Las llamas continúan devorando la selva amazónica en medio de una creciente indignación popular, una tragedia de la que las organizaciones ecologistas responsabilizan a la «retórica antiambiental» del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

La región amazónica ha registrado más de la mitad de los 71.497 focos de incendio detectados en Brasil entre enero y agosto de este año, una cifra un 83% superior al del mismo período de 2018, según los datos divulgados por el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).

La preocupación por el avance del fuego en este paraíso medioambiental que atesora el 20% de las reservas de agua dulce del planeta llegó hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y llevó a su secretario general, António Guterres, a hacer un llamamiento para proteger la Amazonía.

El Amazonas es considerado el pulmón del mundo (Foto: Reuters)
El Amazonas es considerado el pulmón del mundo (Foto: Reuters)

Más de medio centenar de organizaciones no gubernamentales cerraron filas y respondieron al ataque dialéctico lanzado por el mandatario brasileño, quien volvió a insinuar que las ong podrían estar detrás de los incendios provocados en el Amazonas, aunque admitió que son «sospechas» sin pruebas.

«Es una declaración absolutamente frívola e irresponsable que tiene un objetivo muy claro: desviar la atención de lo que realmente importa» a la hora de tomar medidas que reduzcan la deforestación, dijo a EFE Raúl do Valle, director de Justicia Socioambiental de WWF Brasil.

Amazon Watch también salió al paso de la polémica y vinculó la devastación de los bosques al discurso «antiambiental» de Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército que se ha mostrado partidario de explotar la Amazonía y reducir la fiscalización de las reglas ambientales en las zonas protegidas.

«Los agricultores y los ganaderos entienden el mensaje del presidente como una licencia para provocar incendios intencionados con total impunidad, con el fin de expandir fuertemente sus operaciones en la selva», señaló Amazon Watch.

En esa línea se pronunció el secretario general de Amnistía Internacional (AI), Kumi Naidoo, quien acusó al Gobierno brasileño de alimentar los incendios en la selva amazónica con sus «desastrosas políticas».

«En lugar de difundir mentiras escandalosas o negar la magnitud de la deforestación que está teniendo lugar, instamos al Presidente a tomar medidas inmediatas para detener el progreso de estos incendios», subrayó AI en un comunicado.

Presionado por las fuertes críticas de la sociedad civil, de organizaciones internacionales y de Gobiernos europeos, el presidente convocó para este viernes una reunión ministerial con carácter de «urgencia» para trazar la estrategia de combate a los incendios.

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