Las nueces, semillas y aceites vegetales ya tienen su lugar ganado en el marco de las dietas saludables. Pero ahora un estudio suma más evidencia a su favor, ya que concluyó que una alta ingesta de estos alimentos se relaciona con un menor riesgo de muerte.

Así, el trabajo, una revisión sistemática de más de 40 estudios realizados durante los últimos 30 años, añade un nuevo eslabón a la evidencia sobre los beneficios para la salud de la ingesta de ácidos grasos omega 3 en el marco de una dieta saludable.

En concreto, el artículo publicado en The BMJ, en el que trabajaron investigadores de Irán, Canadá, Noruega y Suecia, halló que una alta ingesta de ácido alfa linolénico (ALA), que se encuentra principalmente en nueces, semillas y aceites vegetales, se asocia con un menor riesgo de muerte por todas las causas, y específicamente por enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.

Las nueces son saciantes y ricas en grasas saludables.

Las nueces son saciantes y ricas en grasas saludables.

ALA, un tipo de omega-3

El ácido alfa-linolénico (ALA) es un tipo de ácido graso poliinsaturado omega-3.  que se encuentra principalmente en las semillas de lino y el aceite de linaza, las nueces, el aceite de canola, la soja y el aceite de soja, las semillas de chía, y también en algunas verduras de hoja verde.

Estudios anteriores habían demostrado que una ingesta alta de ALA se asocia con un menor riesgo de enfermedad coronaria mortal, pero los hallazgos de otros estudios sobre ALA y el riesgo de muerte no habían sido del todo concluyentes.

Para despejar esta incertidumbre, un equipo internacional de investigadores analizó los resultados de 41 estudios publicados entre 1991 y 2021 sobre las asociaciones entre ALA y el riesgo de muerte por todas las causas, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Juntos, estos estudios involucraron a alrededor de 120.000 participantes de entre 18 y 98 años que fueron monitoreados entre 2 y 32 años, y que a su vez tuvieron en cuenta factores como la edad, el peso, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la actividad física.

Después de evaluar minuciosamente cada estudio, los investigadores encontraron que una ingesta alta de ALA se asoció con un 10%, 8% y 11% menos de riesgo de mortalidad por todas las causas, enfermedad cardiovascular y enfermedad coronaria, respectivamente.

Esto equivale a 113 muertes menos por cada 10.000 personas al año por todas las causas, 33 muertes menos por enfermedades cardiovasculares y 23 muertes menos por enfermedades coronarias.

Aclaración válida: las enfermedades cardiovasculares incluyen a las que afectan al corazón y al sistema de vasos sanguíneos (arterias, capilares, venas) de todo el organismo, tales como el cerebro, las piernas y los pulmones. Mientras que la enfermedad coronaria es un tipo de patología cardíaca que se desarrolla cuando las arterias del corazón no pueden suministrar suficiente sangre rica en oxígeno al corazón.

Sin embargo, una mayor ingesta de ALA se asoció con un riesgo ligeramente mayor de mortalidad por cáncer, equivalente a 63 muertes adicionales por cáncer para los niveles más altos en comparación con los niveles más bajos de ingesta de ALA. No obstante, los autores del trabajo afirmaron que se necesitan más estudios para confirmarlo.

Y sobre la dosis-respuesta para la ingesta dietética de ALA y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares precisaron que un aumento de 1 gramo por día en la ingesta de ALA (equivalente a una cucharada de aceite de canola o 15 gramos de aceite de nuez) se asoció con un 5% menos de riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

Las nueces, semillas y aceites vegetales ya tienen su lugar ganado en el marco de las dietas saludables. Foto Shutterstock.

Las nueces, semillas y aceites vegetales ya tienen su lugar ganado en el marco de las dietas saludables. Foto Shutterstock.

Limitaciones y cautela

Entre las limitaciones del trabajo, los autores apuntaron que debido al diseño observacional de los estudios incluidos no se puede establecer la causalidad, ni descartar la posibilidad de que otros factores desconocidos o errores de medición de la ingesta de alimentos y nutrientes puedan haber afectado sus resultados.

Sin embargo, sostuvieron que el uso de criterios estrictos de inclusión de estudios y la evaluación rigurosa y sistemática de la investigación sugieren que sus conclusiones son sólidas.  Y destacaron que el trabajo suma evidencia sobre los posibles beneficios para la salud de los ácidos grasos poliinsaturados.

«Los estudios adicionales deben examinar la asociación entre ALA y una gama más amplia de causas de muerte para proporcionar una evaluación más completa de los posibles efectos sobre la salud del ALA, así como para examinar si los alimentos específicos ricos en ALA están asociados diferencialmente con la mortalidad por cáncer y otras causas», subrayaron.

Y, en ese sentido, sugirieron que a pesar de los efectos beneficiosos de los ácidos grasos omega 3, las recomendaciones para la ingesta se hagan con cautela porque el consumo podría aumentar ligeramente el riesgo de mortalidad por cáncer, aunque insistieron en que se necesitan más estudios para confirmar esa asociación.



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