A menudo, cuando se habla de una dieta saludable para el corazón se hace hincapié en reducir el consumo de grasas saturadas, de sodio y azúcares. Las harinas y cereales suelen tener menos protagonismo en las pautas nutricionales para cuidar la salud cardiovascular. Ahora, un reciente y amplio estudio las puso en el centro del análisis y halló que un consumo excesivo de harinas refinadas (la blanca), presentes en panes, facturas, galletitas, pastas, se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, ataque cerebrovascular y muerte.

El estudio Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE) es un amplio análisis de seguimiento que evalúa el efecto de los factores macro y microeconómicos en el estilo de vida y los factores de riesgo dietéticos para la enfermedad cardiovascular. Los investigadores examinan las dietas de diversas poblaciones de ingresos bajos, medios y altos. Durante 16 años de seguimiento de más casi 140 mil participantes de 21 países (incluido Argentina), los investigadores encontraron que la ingesta de granos refinados y azúcares agregados aumentó considerablemente a lo largo de los años.

Tres grupos de cereales

En el marco del trabajo, los cereales se clasificaron en tres grupos: refinados, integrales y arroz blanco.

Los cereales refinados incluían productos elaborados con harina refinada (por ejemplo, blanca), incluido el pan blanco, pasta/fideos, cereales para el desayuno, galletitas saladas y productos de panadería/postres que contienen cereales refinados.

Los cereales integrales incluían harinas integrales (por ejemplo, trigo sarraceno) y cereales integrales intactos o partidos (por ejemplo, avena).

Aconsejan reducir el consumo de productos elaborados con harina refinada. Foto Shutterstock.

Aconsejan reducir el consumo de productos elaborados con harina refinada. Foto Shutterstock.

El estudio encontró que comer más de siete porciones de granos refinados por día se asoció con un 27 por ciento más de riesgo de muerte prematura, un 33 por ciento más de riesgo de enfermedad cardíaca y un 47 por ciento más de riesgo de accidente cerebrovascular.

«Este estudio reafirma el trabajo anterior que indica que una dieta saludable incluye limitar los alimentos demasiado procesados ​​y refinados«, dice Lear.

No se encontraron efectos adversos significativos para la salud con el consumo de cereales integrales o arroz blanco.

El estudio sugiere incrementar la ingesta de alimentos integrales como arroz integral y cebada, y consumir menos cereales y productos de trigo refinados. Reducir el consumo general de granos refinados y optar por carbohidratos de mejor calidad es esencial para obtener resultados de salud óptimos, destacaron los investigadores.



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