El toro de Wall Street (REUTERS/Carlo Allegri/Archivo)
El toro de Wall Street (REUTERS/Carlo Allegri/Archivo) (CARLO ALLEGRI/)

El escultor siciliano Arturo Di Modica, autor del famoso toro de bronce símbolo de Wall Street en Nueva York, murió a los 80 años en la noche del viernes al sábado, informaron los medios de comunicación italianos.

Di Modica, fallecido en su domicilio de Vittoria cerca de Ragusa, en el sur de Sicilia, “luchaba desde hacía años contra un cáncer y su estado se había agravado en las últimas semanas”, precisó el diario La Repubblica en su sitio de Internet.

El escultor siciliano es famoso sobre todo por su imponente escultura de toro de bronce de 3,2 toneladas (4,9 metros de largo y 3 metros de alto), instalada cerca de la Bolsa de Nueva York.

El toro de Wall Street, una de las atracciones más visitadas por los turistas (REUTERS/Carlo Allegri)
El toro de Wall Street, una de las atracciones más visitadas por los turistas (REUTERS/Carlo Allegri) (Carlo Allegri/)

La historia del toro bravo es emblemática del carácter de Di Modica, su idea de la belleza, su valor y su pasión por la provocación. “Eran tiempos de crisis, la Bolsa de Nueva York había perdido más del veinte por ciento en una noche y mucha gente estaba sumida en la más negra depresión -contó hace años-. Con algunos amigos empecé a preguntarme qué podía hacer por “mi” ciudad. Sí, claro, soy de Vittoria, pero si vives más de 40 años en Nueva York no puedes evitar sentirla también como tuyo. Así que se me ocurrió esculpir un toro, la imagen de la creciente Bolsa: debía ser una broma, una provocación. Y en cambio se convirtió en algo muy serio. Me han dicho que, después de la Estatua de la Libertad, el Charging Bull de Bowling Green, es el monumento más visitado de Nueva York. Incluso superó al Empire State Building”.

La leyenda dice que rascarle el hocico, agarrarle los cuernos o los testículos trae buena suerte.

Arturo Di Modica
Arturo Di Modica junto a su obra (AP)

La escultura fue esculpida por el artista y financiada por su propio bolsillo. Invirtió más de 350.000 dólares en su momento.

El toro había sido instalado ilegalmente delante de la Bolsa de Nueva York, la transportó en un camión en diciembre de 1989 a Lower Manhattan y la dejó bajo un árbol de Navidad frente a la Bolsa de Nueva York, como un regalo de Navidad para los neoyorquinos.

Después de unas semanas de verdadera guerrilla artística, el toro fue finalmente aceptado por la ciudad, que le encontró su ubicación actual en 1989, al norte del parque de Bowling Green, en la intersección de Broadway.

La escultura fue vandalizada e intervenida en varias ocasiones (Archivo)
La escultura fue vandalizada e intervenida en varias ocasiones (Archivo)

En 2004, Di Modica anunció que la escultura estaba a la venta porque no tenía dinero para pagar su viaje a Nueva York, con la condición de que no se moviese de su actual localización.

El autor continuó con los derechos de la estatua. En 2006, demandó a Random House y a otras compañías debido a que éstas estaban beneficiándose violando el copyright, vendiendo réplicas del toro y utilizando su imagen en campañas de publicidad.

En 2019, “Charging Bull” fue vandalizada en dos oportunidades. El 7 de septiembre, un hombre de Dallas golpeó la escultura con un banjo, dejando una considerable abolladura en un cuerno. Di Modica viajó especialmente al mes siguiente para reparar su creación. El 7 de octubre, activistas de Extinction Rebellion arrojaron sangre falsa sobre la escultura y representaron una falsa muerte en la plaza cercana.

(Reuters)
(Reuters) (LUCAS JACKSON/)

Orgulloso de ser hijo de la ciudad barroca de Ragusa, quiso regalarle una obra que ya había diseñado pero que quedará incompleta. Había imaginado los Caballos de Ippari, dos esculturas gigantescas que soñaba con colocar sobre el río Ippari. A Lucio Luca, de Repubblica, le confesó hace unos días: “He completado dos caballos de bronce de ocho metros que se unen en un arco. Los llamé Caballos de Combate. Es un prototipo que voy a vender para financiar los 40 metros que se colocarán sobre el río Ippari, que bordea Vittoria, mi ciudad. Es el regalo que quiero dejar a mi tierra”.

“Tenía un parque lleno de sus esculturas en su casa”, cuenta Lucia Pasqualini, cónsul italiana en Guangzhou (China), pero que había conocido a Di Modica cuando era diplomática en Nueva York. “Había visto los dos caballos que soñaba hacer para Vittoria como homenaje a su ciudad. Una obra imponente. Llevaba Sicilia en el corazón y estaba muy orgulloso de sus raíces italianas y sicilianas. Por eso quería hacer algo grande por su país. Devolver lo que había podido conseguir yendo a Estados Unidos”, agregó.

Sus amigos lo describen como “imaginativo, valiente, ambicioso, generoso, definitivamente un provocador”.

(Con información de AFP)

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