Mauricio Kartun
Mauricio Kartun

Es, acaso, el gran dramaturgo argentino, uno de los que mejores ha expresado el ser nacional. Obras como El niño argentino, Ala de criados, la última La vis cómica y la ya mítica Terrenal, pequeño misterio ácrata, son creaciones en las cuales el lenguaje y el retrato de la condición humana colocan a Mauricio Kartun como una pluma de las más importantes de la historia de nuestro teatro. Pensador brillante y original, dialogamos con él para tratar de echar luz a esta época de cuarentena.

-Leyendo artículos que publicaron Byung Chul-Han, Slavoj Zizek, Ágamben, entre otros, algunos de estos autores sostienen que vamos hacia una sociedad más dictatorial, otros que vamos hacia una sociedad más libre, ¿Cuál es tu mirada?

-Se habla mucho y se dicen tantas cosas… Cada vez que leo estos trabajos, lo que siento es que estas situaciones nos vinculan con lo más tremendo que tenemos adentro: nos vinculan con los grandes miedos, con las grandes desconfianzas, y por otro lado hacen aparecer la angustia de lo cotidiano. Yo, por ejemplo, estoy en un lugar en el que estoy lejos de mis hijos y, de pronto, todos los días busco la manera de encontrarme con ellos. A mí me lo que me da la sensación es que en mi oficio, que es el teatro, este año es un año cancelado, sea cual fuese el devenir de esta situación. En este marco, lo que se redobla es la necesidad de una gran paciencia, de aceptar la situación y el encierro casi, te diría, de una manera zen. Aceptar que tenemos que vivir otros tiempos, otras velocidades, y manejar la ansiedad y también, por otro lado, darnos por felices que estamos con una situación mucho más contenida que en otros lados, que las medidas que tomó el Gobierno eran las medidas que tenía que tomar, y que lo que nosotros tenemos que hacer es quedarnos en casa y esperar que la curva decrezca.

Kartun da indicaciones en la última puesta de "La vis cómica"
Kartun da indicaciones en la última puesta de «La vis cómica»

-Desde Madonna hasta varios filósofos, se ha puesto en discusión el tema del individualismo, entendiendo que este es un virus igualador, que afecta tanto a ricos como a pobres, a incluidos como a los excluidos. ¿Creés que esto se pondrá en jaque o que va a pasar sin grandes cambios?

-Bueno, no habría que confiar en los milagros. Mirá, cuando el avión está a punto de estrellarse, todos rezan; lo que habría que preguntarse es cuántos siguen rezando una vez que aterrizó. Y ése es el parámetro. Frente a la angustia aparecen todos los recursos. No es raro que tanta gente esté dedicando tanto tiempo a meditar…

-O al yoga.

-¡Claro! Actividades que tienen que ver con enfrentar la ansiedad y enfrentar la angustia. A mí lo que me parecería extraordinario sería que, vencida esta situación, la gente entienda que es bastante más barato y más efectivo que tomarse la pastillita antes de dormir. Pero, ¿seguimos con esto cuando nos digan “la situación terminó, cuídense, ya pueden salir a la calle”? En ese sentido, creo que los cambios no son mágicos, no son milagrosos: no va a haber cambios producidos por la situación misma; sí por las consecuencias de la situación. Lo que es casi inevitable es pensar en la situación económica que se nos viene, en todo el mundo. Y esto es como la ficha del dominó que arrastra una a la otra. Lo que pase en Nueva York va a pegar en Bogotá, va a pegar en Montevideo y va a pegar acá. ¿Qué se nos viene? Ese otro nuevo mundo, en todo caso -con tiempo por delante y con grandes devenires- nos irá modificando pero por la situación en sí misma, por el día a día que tendremos que vivir de aquí en más.

-Volviendo a Byung Chul Han, este filósofo surcoreano que escribe desde Berlín, él decía que el capitalismo no va a dejar de existir pero que existe la posibilidad de cambiar algunas reglas para que sea más digno. ¿Coincidís?

-Sí, y si la situación extrema nos permite hacer algún tipo de explosión que nos permita sacar lo mejor de nosotros, que a veces está tapado porque el cotidiano nos ocupa demasiado. Hace dos o tres días veía una foto de una alumna mía que se fue a Madrid y que está trabajado de voluntaria en un hospital. Eso ya estaba adentro de ella, pero esa mujer, que el año pasado estaba en una obra muy exitosa y hoy está en un hospital ayudando, ha hecho una transformación brutal. Cuando salen esas cosas uno piensa: ésas son las explosiones que tienen sentido.

Mauricio Kartun (Adrián Escandar)
Mauricio Kartun (Adrián Escandar) (Adrian Escandar/)

-¿Cómo ves la movida de algunos referentes teatrales, como Timbre 4, que arman propuestas vía web para seguir adelante e incluso generar algún tipo de ingreso?

Todos estamos buscando ubicarnos en una nueva situación. Ayer hablaba con un amigo que tiene que preparar un seminario y le pasaba algunos datos de cómo dar clases virtuales, algo que hice hace algunos años en otras condiciones. Esto se replica en cada uno de nosotros los que hacemos teatro: el teatro tiene a este año cancelado, las clases te diría, también. ¿Qué vamos a hacer, clases individuales? Todos estamos pensando lo mismo, porque las condiciones económicas de la gente que hace teatro son muy precarias.

-Y están pidiendo una ayuda estatal porque, como decís, hay gente de teatro que viven al día.

-Absolutamente, pero también lo que uno encuentra es que hay agujeros, hay lugares a los que la institución no puede llegar. Esto que vos decís: frente al trabajador en negro, frente al trabajo no registrado, frente a las actividades no reconocidas. ¿Cómo podés paliar eso? Por eso digo yo: la situación la vamos a ver cuando empiece a venir el eco de lo económico. Ahora, lo que estamos viviendo es una situación de angustia, un estado de ansiedad… Todos hemos tenido ganas de gritar o de llorar.

-Muchos sectores entienden que este es un momento preciso para, como se dice, “cerrar la grieta”. Vos que escribiste, entre otras obras, Terrenal, ¿lo ves posible?

-De acuerdo a cómo uno la mensure la grieta. Si uno la entiende como un enfrentamiento político de la política cotidiana, sí, hay algunas alternativas. Cuando uno piensa en la grieta mayor, cuando uno piensa entre las dos formas de mirar el mundo, entre los que tienen todo el deseo puesto en acumular y entre aquellos que desean vivirla de una manera más despreocupada, no: esa grieta no la va a resolver esta situación, o al menos no la van a resolver ahora.

Colaboración periodística: Javier Luzi

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