Si
algún viajero extenuado que va de pueblo en pueblo llegara el jueves pasado a Mercedes, hallaría buen reposo en sus placeres,
feliz y sorprendido de encontrar tan buen abrigo, en Vinilo, bar sublime para postergar por una sabia noche las
responsabilidades, y entregarse a las verdades que sólo una noche de puro tango
puede entregar. Y a la hora de brindar, levantaría su copa con ansia, feliz de
dejar la errancia, y de saberse bien acogido, para celebrar con nuevos amigos
el cumpleaños de este hombre tan querido, “Patota”
Aschero,
un genuino maestro en el cantar.

La
noche sabía a tango con los vinilos de
“Quique” Fauri
, hasta que cerca de las 11:30 hs su hijo Esteban lo presentó así: “Cuando
uno piensa en tango se imagina al “Pipi” Piazzola, Gardel o “No tan proyect”,
pero yo pienso en “Patota”: gran cantor de tangos, reconocida voz de la ciudad”
.
Como quien ha brillado en prestigiosos escenarios de nuestro país como “Café la humedad”, y grandes festivales
como Cosquín, entre otros, se
presentó caminando con la soltura que da la experiencia, trajeado y bien pintón,
a la esquina del bodegón, este ilustre cantor del tango local. Acompañado de artistas
de alta talla como son Claudio Tejo
en piano y Pedro Martini en bandoneón, músicos del reconocido
“Cacho” Castaña, deleitó a los
presentes con grandes piezas de este género
que cobró vida en el Rio de la Plata.

Abrió
una noche memorable con “Naranjo en flor”
de Homero y Virgilio Expósito, donde “Patota” cantó confiado y suelto este clásico tango, despacito,
casi recitándolo, dejando pasar los compases en vez de caer a tiempo, para
jugar con la letra y darle su bella y particular impronta. Y con parsimonia fue
desplegando su imponente voz en “Los
mareados”
-en la versión de Cobián
y Cadícamo-,en una majestuosa
interpretación por parte de todos los músicos, que se lucieron y transformaron
a Vinilo en un salón notable de tango
, llevándonos
a tiempos de antaño.
Una pareja se miró entre la gente que desbordaba el
bar: una seña, y sin esperar se hicieron lugar, se pusieron de pie y comenzaron
a bailar, mientras continuó el repertorio con clásicos como “Desencuentro” de Roberto Goyeneche, “Mano a
mano”
de Carlos Gardel, entre
otros.

Toda
su banda de amigos tangueros lo acompañaron en su día. El “Zoco” Larralde, otro gran cantor mercedino, que hace 20 años
comparte su voz en “La Pulpería de Cacho
Dicatarina”
hizo una gran actuación, y otros como Jorge Uviz y Ricardo Lucía
se animaron a cantar aprovechando la celebración y demostraron con ardor la
pasión que comparten. “Es el cumpleaños
más raro y más enérgico de mi vida. No me imaginé encontrarme con esta gente, y
hasta me casé en este cumpleaños… Quiero agradecer a toda la gente que vino”

contó “Patota” emocionado.

El
regalo de la noche fue doble: comprometerse con Estefanía, que le llevó la torta hasta la esquina, y cantar junto a
su padre Héctor Aschero y su hijo Pablo3 generaciones de tangueros mercedinos– y otros tantos amigos hasta
las 2 am, en un ambiente relajado y jovial, pero envuelto en frenesí, característico
del tango rioplatense. “Estefanía es la
que me encaminó de nuevo en esto, porque estuve mal, y hoy encontré una persona
a la cual respeto mucho; ella es la que hace que yo esté como estoy”

confiesa “Patota” con una sonrisa.

Y
en diálogo con Protagonistas, expresa: “Mis
hijos y yo veníamos golpeados por dramas a nivel sentimental, muerte de amigos,
y eso a veces te quita la posibilidad de tener la voluntad de arrancar; yo lo
hablé con ellos y les dije: miren, esto nos tiene que dar fuerza… El perder un
ser querido te tiene que dar fuerza”
. Ante la alegría de poder reponerse y
festejar su cumpleaños nº 53 como se merece, a puro tango, afirmó: “Hoy salió todo hermoso”. Y agrega: “El 28 de este mes canto en el Teatro
Argentino con mi hijo Pablo”.
Otra noche para el recuerdo en Vinilo Bar temático y cultural con
música de elevado nivel, y con uno de los mejores artistas locales en este
género que es tan nuestro, el tango; como siempre, a entrada libre y gratuita,
para todas y todos.

Por Agustín R.
Iribarne