Las expectativas generadas en torno a la efectividad del uso de plasma de convalecientes para el tratamiento de Covid-19 siguen sin respaldarse en evidencia robusta. En ese marco de incertidumbre, un estudio realizado en 12 instituciones públicas y privadas de cinco provincias argentinas contribuyó a echar luz al concluir que no produjo beneficios en pacientes con neumonía con criterios de gravedad.

«Quiero destacar la importancia de este ensayo, puesto que es el primero que a nivel global que termina su enrolamiento y permite dar una respuesta a una pregunta que hoy todavía no estaba dada. Esta pregunta era muy importante, teniendo en cuenta la amplitud del uso de plasma de convalecientes en esta enfermedad, sin que hubiera tenido un claro efecto demostrado hasta el momento, por lo menos en la población que nosotros estudiamos», afirmó Ventura Simonovich, jefe de la Sección Farmacología Clínica del Hospital Italiano y uno de los investigadores principales del estudio, durante una conferencia de prensa en la que se brindaron detalles de los resultados que se habían filtrado ayer.

Del ensayo clínico PLASM-AR participaron 334 pacientes adultos (la edad promedio fue de 62 años y dos de cada tres eran varones) con diagnóstico confirmado de neumonía por Covid-19 con algún criterio de gravedad (determinado por la disminución en la concentración de oxígeno y/o características clínicas que pudieran asociarse a una mala evolución). Como condición excluyente, ninguno podía ingresar como voluntario si estaba recibiendo asistencia respiratoria mecánica y todos debían estar en condiciones neurológicas de consentir la participación en el estudio.

Por tratarse de un estudio randomizado, doble ciego, comparado contra placebo -el tipo de ensayos que permite probar efectividad-, ni los pacientes ni los investigadores sabían a qué grupo había sido asignado cada participante, si al de plasma (222 pacientes) o al de placebo (111). La mediana de ingreso al estudio fue a los ocho días del inicio de síntomas. «Todos tuvieron acceso a la medicación que necesitaban y más del 90% de nuestros pacientes recibió, entre otras cosas, dexametasona», precisó Simonovich. Es que hasta el momento los corticoides –y en particular la dexametasona– son el único tratamiento que demostró eficacia en pacientes con neumonía grave por Covid-19.

«Nos aseguramos que las dosis de plasma que utilizamos cuenten en su gran mayoría (más del 95%), con un nivel de anticuerpos neutralizantes bastante superior a lo recomendado por los organismos internacionales», señaló Leandro Burgos, subjefe de Medicina Transfusional del Hospital Italiano. 

Los equipos de medicina transfusional de los diferentes establecimientos participantes estuvieron a cargo del enmascaramiento de las bolsas que contenían el plasma y el placebo (solución fisiológica), con el objetivo de que no se pudiera ver el contenido y proteger el ciego.

Fueron necesarios unos 500 donantes para reunir la cantidad de plasma necesario para los más de 200 pacientes que recibieron la intervención. En la medición del nivel de anticuerpos contaron con la colaboración y los insumos provistos por el laboratorio de Andrea Gamarnik, de la Fundación Instituto Leloir e investigadora del Conicet, quien lideró el desarrollo del test COVIDAR, utilizado en el marco del estudio.

El análisis se basó en los resultados clínicos (cómo le fue a cada paciente) y en el tiempo hasta la mejoría clínica, parámetros que fueron medidos el día del ingreso al estudio y a los 7, 14 y 30 días. «En ninguno de estos objetivos, tanto en los clínicos como en los tiempos de desenlace, el grupo de plasma de convalecientes fue mejor que el placebo», afirmó Simonovich.

La mortalidad fue del 10% en ambos grupos. Dentro del 90% que obtuvo el alta, a los 30 días, «la inmensa mayoría habían tenido una recuperación completa», destacó. «La conclusión que nosotros sacamos para este estudio, el primero que puede dar una respuesta para esta población -pacientes con neumonía con criterios de gravedad-, es que el plasma de convalecientes es igual a un placebo«, insistió el investigador y, al calificar de «contundentes» los resultados, subrayó que «no hubo beneficio en ninguna de las dos ramas», ni siquiera poco significativa.

Enmascaramiento de la infusión en el Hospital Británico de Rosario. (Foto gentileza PLASMAR)

Enmascaramiento de la infusión en el Hospital Británico de Rosario. (Foto gentileza PLASMAR)

«Estos resultados poblacionales no entran en contradicción, ni en disputa con experiencias individuales, que muchas personas hayan podido tener. Hay muchas personas que han recibido plasma y se han recuperado y eso es muy bueno. En cualquier caso, lo que indica este estudio, es que posiblemente esas mismas personas se habrían recuperado de la misma forma aunque no hubieran recibido el plasma», explicó Waldo Belloso, coordinador del área de Investigación Patrocinada del departamento de Investigación del Hospital Italiano.

Y añadió que este trabajo «no cierra las puertas del plasma de convalecientes para Covid-19, dado que nosotros analizamos una población particular, que es la de pacientes con neumonía con criterios de gravedad. Hay intervenciones en etapas más precoces de la enfermedad en las que nuestro estudio no puede dar esa respuesta».

Se espera que próximamente se conozcan los resultados de otro de los ensayos en curso en el país, liderado por la Fundación Infant y el Hospital Militar, que estudia la administración de plasma de convalecientes en las primeras 72 horas desde el inicio de síntomas en pacientes con infección por coronavirus de entre 65 y 74 años que presentan al menos una enfermedad de base.

La importancia de los ensayos controlados

La terapia con plasma de convalecientes lleva más de un siglo de uso en diferentes enfermedades. En nuestro país, se usó con gran éxito en la Fiebre Hemorrágica Argentina, patología en la que redujo de 30% a 3% su mortalidad. Sin embargo, este procedimiento -en los que a través del plasma se transfieren a un paciente los anticuerpos generados por una persona recuperada- ha demostrado ser efectivo en algunas infecciones, pero no en todas.

Todavía no hay evidencia sólida de que el plasma sirva en pacientes con coronavirus y, de ser así, cuál sería la mejor manera de utilizarlo. En agosto, resultados preliminares de un estudio observacional en más de 35.000 pacientes con Covid-19 de Estados Unidos mostraron «indicios de eficacia», según un estudio de investigadores de la Clínica Mayo.

Pero esos resultados se obtuvieron de pacientes tratados a través de programas de acceso ampliado -como también hay en Argentina- a la terapia (y no en ensayos controlados contra placebo), metodología que no puede demostrar que el plasma y no otros cuidados recibidos fueran la verdadera razón de la mejoría en los pacientes beneficiados.

«Cuando uno se plantea el desafío de realizar un ensayo de investigación clínica con una intervención terapéutica, por supuesto que desea que tenga la eficacia que uno está buscando. Sobre todo en este tipo de situaciones de pandemia en donde tanto necesitamos de buenas noticias», dijo Belloso, pero destacó que «en este tipo de contextos es donde más tenemos que tomarnos de la metodología adecuada para poder llevar adelante la respuesta a las preguntas que nos hacemos, porque no siempre la realidad se acomoda a nuestros deseos«.

«Este tipo de ensayo ofrece respuestas que pueden ayudar a organizar la terapéutica, focalizar la atención de los pacientes y a optimizar el uso de recursos. Hay una idea básica en la medicina que es «primero no dañar», por eso es importante no dar tratamientos a menos que sean absolutamente necesarios«, concluyó.

Los resultados -que están casi listos para su publicación en una revista científica internacional- fueron anunciados a los investigadores y a las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación y de la Ciudad el miércoles. Autoridades sanitarias de otros países también se comunicaron para acceder a mayor información. El estudio contó además con el interés y el apoyo de miembros de Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos.

Del consorcio liderado por el Hospital Italiano (sedes Ciudad y Provincia de Buenos Aires) participaron también Clínica Zabala (CABA), Sanatorio Agote (CABA), Hospital Británico (Rosario), Clínica Santa Isabel (CABA), Hospital Austral (PBA), Hospital Zonal Ramón Carrillo (Bariloche), Hospital Ramos Mejía (CABA), Hospital Privado de la Comunidad (Mar del Plata), Sanatorio de la Trinidad (CABA) y el Hospital Privado (Córdoba).



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