silencio eran una prueba de conducta por la cual «el alma podía convertirse en ella misma lejos de las cosas externas, de las pasiones irracionales del cuerpo para asumir su propia vida que es la vida eterna».

Ahora bien, no todos los alumnos eran sometidos a 5 años de silencio; al parecer, Pitágoras personalizaba su instrucción y algunos que naturalmente eran más maduros espiritualmente, se aceptaban a veces, con solo 2 años.

«Al finalizar esta etapa de silencio comenzaban su instrucción filosófica, basada fundamentalmente en la geometría y la aritmética y ahí, recién ahí, podían ya ver personalmente al maestro», relata Dolly.

Fomentar el bienestar personal es necesario. Foto Shutterstock.

Fomentar el bienestar personal es necesario. Foto Shutterstock.

El verdadero cambio

Uno de los versos atribuidos a Pitágoras reza: «Habiendo partido de casa no vuelvas atrás, porque las furias serán tu compañía». Con ello quería significar que se iniciaba un camino de responsabilidad, un servicio una entrega total al que había que consagrarse para no ser duramente castigado por las leyes universales.

«Otras de las exigencias cotidianas era la de meditar al final del día sobre las acciones que habían realizado, recordando lo que habían aprendido, meditando sobre sus fallas y a la vez se trataba de que en esos momentos surgieran sentimientos de piedad y compasión con todos los seres.»

¡Nótese la similitud con la práctica de la bondad amorosa y la compasión que hacemos en el mindfulness, por ejemplo!

Por último, Dolly dice que se requería también una meditación matutina seguida de una caminata en soledad en medio de la naturaleza para alcanzar una purificación diaria y recién después integrarse a la comunidad.

«A Pitágoras se lo recuerda como un gran matemático -concluye- pero deben tenerse en cuenta sus aportes muy importantes a temas éticos, políticos y a la música». Pitágoras, ¿el buda de la filosofía?

*Martín Reynoso es psicólogo, director de Train Your Brain Argentina y autor de «Mindfulness, la meditación científica».



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